Cochabamba, Bolivia, Domingo 13 de agosto de 2017
Revista Así

Antonio Torrico Navia, un apasionado de la radio

Emprendedor. Su vida en los medios de comunicación comenzó detrás de los controles; después pasó a ser administrador, y actualmente es uno de los empresarios radialistas más conocidos de Cochabamba.<BR>
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TEXTOs. JIMENA NUNEZ LARRaín/// Fotos. BENJAMÍN JAMES, FAmilia Torrico// | 13/08/2017



Con alma de radialista

Tenía 13 años cuando el destino lo colocó al mando de una consola radial. Ahora, 56 años después, es uno de los radiodifusores con más trayectoria en el departamento.

Un campo cubierto de huertos

frutales y sembradíos de Mizque, la ciudad de los 500 quitasoles, lo cobijaron al nacer. José Antonio Torrico Navia llegó al seno familiar de una de las familias más tradicionales, que ya estaba criando a dos niñas, Georgina y Maritza; y que con su llegada experimentó la dicha de tener un varón, felicidad que se completó con el nacimiento de la hija menor, Rosario.

Así estaba conformada la familia del actual gerente general de la Radio Centro, onda radial 1420 A.M.

Sus primeros años de vida transcurrieron prodigiosamente entre el cobijo y la protección de su madre, Eva, y las travesuras propias de su edad.

Al igual que sus coterráneos, comenzó a asistir a la escuelita Eufronio Viscarra, de Mizque; pero, al culminar la primaria tuvo que migrar a Cochabamba, puesto que no había la forma de proseguir con sus estudios. Es así como llegó a pasar en primera instancia por las aulas del colegio Avaroa y Bolívar.

“Aún era un adolescente, tenía 13 años, cuando mi cuñado Carlos Dalence Loayza me ayudó a incorporarme como operador en la Radio Nacional, que pertenecía al Llod Aéreo Boliviano (LAB), donde él trabajaba”, recuerda.

Según Torrico, en aquella época nadie le enseñó a manejar los controles de la radio, pero él era muy curioso y además observador, por lo que le fue fácil hacerse cargo de los equipós. “Desde joven trabajé y tuve la suerte de apren- der el oficio de radialista; pero, al cumplir una jornada laboral me vi obligado a dejar de estudiar en el día e inscribirme en el colegio nocturno “Calatayud”, del cual egresé en 1959”, relata.

Cuando cumplió seis años de funciones en la Radio Nacional, esta pasó a ser administrada por la Federación de trabajadores del LAB; donde nuevamente fue invitado a quedarse y trabajar como operador. Lamentablemente, mi condición económica no me permitía estudiar en la universidad y fue así como volqué todas mis esperanzas y proyectos de vida hacia la formación de radialista”, recuerda.

Por aquella época, Antonio era uno de los trabajadores de radio más conocidos en la región, por lo cual fue convocado a una reunión improvisada, junto a algunos colegas para iniciar un proyecto empresarial, el cual se llamaría Radio Centro.

“La propuesta de la empresa surgió en una reunión en la plazuela Corazonistas, éramos un grupo de jóvenes radialistas llenos de proyectos y metas”, afirma Torrico. Entre los convocados estaban Hugo Maldonado Justiniano, Víctor Aguilar Dorado, Ramiro Méndez y José Oropeza de los Llanos (más conocido como Pilincho), quienes acordaron en crear una nueva radio para Cochabamba.

Paralelamente a su incursión como socio, Torrico seguía trabajando como operador en la Radio Nacional, situación que no fue bien vista por la junta directiva de la Federación de Trabajadores del LAB y lo despidieron.

“No decaí, más por el contrario, teníamos que velar por nuestro ingreso mensual, entonces solo teníamos que hacer que el negocio funcione”, recuerda; el grupo de jóvenes emprendedores había visto en Ramiro Méndez a un buen administrador.

Como todo inicio cuesta, en aquella época los socios se vieron en la obligación de realizar múltiples labores, con la finalidad de abaratar costos. Es así como Antonio Torrico también tuvo que ser locutor de un programa cultural nocturno; pero, a los seis meses renunció el gerente de la Radio, Ramiro Méndez, y él se hace cargo de la parte financiera y administrativa de Radio Centro.

VIDA FAMILIAR

En aquel entonces, otro proyecto, y tal vez el más importante, comenzaba a formarse, esta vez en el campo sentimental, junto a Nancy Saavedra Dalence, con quien lograron una unión sólida y amorosa.

“La conocí en esta ciudad, ella era la sobrina de mi cuñado y llegó a pasar sus vacaciones a la casa donde yo también ocupaba una de las habitaciones. Enamoramos por carta cerca a tres años y realicé algunas visitas ocasionales a la sede de gobierno, con la misión de realizar los trámites de funcionamiento de la radio. Hasta que decidimos unir nuestras vidas y nos casamos el 15 de enero, de 1966, en La Paz”, rememora el radiodifusor.

Luego, los recien casados retornaron a Cochabamba, donde con el paso de los años comenzaron a llegar sus hijos: Jorge Orlando, Antonio y Mónica Torrico Saavedra.

Actualmente, los dos menores se involucraron en la administración y el trabajo de la radio, la cual se convirtió en un emprendimiento familiar.

DESPEGAR DE UN SUEÑO

Los trámites para conseguir la licencia de funcionamiento con la Dirección General de Telecomunicaciones demoraron alrededor de dos años; pero al final levantaron señal el 4 de febrero de 1964, desde la calle Santivañez casi Nataniel Aguirre, junto a ocho radialistas. A los dos años de la creación y funcionamiento de la radio renunciaron a la sociedad Víctor Aguilar y luego Hugo Maldonado, quedando como únicos socios José Oropeza y Antonio Torrico; quienes se entregaron en alma, vida y corazón a su empresa.

“Fuimos socios hasta 1997, cuando Pilincho me vendió su parte de la sociedad y actualmente comparto la responsabilidad con mi esposa e hijos”, aseguró Torrico.








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