Cochabamba, Bolivia, Domingo 10 de septiembre de 2017
Revista Así

¿Sufres de una depresión encubierta?

Detección temprana. Por lo general,  esta enfermedad no se percibe, no se identifica o diagnostica fácilmente. Una persona deprimida tiene que luchar contra sus temores o miedos.<BR>
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Texto. lamentesesmaravillosa.com/// fotos. Elpaisonline.com, static.vix.com, vrisko.com y mejorvendedor.files.wordpress.com /// | 10/09/2017



La depresión encubierta es una modalidad sobre la que no se habla mucho. Algo que puede ser preocupante si tenemos en cuenta que la depresión como tal es uno de los trastornos que más ha aumentado en el mundo. Sin embargo, los síntomas muchas veces pasan desapercibidos incluso para la persona que los sufre.

Es posible que haya muchas personas en el mundo que necesiten ayuda, pero no se han dado cuenta de ello. Lo malo es que una condición mental o emocional problemática tiende a volverse más compleja y profunda si no se le presta suficiente atención a tiempo. Eso sin contar con todos los efectos colaterales que eventualmente genera en el ámbito social y en la salud física.

Es importante que no pases por alto las sensaciones de falta de conformidad o desilusión, cuando son persistentes. No veas en ellas a un enemigo. Podrían estar alertándote de un problema más profundo. Tampoco ignores las siguientes señales, las cuales corresponden a síntomas típicos de depresión encubierta.

Querer mantenerte en la rutina, una señal de depresión encubierta.

Las personas tendemos a diseñar rutinas para hacer más sencilla nuestra vida, especialmente para simplificar aquellas tareas que son más rutinarias. Si cada día fuera completamente diferente al anterior, gastaríamos demasiada energía mental al tener que adaptarnos constantemente.

La rutina es positiva cuando tiene que ver con esas acciones sencillas a las que no vale la pena buscarles un nuevo enfoque. También es normal que busquemos estabilidad en los aspectos más importantes.

La rutina se vuelve problemática cuando produce tedio o cuando hace que todo permanezca estancado. Hay depresión encubierta si esa forma rutinaria de vivir no genera bienestar. Cuando cualquier cambio te produce rechazo o te irrita incluso. Hay problemas si tu actitud es la de “dejar pasar” el tiempo por falta de interés o de confianza en los cambios.

Recurrir a la mentira con frecuencia.

Quien miente frecuentemente sobre temas simples que están relacionados con su estilo de vida podría tener una depresión encubierta. Cuando se les pregunta cómo están, dicen que bien, aunque esta respuesta esté lejos de ser real. Si se les menciona que parecen “apagados”, dirán que solo están cansados. Evitan hablar de su verdadero estado de salud y a veces inventan historias sobre lo que hacen en su tiempo libre.

Es habitual que esgriman alguna excusa cuando se les propone algún plan. Temen las reuniones sociales, y aunque les pese la rutina, temen hacer algo diferente a lo habitual. No quieren que los demás sepan realmente cómo están. Lo ocultan deliberadamente porque, en el fondo, saben que algo no anda bien y quieren esconderlo.

Sentir incomodidad al estar acompañado. Las personas con depresión encubierta tienden a ser solitarias. El aislamiento sistemático, sin un propósito definido, es una señal inequívoca de que algo anda mal con nuestras emociones. En este caso no es que se trate de personas tímidas o introvertidas, sino de individuos que se sienten molestos por tener alguien a su lado.

La mayoría de las conversaciones en las que participan tienen el aroma de lo superficial o de lo artificial, de lo programado y meditado más que de lo natural. Hablan solo sobre temas generales, que no los involucren personalmente.

Si alguien quiere saber de su vida

o pasar la barrera que se considera

de cortesía, para entrar en la de la confianza, eluden la charla. Dan señales evidentes de que no quieren intimar con nadie. Pueden ser risueños y simpáticos, pero siempre ponen una barrera cuando otros pretenden conocerlas más a fondo.

Consumo excesivo de algunas sustancias. Otro de los síntomas que advierte sobre una depresión

encubierta es el consumo de cualquier sustancia estimulante. Quien

padece de este problema busca, sin darse cuenta, compensar su sensación de vacío y desinterés a través de estímulos químicos y biológicos que les permitan sentirse un poco mejor.

Lo habitual es que comiencen a consumir alcohol, comidas con alto nivel de azúcar o cafeína en exceso. Estas tres sustancias brindan una estimulación que se percibe como necesaria. Lo que delata que hay algo más allá de un simple consumo es la frecuencia y la cantidad con la que se abusa de esas sustancias.

En la depresión encubierta también aparecen otros síntomas como dificultades para dormir, cambio en los hábitos de comida, sensación de vacío y de haber sido abandonado, falta de interés en la mayoría de las actividades y molestias gastrointestinales.

Si conoces a alguien que muestra varios de estos síntomas trata de prestarle atención. Respeta su distancia, pero muéstrate afectuoso y dispuesto a escucharlo y apoyarlo. Si sospechas que tú mismo podrías padecer una depresión encubierta, tómalo muy en serio. A veces basta con pequeñas acciones terapéuticas o con una terapia breve para que de-saparezca ese malestar que no te permite disfrutar de la vida.

Hay que afrontar esta enfermedad



Texto. yolanda pÉrez///

Si te encuentras con alguno de esos síntomas recuerda que ni la automedicación ni el autodiagnóstico te ayudarán. Acude a un profesional, incluso a tu médico de cabecera para que te dé las orientaciones adecuadas.

Intenta no aislarte, aunque en estos momentos sea lo que más te nazca. Es importante hacer esfuerzos y empezar por hacer aquellas cosas que antes disfrutabas con ellas y en compañía de otros que te puedan ayudar.

Afrontar las situaciones estresantes

y que nos hacen sentir mal, es importante para poder ir cerrando heridas

y hacer frente a ellas. En muchos casos, un psicólogo te ayudará a ver la salida a “pequeñas cosas” que se nos hace una montaña, aunque para otros sean solo eso, pequeñas cosas.

Y recuerda, como decía el poeta Amado Nervo, “¿La vida es triste o soy yo triste?”. Todos nos sentimos decaídos alguna vez y no pasa nada, porque la felicidad y la alegría continua no existen, la primera es más el cami-no del día a día, cómo nos enfrentamos a los obstáculos y aprendemos de ellos, que la meta a la que queremos llegar.

¿Cómo detectar una depresión?

Para poder hablar de una depresión, han de cumplirse al menos cinco de los siguientes criterios que pre-sentamos a continuación, durante un periodo mínimo de dos semanas consecutivas:

1. Estado de ánimo depresivo, donde la persona se siente casi la gran parte del día sin ganas de nada. Así lo argumenta él y así lo pueden explicar las personas que están alrededor.

2. Se ha perdido el interés por la realización de las actividades diarias que incluso anteriormente disfrutábamos de ellas. No solo ha desaparecido el interés sino que algunos casos se han abandonado o se han dejado de hacer.

3. Durante un mes, ha habido un cambio de peso (aumento o disminución) de un 5 por ciento de diferencia con respecto a lo que pesábamos “normalmente”. Esta pérdida de peso no se debe a los efectos de una dieta.

4. Tenemos más sueño de lo normal o incluso no podemos dormir nada. El sueño ha cambiado en las últimas semanas.

5. Pérdida de energía y fatiga. Cansancio la mayor parte del día, incluso sin hacer nada.

6. Sentimientos de inutilidad o culpabilidad excesivos e inapropiados casi la mayor parte del día y casi por todas las cosas.

7. Dificultad para pensar o para concentrarnos, además indecisión y dificultad para tomar decisiones por simples que puedan parecer.

8. Pensamientos recurrentes de muerte, a veces miedo a fallecer, a veces pensamientos e incluso en algunos casos ideación suicida, con o sin un plan específico.








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