Cochabamba, Bolivia, Domingo 16 de abril de 2017
Revista Así

Lecturas sutiles Los niños y sus emociones

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Por: Thelma Herrera G. | 16/04/2017
El hablar de las emociones en los niños es fascinante, sobre todo para quienes trabajamos con ellos. Al observar desde el balcón o desde una banca en cualquier parque podemos advertir la riqueza emocional que tiene un niño, cualquier niño: llora, canta, ríe, se enoja, con la espontaneidad que responde a ese cuerpo puro, limpio como un pizarrón sin empezar a escribir.

¿Me pregunto, esto es un tesoro, las emociones serán importantes en la vida futura de ese ser humano?

De hecho la respuesta no se dejó esperar. Hace mucho tiempo atrás, nos costaba aceptar que esa parte primitiva de nuestro ser tenía un lugar importante en la formación de la personalidad, de la vida misma del ser humano, de su cotidiano vivir.

Las emociones cobran mayor significación en el último siglo como consecuencia de amplias investigaciones que dan cuenta que las emociones ya no se dan de manera natural y que el esfuerzo es mayor a la hora de afrontar situaciones de control, de tolerancia y de empatía.

La pregunta surge: ¿Qué paso para que esto cambiara? Actualmente, los niños están en contacto con diversidad de grupos sociales y estímulos, que al parecer, bloquean sus capacidades de manejo de emociones.

Para los adultos se ha convertido en una tarea difícil el enseñar algo que ellos, en su momento, obtuvieron con un aprendizaje sin esfuerzo. Hoy, a veces nos cuestionamos sobre nuestra paternidad, nos hacemos autocríticas terribles alrededor de lo que hicimos y no pudimos hacer, o lo que podríamos haber hecho y no lo hicimos, y cuando se trata del primer hijo el sentimiento es de frustración, de estar aplazados; y, cuando llega la hora de tener al segundo y al tercer hijo, y así sucesivamente en los que siguen (si la fortuna así lo permite) se trata de remediar con lo material, llenando vacíos.

Surge entonces la necesidad de asumir un papel importante para promover la salud mental de las presentes y futuras generaciones de la educación y formación de la inteligencia emocional. Shapiro dice que “las emociones no son ideas abstractas que los psicólogos nos ayudan a nombrar, sino que son muy reales”.

Estos seres pequeños, tan perspicaces, tan divinos, deben tener no los mejores juguetes, ni los mejores play stations, ni los celulares touchs o nintendos, más bien lo que ellos piden y no saben cómo decir a los adultos es amor y muchos recursos o formas para vivir la vida feliz sin la necesidad imperiosa de elementos materiales que duran muy poco.

Demos lo que tenemos: el modelo de personas que somos, hasta las endorfinas más naturales: sonrisas, diálogo, buenos hábitos, tiempos de creatividad y recreación; representación de sentimientos, en el juego, en el realizar tareas simples desde las más domésticas, es la forma más fácil de enseñar a manejar emociones, desarrollando canales comunicacionales de intercambio y de competencia.

URGENTE! Los niños deben desarrollar sus capacidades emocionales; y, los adultos tenemos la responsabilidad de enseñarles a reconocer y controlar estos sentimientos.

NOTA: Para cualquier consulta o comentario sobre la columna, contactarse con Claudia Méndez Del Carpio al correo claudiamen@hotmail.com Visítanos en Facebook: LECTURAS SUTILES






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