Cochabamba, Bolivia, Domingo 20 de diciembre de 2015
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Los dos años de soledad del teatro Achá

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Por: Santiago Espinoza A. | 20/12/2015



Con su restauración aún a medias, el principal escenario cochabambino permanece cerrado desde enero de 2014. La Alcaldía quiere apuntalar su plataforma y abrirlo provisionalmente, pero el Consejo Departamental de Culturas considera que no está listo para volver a funcionar. 

A casi dos años de haberse cerrado para funciones públicas, el teatro Achá está a poco de ser reabierto de manera provisional, pese a que su restauración no ha sido concluida. La administración municipal espera cumplir con unas labores de emergencia, instruidas por el Ministerio de Culturas y Turismo, para reanudar la oferta de espectáculos culturales a la brevedad posible.

De forma paralela a la puesta en funcionamiento del teatro, que volvería a ofrecer espectáculos por unos seis a ocho meses, la Alcaldía prevé encargar una consultoría que, en un plazo aproximado de tres meses, debería determinar las condiciones para un nuevo proyecto de restauración del Achá, que exigiría un nuevo cierre del recinto por un tiempo aún no determinado.

Sin embargo, el Consejo Departamental de Culturas cuestiona la resolución municipal para reabrir el principal escenario cochabambino, porque considera que su estructura no está en condiciones de garantizar el montaje de obras escénicas en óptimas condiciones. En su criterio, antes de su reapertura, la Alcaldía debería instruir una auditoría que esclarezca los problemas en la primera fase de restauración del Achá, que fue ejecutada durante la anterior administración municipal, a la cabeza de Edwin Castellanos.

Entretanto, artistas y elencos de diferentes disciplinas se ven perjudicados por la limitada capacidad de los teatros cochabambinos para abastecer su oferta de espectáculos, que en buena medida era atendida por el Achá.

Restauración a medias

En enero de 2014, el teatro Achá suspendió sus actividades públicas con el fin de encarar su proceso de restauración, que se ejecutaría por etapas. Tras la adjudicación del proyecto, la primera fase fue concluida a principios de octubre del mismo año, con una inversión aproximada de 1.4 millones de bolivianos (pese a que el monto de partida fue de 1.218.000), según datos del Departamento de Patrimonio Territorial de la Alcaldía.

Su ejecución permitió la consolidación de la cubierta (techo) de la infraestructura del teatro; el cambio de la instalación eléctrica y sanitaria interior de los baños de palcos y del baño femenino de platea; el cambio de revestimientos, pisos y artefactos sanitarios en los baños; y la nivelación de la parte media del escenario, detalla el jefe del Departamento de Patrimonio Territorial de la Alcaldía, Gustavo Siles, quien fungió como supervisor de las obras.

De todos estos trabajos, el que más controversia ha levantado es el de la nivelación de la plataforma que acoge los espectáculos. Antes de la intervención, el escenario tenía, desde su parte posterior hasta la media, 22 por ciento de pendiente y, desde ésta a la delantera, 47 por ciento de pendiente, explica Siles, para quien esa variación era “un quiebre imperceptible que producía caídas en los artistas”. La primera fase de proyecto enfrentó este asunto nivelando toda la pendiente a 22 por ciento . “Le hemos dado una posición horizontal para evitar ese quiebre que producía caídas”, insiste.

No obstante, la nivelación provocó que la vista desde las dos primeras filas de la platea de butacas se viera entorpecida. En la práctica, las personas que se sienten en tales lugares pueden ver a las personas encima del escenario solo de la rodilla para arriba. Amén del público afectado, este es un perjuicio que resulta particularmente crítico para elencos de danza o de teatro, que preparan coreografías y desplazamientos para ser apreciados plenamente y no de forma fragmentaria. Así lo han hecho saber algunos elencos artísticos que han tomado conocimiento de este problema.

En todo caso, el arquitecto Siles considera pertinente aclarar que si la reapertura del teatro Achá fue postergada no fue por este asunto, sino por las observaciones del Ministerio de Culturas y Turismo al proyecto de la segunda fase de restauración del recinto, que consideró muy agresivo y, en la práctica, no llegó a ejecutarse.

Entre otras cuestiones, el proyecto fue observado porque contemplaba la demolición de los camerinos y la adopción de un estilo “un tanto minimalista” para una infraestructura de un estilo radicalmente diferentes, de carácter patrimonial y declarada monumento nacional, como es el teatro Achá. De no haber existido este cuestionamiento, el principal escenario cochabambino bien pudo haber comenzado a funcionar en octubre de 2014, cuando concluyó la primera fase del proyecto de restauración, asegura Siles.

Reapertura provisional

En un año regular, de febrero a diciembre, el teatro Achá solía acoger unas 165 presentaciones (cada una de las cuales podía ocupar más de un día), según datos proporcionados por la Jefatura de Teatros y Salones del municipio. Así, en estos dos años, unas 330 presentaciones debieron migrar al teatro Adela Zamudio y a otros escenarios o debieron suspenderse a falta de recintos con las condiciones óptimas de montaje que ofrecía el Achá.

Así, por ejemplo, el sector danza ha debido buscar refugio en escenarios alternativos, como el teatro del Instituto Laredo, con un aforo similar al del Achá, pero sin las condiciones técnicas -piso, tramoya, luces, sonido- que solo éste ofrecía a los elencos cochabambinos, manifiesta Mónica Barrenechea, responsable de Prensa de la Asociación de Profesores de Danza de Cochabamba (Prodanza). “Una ciudad sin un teatro profesional como el Achá no puede funcionar”, asevera Barrenechea, directora de la escuela de danza que lleva su nombre.

Ante esta situación, el insistente reclamo de diferentes artistas para la reapertura del Achá ha motivado las gestiones de la Secretaría de Cultura de la Alcaldía, a la cabeza de Ninoska Lazarte, para acelerar una reapertura provisional del Achá. Esas gestiones dieron lugar a una inspección al recinto teatral, realizada en noviembre pasado por el Ministerio de Culturas y Turismo, tras la cual emitió un informe con varias recomendaciones para encarar tareas preventivas que permitan una reapertura del Achá a corto plazo, sostiene Lazarte.

A decir de Gustavo Siles, las recomendaciones planteadas por Culturas son las siguientes: 1)un apuntalamiento preventivo del escenario; 2)una revisión de la tramoya; 3)una revisión el sistema de apertura y cierre de los telones; y 4)el aislamiento del sonido de la batería de baños de palco.

El apuntalamiento preventivo pretende atender los machones de la plataforma que han comenzado a deteriorarse (sulfatados) por la humedad, con el objetivo de evitar la más mínima posibilidad de que el escenario ceda, advierte Siles. La tramoya -la parte superior del escenario de donde se cuelgan las bambalinas- debe ser revisada, porque parte de su estructura de madera se está apolillando y existe algún riesgo de que se quiebre, añade.

La Secretaría de Cultura anticipa que estas tareas de mantenimiento preventivo serán encaradas desde esta semana que empieza, en la perspectiva de tener el teatro listo para su reapertura a principios de la siguiente gestión. Una vez que sean completadas, la Alcaldía convocará al Ministerio de Culturas y Turismo para que dé su visto bueno y autorice la reapertura del teatro.

“Vamos a abrirlo, pero vamos a hacer una consultoría de manera simultánea, que va a tomar definiciones de cuál es el trabajo que se debe hacer (para concluir óptimamente la restauración del Achá)”, agrega Lazarte, a tiempo de reconocer que en la intervención del Achá se han detectado varios problemas.

Juan Carlos Álvarez, arquitecto restaurador del Ministerio de Culturas y Turismo, afirma que las recomendaciones planteadas apuntan a precautelar la seguridad física de los artistas que se presenten en el Achá durante su periodo de reapertura provisional, que se extendería por seis a ocho meses.

Álvarez, que participó en la inspección al teatro de noviembre pasado y en una anterior, confirma que si los trabajos instruidos son resueltos adecuadamente, algo que podría concluirse en un plazo aproximado de 20 días, el Achá estaría en condiciones de reabrirse.

Observaciones

Para la vicepresidenta del Consejo Departamental de Culturas, Sdenka Fuentes, antes de que el teatro reanude funciones, es indispensable poner en marcha un plan de reapertura consensuado con otros sectores culturales de Cochabamba, más aún si hay observaciones sobre el estado de la infraestructura cultural para albergar espectáculos.

Fuentes, que es arquitecta patrimonialista, sostiene que el Achá no debería volver a funcionar sin que antes se haga una auditoría que determine los problemas y sus responsables de la primera fase de restauración del escenario. Así también cree conveniente esperar por el resultado de la consultoría a ser convocada para establecer los términos del proyecto que permitirá completar la restauración del recinto teatral.

La arquitecta, responsable de la mesa sobre patrimonio del Consejo Departamental de Culturas, descree de que haya una demanda generalizada de los artistas escénicos para la reapertura inmediata del teatro Achá. A su entender, no solo está en juego la seguridad de las personas que pretenden presentarse en el escenario, sino también la integridad de un monumento de inestimable valor histórico y patrimonial para Cochabamba y Bolivia.

santi.espinoza@gmail.com





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