Cochabamba, Bolivia, Domingo 10 de septiembre de 2017
Revista Así

Carlos Lavayén M. Un arquitecto enamorado de la historia

Semblanza. Un hombre apasionado del diseño y de todo lo relacionado al legado arquitectónico cochabambino. Gracias a la dedicación y minuciosidad en su trabajo investigativo, se ha convertido en un referente al momento de buscar información en estas dos áreas.<BR>
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TEXTO: JIMENA NÚÑEZ LARRAÍN/// FOTO: Noé Portugal y familia lavayén/// | 10/09/2017



ESCRITOR por decisión investigador A TIEMPO COMPLETO

Al llegar al hogar del arquitecto Carlos Lavayén Mendoza, quien está cerca de cumplir 70 años, nos guía diligentemente hasta su biblioteca personal. En el lugar, la vista se fija instantáneamente en la pared frontal, cuyos cuatro metros de largo y casi dos de alto está ocupada por dos muebles de madera llenos de libros. Grosso modo se podría decir que unos 400 ejemplares, cuya última fila roza el techo de la habitación.

En las paredes laterales hay otros dos estantes de menor dimensión que también contienen decenas de obras. Delante de una de ellas, un escritorio, un sillón, cuadros, fotografías y un computador portátil -un modelo antiguo, pero que atesora en su memoria el trabajo bibliográfico de 37 años- son las piezas que completan este refugio, que se torna atemporal e invita a sumergirse en el mundo de las letras y la historia.

Después de unos minutos, comienza la plática que —más que ser una entrevista— se convierte en un anecdotario de su vida fructífera.

DE CUNA HUMILDE

Carlos Lavayén es uno de los docentes con más trayectoria en la carrera de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS). Nació en 1947, en una de las casas de la calle Calama, donde su madre, María Mendoza Aquino, y su padre, Carlos Lavayén Velasco, con ayuda de una matrona, lo trajeron a este mundo.

Cuando era muy niño, su padre recibió la parte de la herencia que le correspondía por la venta de la casa de su abuelo Carlos Lavayén Estruch, ubicada en la esquina de la Plaza Principal, donde posteriormente se edificó la Federación de Fabriles. Con ese dinero, su familia adquirió una hacienda en Cliza, Valle Alto.

Su primera infancia transcurrió en un ambiente rural, donde asimiló las costumbres de la zona y aprendió quechua. Después de la Reforma Agraria, en 1953, los esposos Lavayén -Mendoza y sus cinco hijos retornan a la ciudad de Cochabamba.

Ese año, comienza su educación formal en el colegio La Salle, donde estudia toda la primaria y la secundaria.

“En La Salle recibí una sólida formación humanística y espiritual, que marcó mi personalidad. Tengo compañeros con los que hasta hoy, más de 60 años después, mantenemos una sólida amistad”, relata con orgullo lasallista.

Según él, desde niño sintió inclinación por el dibujo y la arquitectura. “Cada vez que mi mamá viajaba a Cercado, para ver a mis hermanas mayores, que estudiaban en la ciudad, me traía cajitas de colores, y al parecer eso ayudó a fortalecer mi vocación”, recuerda el académico.

Cuando finalizó el colegio en 1965, no dudó en inscribirse a la carrera de Arquitectura en la UMSS. Pero, de nada valía el esfuerzo que ponía en su formación, ya que los cierres intermitentes de la universidad, —debido a la Revolución Universitaria y por otras circunstancias de la vida política nacional—, prolongaron su permanencia en esa casa de estudios hasta 1974.

pinceles de amor

Cuando cursaba los últimos años del colegio, ingresó a formar parte del grupo de amigos denominado “Anexo 45”, conformado por los alumnos de cuarto y quinto de se-cundaria del colegio La Salle y por

las estudiantes de los mismos niveles de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, Irlandés.

En ese entorno conoció y se enamoró de Carmiña Maldonado Quintanal. Luego de unos años de romance decidieron construir un proyecto de vida juntos y se casaron en 1971.

Su amor dio frutos y su hogar fue bendecido con la llegada de sus tres hijas, Carmiña (1972), Jimena (1974) y luego de dos años,Susana.

pasos como profesional

Una vez que culminó sus estudios académicos en laUMSS, en 1975, Carlos Lavayén obtuvo una beca de la Organización de los Estados Americanos (OEA), para estudiar Conservación de Monumentos Históricos en Madrid- España.

Posteriormente, en 1976, con patro-cinio de la Unesco, viajó al Cuzco,

en Perú, para continuar sus estudios.

Una vez que retornó a Bolivia comen-zó a ejercer su profesión de arquitecto; no obstante, se dedicó más a la docencia en la Facultad de Arquitectura en la UMSS, donde impartió clases en las materias de diseño arquitectónico, urbanismo, historia y conservación de monumentos, a lo largo de 35 años; tiempo en el que coadyuvó a la formación de varias generaciones de nuevos profesiona-les de esta carrera.

Paralelamente a su trabajo académico, se fue imbuyendo en el mundo de la historia de la arquitectura cochabambina, a tal punto, que se convirtió en un experto en esta área. Desde hace siete años, cuando se jubiló, dedica tiempo a la investigación y la redacción de documentos históricos que rescatan el legado arquitectónico de Cochabamba.

Este historiador resalta el apoyo que recibe del periódico OPINIÓN, que fue la primera institución que lo apoyó con publicación de numerosas separatas, en fechas festivas departamentales, con trabajos inéditos, como las historias del Teatro Achá, cementerio público, los mercados, el kiosco de la Plaza Principal, por nombrar algunos. Lavayén también ha escrito varios libros. El primero, “Crónica Histórica del Teatro Achá, publicado en 2014 y otros como “Patrimonio Monumental del Centro histórico de la ciudad de Cochabamba” y “Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa”, ha recibido el reconocimiento de la Alcaldía de Cochabamba,

Sin duda, este apasionado de la historia develará muchos detalles inéditos que enriquecerán el legado cultural.

Familia

Casado desde hace 46 años con Carmiña Maldonado

Quintanal.

Tuvieron tres hijas: Carmiña, Jimena y Susana, quienes le dieron tres nietos, Guillermo, Edgar

Ándres y Eduardo, que son motor de su vida.

Formación

En su etapa de formación Lavayén tuvo maestros de gran nivel académico, como el arquitecto Jorge Aramburo, Geraldine Byrne de Caballero, Ramón Gutiérrez, José de Mesa y Teresa Gisbert. Los que motivaron su interés por el estudio de la Arquitectura, el Urbanismo y la historia del patrimonio cultural nacional.

Ya como profesional, participó

en la restauración de la Casa del

Arquitecto, fue

expositor oficial del Colegio de Arquitectos en congresos nacionales e internacionales, eventos de defensa del patrimonio arquitectónico cochabambino.

Interés

En medio de su desempeño laboral docente, alternó su actividad como urbanista en Cordeco, en

el Comité Urbano Micro Regional, donde conformó parte del equipo de arquitectos que elaboraron los Planes Directores de Quillacollo, Vinto, Tiraque, y Sipe Sipe, entre otros; experiencia que le permitió ejercer su práctica profesional en temáticas

de interés urbanístico local y de las provincias.








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