Cochabamba, Bolivia, Domingo 21 de julio de 2019
Ramona

Amanecer en rojo

Reseña del libro Amanecer en rojo. Marxismo, socialismo y comunismo en Bolivia (1880-1932), de Pilar Mendieta y Evgenia Bridikhina, y editado por el CIS.
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Por: Mauricio Navia L. | 21/07/2019

Aunque ha estado pocas veces en situaci√≥n de poder, es posible que la historia de la izquierda pol√≠tica sea un aspecto fundamental de la identidad nacional, merecedor de m√°s indagaciones que las con que contamos al presente. Ren√© Zavaleta Mercado dec√≠a que Bolivia es un pa√≠s esencialmente izquierdista. Ni siquiera los gobiernos militares del corte m√°s reaccionario pod√≠an desentenderse por completo de esta realidad. Si contrastamos nuestro pa√≠s con Chile, Colombia o Paraguay, la cosa no podr√≠a resultar m√°s evidente. Adem√°s, desde tiempos coloniales, se ha caracterizado por su car√°cter levantisco y revoltoso. El contraste es claro si pensamos en sociedades como la paraguaya con su tradicional apat√≠a pol√≠tica (y tambi√©n algunas de Centroam√©rica y el Caribe). Desde esta perspectiva puede comprenderse entonces la afirmaci√≥n de Zavaleta Mercado: en el imaginario nacional se conceb√≠a la revuelta como ‚Äúizquierdista‚ÄĚ, mientras que la estabilidad era m√°s bien patrimonio de la derecha conservadora. Bolivia ha podido ser un terreno muy f√©rtil para ideas radicales. No obstante, sabemos que el marxismo propiamente dicho tuvo una aparici√≥n relativamente tard√≠a en Bolivia, fruto de una incipiente industrializaci√≥n y de su aislamiento geogr√°fico. Entonces siendo Bolivia especialmente propicia para el izquierdismo, tambi√©n fue inicialmente y en otros aspectos, tambi√©n, un pa√≠s conservador. Esta es una cuesti√≥n que le corresponde dirimir a la investigaci√≥n hist√≥rica.
Hab√≠a hasta hace no mucho un vac√≠o en la historia de la izquierda, quiz√°s con la notable excepci√≥n de Guillermo Lora, el incansable militante trotskista, sindicalista y prol√≠fico intelectual proletario. Posicionado bastante m√°s a la izquierda de Zavaleta ‚ÄĒas√≠ como de un Almaraz o un Quiroga Santa Cruz‚ÄĒ, y mucho m√°s r√≠gidamente ortodoxo que aquellos, la historiograf√≠a boliviana tendr√° siempre una gran deuda con el autor de la monumental Historia del movimiento obrero boliviano, en seis tomos (y uno in√©dito), escrita entre 1967 y 1980, y cubriendo los per√≠odos desde 1848 hasta 1974. Por supuesto, el exhaustivo trabajo de Lora es el de un militante y no el de un historiador profesional, lo cual, casi no hace falta decirlo, no disminuye su gran repercusi√≥n. Pero sigue siendo necesaria una revisi√≥n hist√≥rica de la izquierda desde una perspectiva actualizada.
Precisamente esta necesidad es cubierta en parte gracias al trabajo de las historiadoras Pilar Mendieta y Evgenia Bridikhina, boliviana y rusa respectivamente. Amanecer en rojo. Marxismo, socialismo y comunismo en Bolivia (1880-1932), editado por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS), representa una contribuci√≥n realizada no desde una perspectiva militante o, ni siquiera, te√≥rica marxista. Brinda un panorama general de la transmisi√≥n, circulaci√≥n, recepci√≥n y apropiaci√≥n de la literatura izquierdista, socialista, anarquista, comunista y marxista, en Bolivia en las cinco d√©cadas que  hay entre la Guerra del Pac√≠fico y la del Chaco.
Las autoras tienen en cuenta la sociolog√≠a de la lectura del historiador Roger Chartier (uno de los √ļltimos representantes de la Escuela de los Annales) y el an√°lisis que hace Michel de Certeau de las pr√°cticas de la vida cotidiana. Sin embargo, el texto no es teor√©ticamente denso. Al contrario, es accesible para cualquier lector curioso e interesado por conocer la historia pol√≠tica e intelectual de su pa√≠s. El libro contiene adem√°s del texto de las investigadoras, una secci√≥n de anexos que contiene una selecci√≥n muy amplia de libros, folletos, columnas period√≠sticas, manifiestos, cuentos y poemas revolucionarios, material interesante para futuras investigaciones. El texto tiene dos cap√≠tulos. El primero, a cargo de Pilar Mendieta, introduce el tema y presenta el contexto de recepci√≥n de las ideas socialistas y marxistas en el per√≠odo mencionado e incluso m√°s atr√°s. Es decir, trata sobre la situaci√≥n social y pol√≠tica, el clima de ideas imperante, las tensiones entre, en un polo ‚ÄĒel hegem√≥nico‚ÄĒ el liberalismo, el positivismo y el darwinismo social, y, en el otro polo, la emergente literatura izquierdista. De un lado, Comte, Darwin, Gustave Le Bon, Spencer, etc.; y del otro, Lamennais, Proudhon, Bakunin, Marx, Kautsky, etc. 
Mendieta retrocede m√°s de tres d√©cadas para abordar la √©poca de Manuel Isidoro Belzu, el Tata, presidente de la Rep√ļblica entre 1848 y 1855. Coincidentemente, 1848 fue el a√Īo de una gran ola revolucionaria en Europa de car√°cter liberal nacionalista, tambi√©n denominada La Primavera de los pueblos. En Francia, la revoluci√≥n triunfante de 1848 inaugur√≥ la Segunda Rep√ļblica y enterr√≥, esta vez de manera definitiva, el llamado Antiguo R√©gimen. Asimismo, 1848 es el a√Īo de la publicaci√≥n del Manifiesto Comunista de Marx y Engels. Aunque es probable que Belzu no conociera el c√©lebre manifiesto, s√≠ parece conocer algunas ideas socialistas. Hay en Belzu elementos de una suerte de protopopulismo, por un lado, y de un socialismo cristiano, por otro. El socialismo cristiano provendr√≠a del exsacerdote y te√≥logo franc√©s Robert Lamennais, quien habr√≠a sido el escritor socialista m√°s popular y le√≠do en Bolivia en aquella √©poca. Es notable y curiosa la popularidad de este autor en la Bolivia de mediados del siglo XIX. En estas cuestiones de difusi√≥n cultural ocurre una suerte de ‚Äúefecto embudo‚ÄĚ. Lo que cruza el Atl√°ntico, en cualquier direcci√≥n, lo hace a trav√©s de diversos filtros, sin excluir el azar.
Lejos de nosotros queda la cl√°sica distinci√≥n que leg√≥ la historiograf√≠a oficial marxista. Recordemos que los textos de divulgaci√≥n sol√≠an distinguir entre dos formas de socialismo: el ut√≥pico y el cient√≠fico. Desde ya, hoy en d√≠a se emplea el t√©rmino ‚Äúcient√≠fico‚ÄĚ de un modo muy diverso al del marxismo. No dir√≠amos hoy que el marxismo representa una teor√≠a cient√≠fica, en sentido estricto. Al mismo tiempo, es interesante destacar que el marxismo, referido tantas veces como equivalente de ‚Äúmaterialismo hist√≥rico‚ÄĚ, ‚Äúmaterialismo dial√©ctico‚ÄĚ, ‚Äúsocialismo cient√≠fico‚ÄĚ, etc., puede concebirse desde la √≥ptica actual, posterior a la ca√≠da del Muro de Berl√≠n, como una forma de utopismo, tal vez la m√°s importante de la historia de la humanidad.
Pilar Mendieta toma a Belzu, en la l√≠nea del bolivianista e historiador ruso Andrei Schelchkov, como un representante del propio y peculiar ‚Äúigualitarismo‚ÄĚ boliviano, avanzado o reivindicativo en lo social y conservador en lo cultural y religioso: criticar a los poderosos, mientras se reza a la Virgen del Carmen. El igualitarismo buscaba desmontar los remanentes del r√≠gido sistema social heredado de la colonia, casi de castas, a tiempo que tambi√©n resist√≠a la creciente tendencia al librecambismo por parte de la oligarqu√≠a. Era de car√°cter proteccionista, y constitu√≠a una resistencia contra las perturbaciones y amenazas que un mundo m√°s din√°mico de libre comercio cern√≠a sobre un pueblo aferrado a sus costumbres y un modo cuasi buc√≥lico de vida. Es por esto que Schelchkov califica la pol√≠tica de Belzu como de ‚Äúutop√≠a social conservadora‚ÄĚ.
El igualitarismo es importante en la historia decimon√≥nica boliviana, tanto como antecedente de ideas socialistas, como por cuanto resurgi√≥ en la d√©cada del 70 en las rebeliones del popular caudillo cruce√Īo Andr√©s Ib√°√Īez. De modo que con esta digresi√≥n previa, entramos al per√≠odo de an√°lisis elegido, 1880-1932. Tras la derrota del Pac√≠fico, tenemos, seg√ļn Evgenia Bridikhina, ‚Äúla primera camada de intelectuales bolivianos‚ÄĚ. Termina la era de los caudillos y la rep√ļblica entra en el per√≠odo m√°s largo de relativa estabilidad pol√≠tica y sucesiones constitucionales, antes de la era democr√°tica moderna. 
Bridikhina se centra en aquello que bien pudi√©ramos denominar ‚Äúhistoria de las ideas‚ÄĚ o historia intelectual. Pero las ideas no solamente aluden a todas aquellas que est√°n contenidas en los libros, sino al c√≥mo estas se diseminan y son recibidas por grupos distintos de lectores. Lamennais o Marx, le√≠dos en un taller de artesan√≠a, no son precisamente lo mismo que los le√≠dos por un grupo de estudiantes. Siguiendo a Roger Chartier, toda cultura es apropiaci√≥n, es decir, tiene mucho que ver con el c√≥mo un individuo, o una colectividad, hace suyas, transform√°ndolas, las ideas, los s√≠mbolos, el arte, etc. Este hecho, por ejemplo, hace interesante la relaci√≥n entre el belcismo y Lamennais, siendo que en su nativa Francia era un autor relativamente menor. De modo que no son solamente importantes los textos escritos, los portadores primarios de las ideas, sino tambi√©n la interacci√≥n entre texto y p√ļblico receptor. Empero, no es tarea f√°cil rastrear todas esas interacciones. √önicamente quedan rastros indirectos, los cuales son tambi√©n, a su vez, textos escritos. 
Bridikhina y Mendieta realizan su investigaci√≥n en los archivos del Congreso Nacional, estudiando los cat√°logos de cinco librer√≠as de La Paz, as√≠ como una lista de lectura del marxista y fundador del Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR) Jos√© Antonio Arze. Tambi√©n bucea en la prensa escrita de la √©poca para indagar sobre la recepci√≥n y circulaci√≥n de ideas de izquierda revolucionaria o radical. Da cuenta de las diversas organizaciones gremiales de obreros, artesanos y estudiantes, de la producci√≥n de folletos, peri√≥dicos y revistas. Narra los intentos de censura, momentos de represi√≥n, confiscaci√≥n de ediciones, por acusaciones de ‚Äúagitaci√≥n comunista‚ÄĚ. 
El marxismo, siendo ya la corriente más sólida y prolífica en cuanto a teorización, no ha logrado aun un total predominio en la izquierda, cosa que ocurrirá a partir de la década del 40. Entre el ocaso del Partido Liberal y el surgimiento del Partido Republicano, liderado por Bautista Saavedra, se fortalecen las organizaciones obreras, y el recordatorio del Primero de Mayo se consolida definitivamente como un ritual de la clase obrera, anarquista, anarcosindicalista o comunista. En ese temprano siglo XX, el marxismo todavía no ha llegado a una cristalización. No existe un Partido Comunista vinculado a la III Internacional. Hay mucho eclecticismo. Es muy popular en nuestro país el psiquiatra argentino José Ingenieros, quien combina positivismo, cientificismo y darwinismo con su incondicional simpatía por la Revolución Soviética. La editorial argentina Claridad lo mismo publica novelistas rusos que teóricos de izquierda radical. Conviven en los catálogos Tolstoi, Dostoievsky con Proudhon, Bujarin y Malatesta. No importan las rencillas entre anarquistas y marxistas, los primeros acusando a los segundos de autoritarismo, y estos atribuyendo a aquéllos el ir tras de ideas irrealizables; todos son bienvenidos para la causa de la Revolución. Esta misma promiscuidad ideológica se repite en los gremios del proletariado manufacturero o minero.
Pese a incidentes de censura y represi√≥n, hay algo de entre festivo y rom√°ntico en este per√≠odo. El c√≠rculo literario coincide con el pol√≠tico. Hay espacios para la lectura oral o en voz alta. Surge la Universidad Popular e iniciativas afines. Es una √©poca en la que se aplica el destierro como el castigo pol√≠tico m√°s grave, enfoc√°ndose en particular en los ‚Äúagitadores‚ÄĚ m√°s peligrosos e inc√≥modos. El a√Īo de 1926, bajo el presidente Saavedra (no exento √©l mismo de simpat√≠as socialistas, propulsor de pol√≠ticas sociales y del n√ļcleo de la legislaci√≥n laboral que perdura, en lo esencial, hasta el d√≠a de hoy), es uno particularmente duro en cuanto a los intentos de supresi√≥n de la difusi√≥n de ideas. En aquella √©poca el conspicuo socialista sucrense Gustavo Adolfo Navarro, alias Trist√°n Marof, y uno de los primeros marxistas bolivianos sale al exilio. Hay vientos de guerra con Paraguay por el tema del Chaco Boreal. Daniel Salamanca, como otros gobernantes en otras latitudes, utilizar√° los temas del patriotismo y del enemigo extranjero para generar cohesi√≥n interna y, de paso, suprimir la disidencia radical.
El libro es fruto de un trabajo minucioso. Como suele ocurrir en las ciencias sociales modernas, la prosa no es siempre la m√°s brillante, pero en este caso tampoco cae en la aridez. El material es lo suficientemente rico como para hacer una lectura interesante, pese a que en ocasiones pueda devenir en un desfile de nombres, publicaciones, tendencias ideol√≥gicas, facciones, querellas internas, etc. Como se ha comentado, los anexos proveen una fuente muy valiosa de textos de la √©poca, disfrutables en s√≠ mismos y √ļtiles para el investigador. Posiblemente, en esta historia la praxis de la vida cotidiana, el espacio urbano como locus de contestaci√≥n simb√≥lica, el contexto m√°s amplio de las luchas pol√≠ticas son temas que no han sido debidamente explorados. Pero eso est√° bien; que queden cabos sueltos. La historia es una labor continua e interminable de reescritura y reinterpretaci√≥n.

Docente universitario - novas9@yahoo.com



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