Cochabamba, Bolivia, Domingo 30 de abril de 2017
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In memoriam Chuck Berry, el patriarca del rock

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Por: Christian Miranda Bascopé | 30/04/2017



El mes pasado, Bruce Springsteen escribía en su cuenta de Twitter: “Fue el mayor especialista y guitarrista del rock, y el compositor de rock and roll puro más grande que haya existido”. Springsteen hacía alusión a la partida del gran arquitecto del rock, el inigualable Chuck Berry. Cualquier homenaje suele estar invadido, o más bien, inflado de grandilocuencia y adjetivación exagerada. Pero, en este caso, cada palabra del tuit de Springsteen simplemente hace eco de la reverberación natural de lo que fue, es y será Chuck Berry para la historia del rock y la música en general.

Soy un hijo musical de los 80, pero fui atropellado por los riffs de Chuck Berry en los 90, y de la manera menos pura en la que podría ser atropellado (o quizás no tanto). No fue con un disco de vinilo original de los 50 ni mucho menos. La música de Chuck llegó a mis oídos gracias a Tarantino y Michael J. Fox. Todos recordarán el baile antológico de Uma Thurman y John Travolta en Pulp Fiction (1994). Pues bien, ese baile tenía a “You Never Can Tell” de fondo… increíble. Hablando de Michael J. Fox, en Volver al futuro (1985) recordarán la escena de un joven blanco no muy alto (él), agarrando una Gibson ES-350 de casi el doble de su tamaño e intentando incorporar lo mejor posible “Johnny B. Goode” en su onda… un completo desastre. Back to the Future nunca fue lo mío, pero, desde ese día, “Johnny B. Goode” y Chuck Berry definitivamente que sí lo fueron. Quedé fascinado y anonadado con la pureza primitiva de ese sonido y la magia visceral de cada frase y cada riff. Solo mucho después, comprendí racional y musicológicamente cuán importante eran Chuck Berry y su música para la que fue probablemente la mayor revolución musical y cultural del siglo XX: el rock and roll.

Aunque iniciado en el blues, Chuck Berry no estaba interesado en el género en lo absoluto. Lejos del feeling triste, austero y meloso de Muddy Waters o Howlin’Wolf (colegas suyos en Chess Records), lo que Chuck buscaba era otro tipo de sonido. No se sentía lo suficientemente triste ni era demasiado pobre como para sentir el blues con esa necesaria profundidad que permite translucir lo genuino de esos monstruos del blues. Para escándalo de su círculo más próximo, lo que llamaba la atención de Chuck era el country & western, la música del “enemigo”, música de blancos. Y fue con esa base que ensambló su propio sonido y el sonido que sería la base del rock and roll tal como lo conocemos ahora, casi 70 años después.

Más allá de su amalgama de swing y blues, el sonido de la guitarra de Berry era algo totalmente nuevo. Las frases, riffs y licks que creaba eran algo que no se había escuchado nunca. Además, el volumen que manejaba era muy estruendoso para los cánones conservadores de los 50. De una forma salvaje y absolutamente refrescante, Berry fue uno de los primeros guitarristas virtuosos de su generación, solo equiparable quizás a Scotty More (guitarrista de Elvis) y a Danny Cedrone (de la banda de Bill Haley). Maravillaba tanto como Hendrix, Van Halen o Clapton lo hicieron con nosotros. Ya lo dijo una vez Keith Richards: “Hubo una época en mi vida en que mi única ambición era tocar como Chuck”.

Armado de esta inmensa capacidad, Berry comenzó a mezclar estilos cada vez más eclécticamente, y a desarrollar un approach único hacia la guitarra que muy bien puede haber derivado del estilo pianístico de Johnson (como sugiere Keith Richards), o puede haber venido de Karl Hogan (guitarrista de Louis Jordan) y T-Bone Walker (como afirma Berry). Partiendo desde su base de blues y big band, Berry realizó paradas en el country, pop, calypso, “crooning” (el estilo de Sinatra por ejemplo) y música hawaiana, y los amalgamó todos dentro de su propio estilo claramente identificable, el rock and roll más inspirador y vibrante de los 50.

Demás está decir el peso y la influencia que Chuck Berry tuvo en la historia del rock and roll. Little Richard le dio la potencia y extravagancia, Bo Diddley lo enriqueció con nuevos ritmos e instrumentos, Elvis le dio una presencia aceptable e impresionante ante el público juvenil, pero fue Chuck Berry quien moldeó y creó las bases rítmicas, melódicas y líricas sobre las que nació el rock. Por eso lo de gran arquitecto. Mientras que Elvis fue la primera estrella del rock and roll adolescente, Berry fue su maestro teórico y genio conceptual. Chuck fue la piedra fundamental, el patriarca y el cimentador de las leyes de ese mundo mágico. Mundo que después habitarían y ampliarían exponencialmente los Beatles y los Rolling Stones.

El pasado 18 de marzo de 2017, en Wentzville, Missouri, fallecía a los 90 años “el antes del antes”: Chuck Berry, la personificación inmortal del rock and roll. Un tardío in memoriam al monstruo del que Lennon dijo una vez: “Si el rock and roll tuviera otro nombre, ese debería ser Chuck Berry”.

Filósofo - christian_mirandab@yahoo.com








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