Cochabamba, Bolivia, Domingo 10 de septiembre de 2017
Ramona

Memorias de Walter Vásquez Michel

En Memorias el autor no perdona a compañeros incapaces de mantener la misma línea, y con nombres y apellidos señala a aquellos que no supieron estar a la altura de las circunstancias de lo que él mismo consideraba correctas en ninguna de sus dos grandes etapas como militante político, ni como falangista y tampoco como socialista, Vásquez Michel no calla nada, o al menos así parece.
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Por: Claudio Sánchez | 10/09/2017



Uno de esos géneros literarios que permiten completar, o complementar, la historia es el de la autobiografía. Pocos son los personajes que alcanzan el objetivo de contar de manera subjetiva su vida. En Bolivia, quizás el tema de mayor interés, entre otras cuestiones porque es allí donde confluyen personajes y situaciones de toda índole, es la política.

Memorias de Walter Vásquez Michel es uno de esos libros que le gana a la propia historia su derecho de existir. Vásquez Michel logra contar desde sus propias experiencias al menos 60 años de vida política boliviana. El autor empieza recordando la figura de Óscar Únzaga de la Vega, jefe de la Falange Socialista Boliviana, partido del cual sería militante hasta incluso después de la muerte del su máximo líder. Desde la temprana edad don Walter va sumergirse en la política, siendo testigo y protagonista de muchos de los capítulos más importantes del siglo XX.

El horror del atropello general que desplegó la Revolución Nacional con los gobiernos del Movimiento Nacionalista Revolucionario, y las narraciones de lo que fueron los campos de concentración de Curahuara de Carangas o del distrito minero de Coro-Coro, además de los confinamientos en las zonas más tropicales del país, las salas de interrogatorio y todo el andamiaje de la represión movimientista también son expuestos de un modo particular, lejos del triunfalismo que tiñe la historia oficial en torno a lo que fue el 9 de abril de 1952 y sus consecuencias.

Es en este periodo, entre detenciones, asilos políticos, exilios, tortura y perseguimiento sistemático de la persona, amén de allanamientos de morada y otros tantos delitos de los regímenes autoritarios, que se forma un hombre de grandes valores y conciencia política. Don Walter es conocido por haber sido uno de los fundadores del Partido Socialista Uno (PS-1) junto a Marcelo Quiroga Santa Cruz. Fueron parte del grupo pretendió evitar la consumación del golpe cívico militar del 21 de agosto de 1971 con el Coronel Hugo Bánzer Suarez a la cabeza, secundado por Víctor Paz Estenssoro y el líder de la Falange Mario Gutiérrez. “Marcelo nos citó a concentrarnos en el Estadio Hernando Siles. A la una de la tarde nos entregó brazaletes de color rojo y un arma con poca dotación.” Así recuerda el momento exacto, y le brinda contexto a una foto que se encuentra en la más destacada galería de las luchas sociales de los años setenta, en la que se ve a Marcelo con su fusil. Entonces se defendía el gobierno de Juan José Torrez, y se preparaba la toma del gran Cuartel de Miraflores con el apoyo del Batallón Escolta Presidencial bajo el mando de su comandante el mayor Rubén Sánchez, en una acción conjunta que se definió en la Central Obrera Boliviana con Juan Lechín y el apoyo también del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Como este son varios los pasajes de la vida de Vásquez Michel que suscitan gran atención del lector que se acerca a su libro Memorias. Y sin embargo, no sólo se trata de un recuento nostálgico sino de reflexiones precisas sobre hechos y acciones. Autocriticas y continuas evaluaciones de lo que fue haber tomado ciertas determinaciones. No hay duda de que estamos frente a un hombre que ha logrado sistematizar sus recuerdos, organizar su memoria, y poner en cuestión cada uno de sus pasos. Capítulos del libro nos llevan de un sitio a otro, del exilio en Buenos Aires al Chile socialista de Allende, y ahí mismo a lo que fue la participación de don Walter en una de las minas de Copiapó como ingeniero que hizo su aporte en el campo de la metalurgia. En este peregrinaje Vásquez Michel sorprende al lector con la experiencia en Suecia luego del golpe de Pinochet en Chile, para seguir su camino hacia Argelia. Luego una vez más a Bolivia, a finales de los setenta, para llegar a la más conmovedora historia de este relato, esa en la que Marcelo Quiroga lucha en las elecciones presidenciales y le demuestra al país que lo importante es ser consecuente en acción y pensamiento. Entre el final de la dictadura de Banzer y el golpe de Luis García Meza, durante aquella primavera democrática de Bolivia, se da el mayor ascenso del PS-1 y queda claro que no se trata de negociar o hacer alianzas en beneficio de una cuestión electoralista, sino de construir y desarrollar una idea, una teoría y práctica política consecuente con la lucha del pueblo boliviano. Por esto mismo hay en Marcelo un ejemplo a seguir. Cuando los partidos de izquierda y derecha definían qué hacer en el parlamento y como alcanzar los espacios de poder en beneficio propio, el PS-1 mantiene su postura de no negociar el voto popular.

En Memorias el autor no perdona a compañeros incapaces de mantener la misma línea, y con nombres y apellidos señala a aquellos que no supieron estar a la altura de las circunstancias de lo que él mismo consideraba correctas en ninguna de sus dos grandes etapas como militante político, ni como falangista y tampoco como socialista, Vásquez Michel no calla nada, o al menos así parece. Todo esto en beneficio de la escueta bibliografía sobre estas etapas políticas del país, que en su mayoría fueron escritas con la distancia del historiador, que como el periodista intenta conseguir cierta ecuanimidad en beneficio de un todo, dejando de lado la particularidad de cada uno de los relatos. Memorias de Walter Vásquez Michel es uno de los libros más interesantes escritos por un hombre de la política nacional. Tanto por los temas que aborda (su misma vida) como por los personajes que desfilan por sus páginas. Nos brinda además elementos de análisis coyuntural que permiten ver de otro modo situaciones concretas de un país politizado como ningún otro. Vásquez Michel no concluye su relato en los primeros años ochenta, sino que continúa hacia los noventa y alcanza a ver los hechos de octubre en 2003, y el primer gobierno de Evo Morales. No deja de ser crítico con muchas cuestiones que debilitaron y aniquilaron al PS-1, y empieza a pensar en los indígenas y campesinos como protagonistas de un cambio profundo en la estructura íntima de Bolivia. Don Walter deja estas Memorias para no olvidar, pero también para seguir construyendo en función a lo que se hizo y se sigue haciendo.



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