Cochabamba, Bolivia, Domingo 12 de junio de 2016
Revista Así
Entrevista al escritor y periodista cruceño Adhemar Manjón, autor de Génesis 4:12, novela presentada en la reciente Feria Internacional del Libro de Santa Cruz.

Adhemar Manjón: “Quería mostrar algo diferente a ese falso glamour que llena páginas socialeras”

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Por: Sergio de la Zerda | 12/06/2016



Génesis 4:12 es un pasaje bíblico que relata la condena a Caín, y es también el título de la primera novela del escritor y periodista cultural Adhemar Manjón, quien con ella se propuso retratar escenas y personajes no siempre visibles de Santa Cruz.

Editada por Perra Gráfica, la obra, que ha recibido elogios de literatos como Edmundo Paz Soldán y Claudia Bowles, fue presentada en la reciente XVII Feria Internacional del Libro de la ciudad oriental.

Con Manjón (La Bélgica, 1981), reportero cultural del diario El Deber y, además de lector, cinéfilo, melómano y fanático del cómic, dialogó con la RAMONA.

-Génesis 4:12, el pasaje bíblico, dice: “Cuando cultives la tierra, no te dará frutos; andarás errante y fugitivo sobre la tierra”. Su novela —lo dicen quienes la han leído— está signada por una juventud a la que usted describe como errante. No deja sin embargo de llamar la atención que usted haya elegido la predestinación bíblica para titular su obra…

Siempre me impactó ese versículo, y cada vez que se me venía a la mente me lo imaginaba a Caín sin nada más que hacer que caminar de aquí para allá. Recién recordé que cuando tenía 20, 22 años, Génesis 4:12 me servía como una especie de sello personal para algunas de mis pertenencias, todos mis discos compactos —por ejemplo— tenían esa marca. Volviendo al título, una vez concluida la novela, sentí que encerraba perfectamente la idea que quería mostrar del personaje y la situación en la que se encontraba, más allá de que no tenga nada que ver con la predestinación bíblica (aunque, inconscientemente quizás sí crea eso).

-Su obra, en buena medida autobiográfica tal como admite, tiene como personaje principal —describe el periodista Martín Zelaya— a “un patético indeciso que desperdicia tiempo y oportunidades y sufre en silencio desamores y culpas”, alguien que “se pasa los días, semanas, meses vagando, viendo tele, bebiendo y yendo de putas”. ¿Es el nihilismo algo que usted asume también como muy personal?

Definitivamente no, pero tampoco voy a ir por ahí dando mensajes de buena onda y lecciones de moral para formar buenos ciudadanos. Para eso ya hay un montón de gente pintando florcitas y escribiendo poemas de amor en Santa Cruz. Quería mostrar otro tipo de personas que las que habitualmente aparece en los medios, visibilizar algo diferente a ese falso glamour que llena páginas socialeras y programas de farándula.

-Zelaya también señala que Génesis 4:12 bien puede ser “un retrato, desde la ficción, de un sector de la juventud clasemediera y, por tanto, de una parte de la Santa Cruz actual”. ¿Está de acuerdo?

Puede ser, pero, me pregunto si este retrato de la juventud clasemediera es tan actual, si no ha habido siempre jóvenes sin un idea fija sobre qué hacer de sus vidas, bebiendo y vagando (guardando las enormes diferencias narrativas, Los inútiles, de Fellini, es de 1953. Unos jóvenes clasemedieros de algún pueblo de Italia aparecen ahí). Por eso, más que reflejar el accionar de los jóvenes, me interesaba el comportamiento del personaje principal, dónde llevarlo, cómo torturarlo, etc. El protagonista visita varios lugares en toda la novela, presencia diferentes eventos. Mi intención era retratar, a través de él, pequeñas escenas de Santa Cruz, más que un sector en particular.

-Su novela, ha dicho usted, tiene mucho del cómic y del cine. ¿Estas herencias tienen que ver con diálogos con diferentes artes o han aportado más bien a su estilo?

Un poco de ambas. Más que todo, los cómics de Harvey Pekar y de Jason me hicieron ver la importancia de captar pequeñas cosas, pequeños gestos o silencios, que en un cuadro de una viñeta son muy importantes, y quería ver cómo trasladar eso al texto. Pero yo diría que, en Génesis 4:12, lo que quise fue copiar mundos de ciertas películas y canciones que me han gustado mucho. Por ejemplo, recordaba las caminatas que tenían en las madrugadas Harvey Keitel y Robert de Niro en Mean streets y quería escribir algo así. Lo de los tres amigos que aparecen en la novela sale de la película 25 Watts, o quería personajes que entren y salgan al instante como en Slacker; pensaba mucho en algunos videos musicales también, como el del tema “Unfinished sympathy”, de Massive Attack: la cantante recorriendo varias calles mientras relata cosas que le pasaron. Eso quería hacer con el protagonista, que camine, observe. Me interesaba hacer una pequeña crónica urbana como la que hace Tom Waits en “Ghosts of saturday night”, o The Jam en “That’s entertainment”, en esta canción pensaba mucho a la hora de darle una mirada desencantada al personaje respecto a la ciudad.

-Tras la impronta de Maximiliano Barrientos, Liliana Colanzi y Giovanna Rivero, y tomando en cuenta a nuevos autores como —su también amigo— Saúl Montaño, ¿se puede hablar de un renovado movimiento literario cruceño?

Para nada, al menos no de mi parte. Es decir, Maximiliano, Liliana y Giovanna vienen publicando desde la década pasada (Liliana, que fue la última de los tres en publicar su primer libro, lo hizo en 2010, hace seis años ya). Y no creo que dos libros, el de Saúl y el mío, sean suficientes como para que se hable de un “renovado movimiento literario cruceño”, esto porque, además, lo que más se produce actualmente en Santa Cruz es poesía. Creo que ese es el verdadero movimiento literario cruceño actualmente, le pese a quien le pese y más allá de que sean obras muy buenas, muy malas o muy cursis.

-En una nota de Periodista Virtual sobre su libro se dice que su escritura nada tiene que ver con su labor periodística. ¿Cree que actualmente poco puede aprender del periodismo quien decide incursionar en la literatura?

En realidad quería decir que lo que lo que hago en el periódico, mi trabajo como periodista en el día a día, se ve reflejado muy poco en mi novela. Y claro que yo aprendí muchísimo del periodismo y lo puse en práctica a la hora de escribir Génesis 4:12. Creo que cualquier periodista sabe o debe saber que su trabajo está ligado a la literatura: saber leer y saber escribir son puntos clave para saber contar una historia, por más que sea un pequeño texto de 200 palabras.

-¿En qué otro proyecto literario trabaja tras Génesis 4:12?

Tengo algunas ideas para una próxima novela, pero las dejaré que se desarrollen en mi cabeza un buen tiempo más.

Periodista - mirandoelhumo@yahoo.com








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