Cochabamba, Bolivia, Domingo 14 de mayo de 2017
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Guardianes de la Galaxia Vol. 2

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Por: Mauricio Rodríguez Medrano | 14/05/2017



Sobre el filme del director estadounidense James Gunn que actualmente se proyecta en cartelera local.

Edipo matará a su padre (porque el destino no se puede cambiar). Desde entonces, somos parricidas (o matricidas o suicidas o tentamos al destino). Simbólicos o literales, no importa. Y esta es la premisa para la secuela de Guardianes de la Galaxia, del director James Gunn (The Belko experiment, Super). ¿Cómo? Nada de spoilers.

Empecemos con los aciertos de esta película:

1. La primera escena es extraordinaria. Se deja de lado la acción (que busca un adolescente para activar sus hormonas) y la cámara se centra en el baile de Baby Groot, con música de los años 80 de fondo. Aquí Guardianes de la Galaxia se desvincula de sus hermanos o primos hermanos de Marvel. Se hace hincapié en lo que Tarantino planteó hace ya dos décadas: no importa el acto central, sino sus consecuencias.

2. Se desmitifica al superhéroe. En la película todos tienen una dudosa reputación, todos son seres humanos (o extraterrestres o animales extraterrestres o casi robots extraterrestres) y no existe un maniqueísmo de fondo. El bien contra el mal. El Jedi contra el Sith. El bonito contra el feo (en realidad, el casi bonito contra el feo con efe de foca). Cada personaje tiene un motivo para actuar.

3. Guardianes de la Galaxia es una crítica a Donald Trump o al vacío del poder (mejor, al vacío en la cabeza de quien tiene el poder). Primero, en la imagen de una reina dorada (aunque Trump es naranja) que ostenta la gloria y la perfección de su planeta y su palacio, y lo único que quiere es tener el respeto de todo el universo. La diosa gobernadora absoluta. La diosa aria gobernadora absoluta. La diosa aria naranja gobernadora absoluta. Después, está en la imagen de un mercenario que se amotina y que se hace llamar Teaserface (todos se burlan de ese nombre) que quiere el control absoluto de todo. En mayúsculas: TODO.

Los desaciertos:

1. A primera vista, parece que James Gunn quiere alejarse del carácter rupturista de la fórmula básica de las segundas partes (el planteamiento-nudo-desenlace o auge-caída-resurgimiento, típico de las trilogías), pero sigue a pies juntillas los parámetros de una continuación que busca repetir el éxito sin cambiar demasiado las cosas. En realidad, es un problema de las películas de Marvel (como si el guionista de todas las películas de superhéroes fuese solo uno): destruir a un ente o malvado absoluto que quiere tener el poder de la Tierra, de la Galaxia o del Universo, dependiendo de la película. El fin no cambia, el humor y los personajes, sí.

2. Como en una anterior película se luchó con un ser poderoso, en la secuela se debe buscar un ser mucho más poderoso y más malvado o con más carisma (hasta el infinito, dependiendo de la cantidad de secuelas). Como Kurt Russell. Como David Hasselhoff. El malvado es un personaje plano. Su única función es hacer que los protagonistas se luzcan en una lucha final apoteósica (el bien contra el mal, la máscara contra la cabellera).

3. Además de que Guardianes de la Galaxia es una película que reflexiona sobre la familia, se viven momentos hilarantes y se viaja por diversos puntos de universo. Tiene un clisé común de las películas de Marvel (ya que los actores protagonistas firman para tres o cuatro películas): todo termina bien. Tal vez con la muerte de un personaje, pero, al fin y al cabo, hay un final feliz.

The End: Guardianes de la Galaxia Vol. 2 es una película para disfrutar con pipocas, alrededor de adolescentes que dirán que es la mejor película que vieron en su vida, antes de que salga una nueva secuela.

Periodista y escritor - zion186@hotmail.com








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