Cochabamba, Bolivia, Domingo 1 de octubre de 2017
Ramona

El poeta ruso prefiere a los negrazos

El libro que Rodríguez nos propone en esta oportunidad presenta el perfil del poeta ruso Eduard Limónov en una narración de largo aliento.
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01/10/2017



El que quiera restaurar el comunismo no tiene cabeza;

el que no lo eche de menos no tiene corazón.

Vladimir Putin

Me rindo ante Emmanuel Carrère. Digamos todos juntos y agitemos pañuelos blancos (como seguidores de alguna secta destructiva): ¡Hala Emmanuel! Esta vez leí otra no novela o novela de no ficción o historia novelada, llamada Limónov. Y dice al respecto: “Limónov no es un personaje de ficción. Existe y yo lo conozco”.

“Actúa con valor y determinación, sin esperar que se den las condiciones ideales, por que las condiciones ideales no existen”.

Limónov es eso: un hombre que cayó varias veces en la extrema pobreza, que se metió en pandillas, que escribió varios libros sobre la Rusia comunista, que fue exiliado, que participó en la guerra de Yugoslavia. Es un hijo de su tiempo, es un engendro que odia a todo quien es mejor que él (es también poeta). Pero también es un ser humano que muere de amor en una cloaca del Bronx o Brooklyn.

“La literatura establecida, las revistas, las novelas editadas, son para mí pura y simplemente inexistentes. No es que no puedan florecer talentos en este ámbito (los hay), pero perecen forzosamente porque no es el buen terreno, ya que les permite no decir la verdad capital, la que salta a la vista sin necesidad de literatura.”

Emmanuel Carrère escribe una especie de crónica de su tiempo: la destrucción del comunismo desde su propio régimen, la ascensión del capitalismo y de la potencia que hoy es Rusia, gobernada por un taxista que era ex militar y que después de la caída de la URSS era otro más que Limónov: un paria.

“Cuando caminan enlazados por una calle nevada de Greenwich Village tienen conciencia de parecerse a Bob Dylan y a su novia en la funda del disco que contiene la canción Blowin’in the Wind”.

Hay una foto de Limónov en los años 60 que lo retrata tal y como era (con ese ímpetu soviético). Él está con una chaqueta de cuero y a sus pies está el amor de su vida: Elena, desnuda y apoyada a las botas comunistas de él. Esta fotografía la guardó para repetirse que alguna vez estuvo con una mujer hermosa, sensual, una modelo que fracaso en Estados Unidos y se casó con un conde italiano.

“Un escritor, en resumen, para darse a conocer puede elegir entre inventar historias, contar historias verídicas o expresar su opinión sobre la marcha del mundo”.

Todo eso hace Emmanuel Carrère. Con la historia de Limónov inventa un mundo postsoviético, pero a su vez nos cuenta una historia verídica (de los gulags, de la guerra en Yugoslavia, de la URSS de Stalin, del capitalismo de Putin) y a su vez nos da su opinión (en algunas entrelíneas), sobre la actualidad de este mundo:

“El socialismo integral no es un ataque contra abusos específicos del capitalismo, sino contra la realidad. Es una tentativa de abolir el mundo real, un intento condenado a largo plazo, pero que durante un determinado período consigue crear un mundo surrealista definido por esta paradoja: la ineficacia, la penuria y la violencia se presentan como el bien supremo.»

P.D.: Lean Limónov y luego opinen sobre nuestro gobierno de izquierda. Mucho mejor: Lean Limónov y también aborrezcan a la derecha (que no tiene norte ni sur ni nada).

Periodista – zion186@hotmail.com



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