Cochabamba, Bolivia, Domingo 23 de abril de 2017
Ramona

Los niños errantes de Abbas Kiarostami

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Por: Alba Balderrama | 23/04/2017



Para cerrar el mes del niño, el Cine Club Simón I. Patiño organiza esta semana el ciclo “Los niños de Kiarostami”. La actividad arrancará el miércoles 27 con ¿Dónde está la casa de mi amigo?, seguirá el jueves 28 con Y la vida continúa… y concluirá el viernes 29 con 10. Todas las funciones serán a las 19:00, en la sala de cursillos del centro cultural de la calle Potosí No 1450, casi Portales. El ingreso a cada proyección tendrá un costo de cinco bolivianos.

Hubo una época, en los años 80 y 90, en que los niños y adolescentes que tenían que resolver un problema y que se embarcaban en un viaje iniciático proliferaron en las pantallas del cine iraní. Famosos niños son: Mina, la niña de seis años en la película El Espejo (1997) del cineasta Jafar Panahi que, cansada de actuar en la película, se baja del bus y se va sola caminando a su casa sin conocer el camino; las dos niñas gemelas de 11 años encerradas en su propia casa por su propio padre en la película La Manzana (1998) de Samira Makhmalbaf y que finalmente, ante una denuncia de los vecinos, salen libres a vagar por las calles de Teherán; los niños que juegan fútbol en un terreno alado de la casa de un hombre viejo y malhumorado en El tío bigotudo (1969) de Bahram Beizai; o la misma Marjane, una niña iraní vivaz que crece durante la revolución islámica en la película Persépolis (2007). Escrita por Marjane Satrapi y dirigida por ella y Vincent Paronnaud, esta última cuenta la vida de Marjane cuando los fundamentalistas toman el poder, forzando a las mujeres a llevar velo y encarcelando a miles personas. Pero el primer viaje de esos niños en ser conocido y divulgado en el mundo occidental, gracias a los festivales de cine internacionales, fue el de Ahmed, un niño que emprende un viaje hacia otra aldea en la película ¿Dónde está la casa de mi amigo? del más grande cineasta de la nueva ola del cine iraní, Abbas Kiarostami (1940 – 2016).

Kiarostami fue uno de los cineastas más importantes del cine contemporáneo mundial por su mirada sensible y poética sobre la realidad. Jean –Luc Godard dijo una vez que “el cine comienza con D.W. Griffith y termina con Abbas Kiarostami”. Kiarostami trajo al cine de occidente una libertad inusitada, la de planos largos, contemplativos, llenos de sentido y la idea de que el documental y la ficción pueden estar a la vez en una sola película con tal de extraer algo de verdad a la realidad.

Abbas Kiarostami nació en Teherán en 1940 y empezó tardíamente su carrera en cine, a sus 30 años. En medio de un sistema blindado en la fuerza, el dogma y la religión, Kiarostami surgió con su vital y delicado cine, sus flores silvestres y sus tozudos niños. Como demostrando lo que, como poeta, escribió: “Frente al yugo del tiempo / el abrigo del poema / frente a la tiranía del amor / el abrigo del poema / frente a la escandalosa injusticia / el abrigo del poema”.

No se sabe si por los problemas con la censura o porque su forma de hablar de los problemas era más grácil, o porque prefirió mirar de otro modo la vida, Kiarostami no nos dejó a los niños violentados, los que escapan, los que aparecen muertos en las playas ricas de Europa o los que los rescatistas sacan muertos del mar. Los niños de Kiarostami son otra forma de resistencia: viven y eso en muchos lugares es una gesta de proporciones mitológicas, como la de Ahmed en busca de la casa de su amigo. El niño sabio que sale solo de su casa a la intemperie rural de su aldea urgido por hacer el bien, por salvar a su amigo.

La imagen recurrente de los niños errantes en el cine iraní ha sido tan persistente que, para los cinéfilos de los noventas, es el signo de autenticidad de que una película es iraní. Muchos estudiosos del fenómeno del cine iraní explicaron que la presencia de niños en las películas tenía que ver con la censura del Estado a partir de la Revolución de 1979. La imagen de niños o la infancia como figuras asexuadas e ideológicamente libres permitía a los realizadores escapar a las prohibiciones y persecuciones ideológicas impuestas. Algo de cierto hay en eso. Pero en un texto del filólogo e historiador de cine Farshad Zahedi, denominado justamente “Los niños errantes del cine iraní. Del mito a la historia”, se hace un recorrido histórico para encontrar la relación que tienen la aparición continua de los niños errantes en el cine iraní con los “niños sabios” en la tradición literaria persa y en el imaginario colectivo iraní, dando como resultado la aparición de un nuevo y moderno mito.

Zahedi, en su texto, ubica al primer niño sabio de la mitología persa en la figura del profeta Zaratustra, “quien ríe al nacer por la inspiración de Bahman en presencia de los siete brujos del Mal, enviados de Ahriman. La risa de Zaratustra al nacer, es interpretada por los sacerdotes como una prueba de su consciencia y saber de su propia pureza, cuyo efecto infunde miedo entre los enviados del Mal. (…) Su estrella es su inteligencia la cual le salva de las amenazas para llegar a la madurez y salvar a su pueblo de la superstición y la irracionalidad de las ciencias oscuras propagadas por Ahriman”. Para la mitología persa, la vida es la lucha entre el bien y el mal. Zahedi recalca que “para las religiones mazdeistas, la infancia en un sentido ideal, estaba dotada por una razón instintiva divina, la que guiará al individuo al camino del Bien. (…) El Bien vence al Mal, y en ocasiones, el héroe vencedor es un niño que con la ayuda de su razón, se salva a sí mismo, a su pueblo en incluso a la misma Razón”.

Convertidos en poseedores de inocencia e inteligencia, de pureza al fin, los primeros niños errantes y sabios en el cine iraní aparecen con los primeros cortos del cineasta Abbas Kiarostami y la fundación del departamento cinematográfico del Centro para el Desarrollo Intelectual de los Niños y Adolescentes, en 1969. En ese Centro, Kiarostami y Bahram Beizai (1938) iniciaron un movimiento que luego fue nombrado como “sinema-ye motefävet” (cine alternativo), con dos cortos en especial: El tío bigotudo (1970) de Beizai y Pan y calle (1970) de Kiarostami.

En el primer corto los niños se dan maneras para encontrar la paz con el tío amargado, corpulento y bigotón para seguir jugando fútbol donde siempre, mostrando la violencia de la que son objeto los niños. En el segundo corto, Pan y calle, Kiarostami sigue a un niño llevando a su casa, bajo el brazo, un enorme pan. En el camino se encuentra con un perro rabioso al que finalmente logra vencer usando su propia astucia e inteligencia. Lo que en el patio del Centro para el Desarrollo Intelectual de los Niños y Adolescentes iba configurándose era la idea de que el cine era la nueva escuela, el lugar donde las nuevas identidades surgirían, el espacio donde se hacía frente a una educación cerrada y patriarcal. Así, los niños de estos primeros cortos, errantes y rebeldes, salen de las aulas, de los colegios, parte del aparato ideológico del Estado, para caminar por sí solos y buscar soluciones utilizando su sabiduría y pureza individual.

Pero el punto de inflexión en la presencia del niño en el cine iraní la marca la película de Abbas Kiarostami producida en 1987, ¿Dónde está la casa de mi amigo?, que unifica la figura del niño errante con la del niño sabio. La película muestra la mirada única e inteligente del cineasta iraní hacia los niños como los entes transformadores, transgresores, tenaces y testarudos en la consecución de algo mejor, superior. Kiarostami utilizó la visión del niño sabio, pero en oposición, en contraste. El niño sabio sofocado por las estructuras sociales se rebela, pero no consigue nada con eso y es cuando empieza el verdadero cambio.

Y es así que empieza el ascenso del cineasta más importante del cine iraní y mundial, abriendo y explorando nuevos caminos para el cine contemporáneo y tiñéndolo de humanismo y poesía.

Tres niños, tres andares, tres películas



¿Dónde está la casa de mi amigo?

Miércoles 26


Esta película filmada en 1987 trata sobre el viaje a pie que hace Ahmed en busca de la casa de su amigo Mohammadreza, en la aldea vecina, para devolverle su cuaderno que se ha llevado por equivocación. Teme por su amigo porque el estricto maestro lo tiene amenazado. Se ha dicho que con esta película se consolida la idea del niño errante y además se lo eleva a una categoría espiritual. Kiarostami toma el nombre de su película de un escrito del poeta iraní Sohrab Sepehrí, al cual le rinde homenaje al inicio del film.

Esta película, una de las más hermosas del realizador, es la primera parte de la denominada “Trilogía de Koker” o “Trilogía del terremoto”. Kiarostami filmó ¿Dónde está la casa de mi amigo?, Y la vida continúa… y A través de los olivos en el pequeño pueblo de Irán llamado Koker, donde en 1990 hubo un devastador terremoto. El terremoto funciona como una metáfora de la desaparición de una estructura social y política antigua.

En ¿Dónde está la casa de mi amigo?, Kiarostami hace gala de una gran sencillez en el lenguaje. Una historia aparentemente simple explora en las costumbres rurales de un pueblo, en el despotismo de la educación tradicional de la escuela, en los límites de un sistema tradicionalista y dogmático dentro la casa y del pueblo. Pero además retrata un paisaje único y poético: callejuelas, ventanas y vitrales que evocan el arte iraní, ventiscas sobrenaturales que en ocasiones acompañan al niño, el golpe de los cascos de caballos y el encuentro con un perro que ladra salvaje y al que nunca se ve, como si fuera el eco de aquel perro en Pan y Calle al que otro niño errante vence al fin. Niños errantes, símbolos de la sabiduría infantil.

Ficha técnica:

Director: Abbas Kiarostami

Guión: Abbas Kiarostami

Duración: 80 min

Año: 1987

Drama/ficción



Y la vida continúa

Jueves 27

Si en la película anterior el niño Ahmed realiza un viaje caminando, en esta película el niño lo hace en un auto. Esta película es un road movie. Un director de cine y su hijo deciden, después del terremoto, visitar el pueblo donde habían rodado la película ¿Dónde está la casa de mi amigo? para saber cómo están los niños que participaron en ella, entre ellos Ahmed. El film se presenta como un documental y el viaje empieza en una estación de peaje, donde se escuchan noticias terribles sobre la preocupante situación de miles de niños huérfanos. El hijo del cineasta, Puya, no es el central en la narración, pero es alrededor de él que el texto de la película gira.

La simpleza y la serenidad de los planos de Kiarostami reflejan la simpleza de la narración, sin grandes giros dramáticos, tomándose el tiempo para construir los espacios, las situaciones, casi como si estuviera esperando a que sucedan las cosas en el plano. Esa misma simpleza se aplica en la construcción de sus personajes. Este viaje errático que hace el director, como si fuera el propio Kiarostami encarnado por un actor, es un vagabundeo por las ruinas de Koker asolado. Nunca se sabe si encontró a su pequeño actor Ahmed porque al fin y al cabo se trata de hacer un viaje, un viaje cinematográfico para saber cómo los niños que se encuentran en el camino han sobrevivido, qué lógica los guía en su sobrevivencia, qué es lo importante ahora para ellos.

Ficha técnica:

Director: Abbas Kiarostami

Guión: Abbas Kiarostami

Duración: 92 min

Año: 1992

Drama/docuficción

10

Viernes 28

Candidata a la Palma de Oro en el Festival de Cannes del 2002, Ten o 10, como aparece en los créditos iniciales, está dividida en diez escenas, cada una de las cuales muestra una conversación entre una mujer divorciada (Mania Akbari) que maneja su auto por las calles de Teherán y se cruza con una variedad de pasajeros. Sus pasajeros incluyen a su preadolescente e irascible hijo (interpretado por su hijo en la vida real Amin Maher), su hermana, una novia, una prostituta, una mujer de fe. La única línea argumentativa en el film es la que resulta del conflicto entre madre e hijo a causa del divorcio de sus padres. De las 10 partes que conforman el film, Amin aparece en cuatro. Mucha de las críticas sobre la película han sido un poco injustas con este niño errante de Kiarostami, que lo han tomado como “la encarnación de la opresión masculina adulta en su forma de embrionaria”. Pero Kiarostami es mucho más humanista que eso y en Ten lo más probable es que este niño represente un cambio en la realidad social de Irán, un nuevo tipo de niño “kiarostamiano”: de clase media, altamente educado, arrogante, y tal vez lo más importante, agresivo frente a la figura paterna. Diferente a sus otros niños más respetuosos, dóciles, arriesgados y temerarios como el de ¿Dónde está la casa de mi amigo? Pero, a medida que la película avanza, encontramos que la madre es igual a él y es entonces que el cine nos regala uno de esos raros momentos como es una batalla de ingenio y vigor entre un niño y un adulto.

Al final, los niños de Kiarostami son así, caminan, buscan, fortalecen su ética y son felices. Le dicen no a lo que les daña, no a lo que va en contra de sus propios principios, no al mundo ciego.

Ficha técnica:

Director: Abbas Kiarostami

Guión: Abbas Kiarostami

Duración: 134 min

Año: 2002

Drama/ docuficción



Productora y programadora del Cine Club Simón I. Patiño - albita35mm@gmail.com








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