Cochabamba, Bolivia, Domingo 16 de julio de 2017
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Spiderman Homecoming o el lavado de cerebros alienígenas - capitalistas

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Por: Mauricio Rodríguez Medrano | 16/07/2017


En la era de los remakes o de los reboots, uno ya no sabe qué versión está viendo (a propósito, hay una versión de Spiderman hindú y otra nigeriana). Digamos, entonces, que Spiderman Homecoming es un intento de reboot (antes de la primera película de Sam Raimi y la versión de puerco araña de Los Simpson). Mejor: es la versión que quiso hacer Marvel después de las flojas películas que hizo Sony (una curiosidad: todo el dinero de la recaudación se lo lleva Sony y la venta de merchandising va a Marvel-Disney; ¡Habemus plata!).

Como Disney compró Marvel, aquí vemos una película que parece ser hecha por adolescentes y para adolescentes. Spiderman Homecoming se parece más a High School Musical (solo faltaban algunas canciones interpretadas por el protagonista) que a sus predecesoras (igual Sam Raymi y Marc Webb hicieron pésimos trabajos).

[Alerta spoilers]

Resumen ejecutivo: Peter (Pedro, en la versión española) es Spiderman y debe salvar a Nueva York (Nueva Yol, en la versión hispano-dominicana) de las garras de Buitre (Michael Keaton-Batman-Birdman), que usa armas de los extraterrestres que salieron en Los Vengadores 1. A su vez, este es el padre de la mujer (adolescente) que ama Peter (no, no es Mary Jane o MJ). Todo esto es auspiciado por Tony Stark, que es el mentor-padre de Peter, al que le regala un traje ultramoderno (luego se lo quita y se lo vuelve a dar al final). Plus: Peter tiene un mejor amigo gordito fan de Star Wars (Sancho, en la versión castellana).

Entonces estamos frente a una película divertida (repito, para adolescentes desde los 13 a los 15 años; para los que aman Lego Movie o 17 again). Los adolescentes se sentirán identificados con palabras como crush, bff, vistear, etc. De hecho, el director (Jon Watts) hace homenaje a una película de adolescentes por excelencia: Ferris Bueller’s Day Off, del gran John Hughes (en la secuencia que Peter corre por los vecindarios al mero estilo de Matthew Broderick).

Ojo: aunque sea una película para adolescentes, guarda cierto mensaje oculto (tal vez hagan una miniserie en History Channel sobre alguna conjura Iluminati sobre este tema): los pobres deben ser pobres y humildes, y los ricos deben ser soberbios y ricos.

Aquí una explicación materialista-histórica (auspiciada por Marx; Groucho, no Carlos): el Buitre es un proletario que recoge basura y lo echan del trabajo. Para ganarse la vida, roba a los ricos (Tony Stark y compañía), hasta que se hace un digno capitalista (el sueño americano consiste en tener una esposa aseada, una hija hermosa y una casa-mansión). Pero el aparato del Estado, que es representando por los superhéroes, regresará al proletario (hasta en los superhéroes hay clases sociales: Vengadores-clase alta y Spiderman-clase media) a su estado inicial: pobre y sometido por la burguesía.

Llegamos a una conclusión: ninguna película es inocente. Y Spiderman Homecoming es una película para adiestrar a los adolescentes (un claro ejemplo es que el Capitán América, representación de Estados Unidos-Trump, enseña a los jóvenes cómo deben portarse en el colegio).

Cada personaje indica cómo deben comportarse los púberes (el cine es una máquina ideológica. Si no me creen, pregúntenle a Stalin). Peter, el adolescente que no piensa más que en buscar popularidad; el amigo de Peter, que como es feo solo puede ser un ayudante digno del héroe; la jovencita inteligente y bella, que se debe enamorar del héroe; la jovencita en contra del sistema, que es solo una poser frente a los problemas actuales.

Como diría el Tío Sam: “I want you”.

Periodista y escritor - zion186@hotmail.com






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