Cochabamba, Bolivia, Domingo 6 de agosto de 2017
Revista Así
Los mamíferos de agua dulce, que miden más de dos metros, chapotean en los ríos benianos Mamoré e Ibaré, ante la mirada de turistas del interior y exterior de Bolivia. En ese paraje también se divisan al menos 300 especies de animales, entre ellas tortugas, monos y parabas.

Los delfines color rosa escoltan una mítica ruta turística en Beni

Aumentar tamaño de letra Dismuir tamaño de letra Dismuir tamaño de letra Dismuir tamaño de letra Dismuir tamaño de letra VOTAR
  • Actualmente 0
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
RESULTADO
  • Actualmente 66.461538461538
Compartir
TEXTOS. DAYANA FLORES ARANCIBIA// FOTOs. CANDY ARIAS/ECOTERRA TOURISM & ECOLOGY// | 06/08/2017



Se vislumbra un espectáculo “color rosa” en medio de la Amazonía. Los protagonistas son “únicos en el mundo”, unos delfines rosáceos que, si están con los estómagos satisfechos, deleitan a los turistas con revoloteos y piruetas en las aguas de los ríos Mamoré e Ibaré de Beni.

Esos cetáceos de agua dulce o bufeos (inia boliviensis, por su nombre genérico), como los llama la población de ese departamento oriental, dieron nombre a un exótico paraje turístico beniano: la Ruta del Bufeo.

Para avistar a esos mamíferos acuáticos, cuyas pieles se pintan de color rosa cuando son adultos y lucen grisáceas de jóvenes, se debe hacer un recorrido que toma un poco más de tres horas desde la capital de Beni, Trinidad.

Se usan dos medios de transpor- te, terrestre y acuático, de acuerdo con una descripción del gerente general de la operadora de turismo Ecoterra, Rogers Rodas.

En principio, un vehículo particular traslada a los turistas desde la ciudad trinitaria hasta la comunidad Puerto Ballivián, puerta de ingreso al Área Municipal Protegida Ibaré Mamoré (nombres de dos ríos benianos), que dista a nueve kilómetros y medio.

Diez minutos después, los via-jeros descienden y se topan con un paradisíaco paisaje abarrotado de especies de flora que destellan diferentes matices de verde. Son bibosis, coquinos, ochoós, pelo-tos, patujús, entre otras variedades nativas.

Esa postal natural da la bienvenida a un segundo viaje, esta vez a bordo de atrayas, que son una especie de balsas a motor típicas de esa región beniana.

NAVEGANDO EN EL PARAÍSO El próximo destino es la desembocadura del río amazónico Mamoré, que al tener más de 1.000 kilómetros de longitud ostenta el título de ser el más grande de Bolivia y, a la vez, el más privilegiado, debido a que, junto al río Ibaré, se constituyen en el hábitat del 90 por ciento de los cetáceos endémicos del país.

Navegar hasta ese punto toma cerca de tres horas que están marcadas por un sube y baja de emociones generadas ante el avistamiento de alguna de las 300 especies de animales que habitan en esa reserva. Entre ellas están los batos, que son unas gigantescas aves que solo moran en la Amazonía.

Ver una de esas aves de más de 1.20 metros de alto surcando los cielos benianos o posándose en los árboles para resguardar sus colosales nidos es un auténtico espectáculo para los turistas. Es solo un preámbulo, porque en el trayecto también se divisan especies aún más exóticas como capibaras, cuya fisionomía se asemeja a la de un conejillo de indias, pero en dimensiones superiores.

La ruta también está escoltada por tortugas, monos, parabas y otros animales. Entre todos, los anfitriones son los bufeos.

Mítico 

Desde que en 2012 los delfines de agua dulce fueron declarados Patrimonio Natural de Bolivia, irradian su simpatía a flor de piel, como si su sistema de ecolocalización (uso de ondas sonoras para guiarse) habría percibido que, además de estar a salvo, son los mimados del Beni.

Para verlos, se debe irrumpir en sus aguas con sutileza. Generalmente, cuando se llega a la desembocadura del río Mamoré, las barcazas en las que navegan los turistas deben apagar sus motores para que el sonido no disperse a los animales.

Si las condiciones meteorológicas lo permiten, no solo se ve un par de delfines, sino un cardumen de hasta 15 cetáceos chapoteando o, si tienen el apetito saciado, haciendo piruetas en el aire, sin adiestramiento humano de por medio. Cuando los bufeos permanecen cerca de las barcazas, los turistas pueden sumergirse en el río y acompañarlos en el nado, acariciarlos o darles de comer.

Apreciar a esos animales es una experiencia mítica que demanda una inversión mínima de 325 bolivianos, si se trata de una pareja.

1832 Año del descubrimiento de los delfines de agua dulce

El investigador francés Alcide D´Orbigny descubrió a los cetáceos

bolivianos durante un viaje por el río Iténez de Sudamérica.

50 Especies son alimento

Los bufeos bolivianos se alimentan de hasta medio centenar de especies acuáticas. Una de sus favoritas es el pacú.

9 Meses de gestación

Los delfines de agua dulce dan a luz a sus crías luego de atravesar un proceso de gestación que dura

entre 8 y 9 meses.

20 Años de vida

El promedio de vida de un bufeo es de 15 a 20 años, de acuerdo con algunos estudios científicos.

Estos cetáceos tienen la

capacidad de desplazar-se en selvas inundadas, debido a que su cuerpo

es flexible. Nadan entre

los árboles siguiendo a otros peces. que son sus presas.

Los bufeos conquistan a las mujeres benianas en las noches de luna llena

Los pueblos indígenas transmiten oralmente y de generación en generación una leyenda sobre los bufeos bolivianos.

Los chimanes, mosetenes, baures y otros pueblos de la Amazonía cuentan que cuando hay luna llena o festividades de la región los cetáceos de agua dulce se transforman en apuestos hombres de tez muy blanca y gran estatura. Su imponente porte hace que conquisten “a las mujeres más lindas de la fiesta”.

Luego de bailar con ellas toda la noche y antes de que amanezca, se las llevan a las orillas de los ríos y desaparecen con ellas. Esas jóvenes no vuelven a ser vistas por la comunidad.

Esa leyenda, hace algún tiempo, provocaba que los comunarios le tengan temor a los bufeos y lleven adelante una matanza indiscriminada.

¿Dónde está?

Área Municipal Protegida Ibaré Mamoré, que se encuentra a nueve kilómetros y medio de la capital beniana, Trinidad.

¿Cómo es el clima?

Entre los 30 y 40 grados, dependiendo de la estación del año

¿Cómo llegar?

Se contrata un vehículo privado en la plaza principal de Trinidad con destino al Área Municipal Protegida Ibaré Mamoré. Luego,

se navega hasta el río Mamoré.

¿Cuánto tiempo se tarda?

Saliendo de Trinidad se tarda 15 minutos hasta llegar a la reserva y luego se navega tres horas.

¿Qué visitar?

A las 300 especies de animales que moran en la reserva y a las comunidad que están asentadas a orillas de los ríos Mamoré e Ibaré, como los Araona, Baure, Chimán, Leco, Mosetén, Moxeo, entre otras.

¿Dónde dormir?

Se acampa cerca de comunidades trinitarias.

¿Qué comer?

El menú tradicional que ofrecen restaurantes de Puerto Ballivián está compuesto por chicharrón de lagarto o de pescado, 

pescado frito, sudao de pescado, locro de pato, majadito de pato, majadito de charque, entre otros platillos.

Para tomar en cuenta

Llevar repelente, linterna, protector solar, zapatos cómodos y ropa de color claro.








Copyright © 2003-2017 Opinión. Todos los derechos reservados.