Cochabamba, Bolivia, Domingo 30 de abril de 2017
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Jonathan Demme, el legado de una obra amplia y diversa

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Por: Pablo Monteagudo Tejedor Página 12 | 30/04/2017



El cineasta estadounidense, que murió el miércoles pasado a los 73 años, fue el responsable de la magistral El silencio de los inocentes, pero también transitó por el drama de impronta social, la comedia de costumbres y los filmes de conciertos.

Para el gran público, el director estadounidense Jonathan Demme será recordado casi exclusivamente por el magistral psycho-thriller El silencio de los inocentes (1991), ganador de los llamados Big Five Oscars (mejor película, director, actor, actriz y guión) y responsable de elevar a Hannibal “The Cannibal” Lecter, interpretado por Anthony Hopkins, al podio del psicópata más célebre y hambriento de la cultura popular. Pero Demme –fallecido el miércoles pasado por complicaciones cardíacas en Nueva York, ciudad donde había nacido hace 73 años– deja como herencia una obra amplia y diversa, que marcó especialmente a las décadas del 80 y 90, y transitó tanto por el drama de impronta social (Filadelfia), la comedia de costumbres (El casamiento de Raquel) y las concert movies (Stop Making Sense). 

No deja de sorprender que un cineasta tan habilidoso en el manejo del suspenso y la manipulación del espectador, como lo prueba El silencio de los inocentes, apenas si había transitado el género del thriller antes de ese impresionante éxito. Más bien, todo lo contrario: en palabras de los historiadores Bertrand Tavernier y Jean-Pierre Coursodon, grandes admiradores de Demme, sus films de la década del 80 “rechazan la violencia, las perversiones sexuales y los temas de moda, centrándose en unos Estados Unidos de clase media, pocas veces mostrados en el cine, unos Estados Unidos (...) de la pequeña burguesía, de sueños y esperanzas a ras de la tierra”. 

Tras un rápido aprendizaje como director de producciones de acción clase B (Roger Corman le produjo tres films entre 1974 y 1976, ninguno de ellos particularmente memorable), Demme comenzó en 1977, con Citizens Band, el período más personal de su obra, que se extendió durante todo el decenio. Considerada una de sus mejores películas, Citizens Band está estructurada como una serie de viñetas acerca de la importancia de la radio en una pequeña ciudad rural. Le siguió, entre otras, Melvin y Howard (1980), sobre un extraño incidente durante la vejez del millonario Howard Hughes, interpretado por Jason Robards, en un trabajo que le valió una nominación al Oscar. Por su parte, Swing Shift (1984), con Goldie Hawn, exploraba la situación de las amas de casa estadounidenses que se vieron obligadas a trabajar en fábricas durante la Segunda Guerra Mundial. En estos films se evidenciaba un talento para descubrir el detalle pintoresco, un gusto por las situaciones insólitas dentro de un marco realista y una auténtica empatía por los personajes de unos Estados Unidos profundos.

En Totalmente salvaje (1986), Demme mezcló con virtuosismo la comedia satírica y el  suspenso, consiguiendo una notable actuación de Melanie Griffith. Su particular habilidad para dirigir actrices fue también patente en los trabajos de Michelle Pfeiffer en Casada con la mafia (1988) y de Jodie Foster en El silencio de los inocentes. 

A continuación del hit de El silencio de los inocentes, Demme tuvo otro gran éxito comercial con Filadelfia (1994), la primera película mainstream de Holywood en tratar abiertamente el tema del virus HIV, que le valió el Oscar al mejor actor a Tom Hanks. El realizador regresó al thriller con dos remakes: La verdad sobre Charlie (2002) y El embajador del miedo (2004). La primera, una nueva versión de Charada (1963, Stanley Donen), fue quizá la película más fallida del director, mientras que por el contrario su Embajador... tiene casi el nivel del original de John Frankenheimer. 

Con su última película estrenada en Latinoamérica, Ricky and the Flash: entre la fama y la familia (2015), Demme volvió al mejor estilo de sus films de los 80. Contó con la complicidad Meryl Streep, que interpretó magistralmente a una rocker en decadencia. 

El interés de Demme por el rock quedó en evidencia en su extensa faceta como director de videoclips y documentales. Entre estos últimos, el más  logrado y famoso sigue siendo Stop Making Sense (1984), sobre los Talking Heads de David Byrne, pero casi igualmente valiosa es su trilogía integrada por Neil Young Heart of Gold (2006), Neil Young Trunk Show (2009), Neil Young Journeys (2011). 

Periodista








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