Cochabamba, Bolivia, Domingo 25 de octubre de 2015
Ramona
Entrevista al Director de Programación y Curaduría del festival de cine de la triple frontera (Bolivia-Brasil, Perú), que en su sexta edición se realizará del 22 al 28 de noviembre en Rio Branco.

Marcelo Cordero: Con el Festival Pachamama queremos ser provocación

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Por: Santiago Espinoza A. | 25/10/2015



En días pasados se lanzó oficialmente la sexta versión del Festival Pachamama-Cinema de Fronteira, que se celebrará en la ciudad de Rio Branco (Brasil), del 22 al 28 de noviembre. Consolidado como el festival más importante de la Amazonía y uno de los más innovadores y audaces de Sudamérica, el Pachamama se presenta como una plataforma que busca a través del cine contribuir a la integración cultural de Bolivia, Brasil y Perú, países que comparten la llamada triple frontera en la región del Acre. Con motivo del lanzamiento, la RAMONA entrevistó al director de Programación y Curaduría del Festival Pachamama, Marcelo Cordero, para conocer más detalles del evento que acogerá 80 películas de 12 países en seis diferentes sedes (además de barrios), durante sus siete días de rea-lización.

Conocido por su labor como crítico y distribuidor de cine de autor, Cordero habla de las novedades de esta versión del festival (más películas y secciones) de sus invitados (entre ellos Lisandro Alonso, Luis Ospina y Diego Lerer), de su recorrido hasta la fecha (más de 50 mil espectadores) y de sus aportes a las cinematografías de Brasil, Perú y Bolivia (circulación itinerante de filmes). Así también explica los criterios que han guiado la programación del festival, en la que aparecen cintas bolivianas como el largo Procrastinación (Sergio Pinedo) y los cortos Nueva vida (Kiro Russo) y Primavera (Joaquín Tapia).

- ¿Qué novedades trae la versión 2015 del Festival Pachamama-Cinema de Fronteira?

Este año tenemos una programación de más de 80 películas, por lo menos 20 filmes más en comparación al año pasado. Por su lado tenemos tres masterclass, uno dedicada a la crítica, otra a la creación cinematográfica y otra sobre nuevas narrativas en el cine. Así mismo se tiene como invitado al cinesta Luis Ospina de Colombia, quien es uno de los homenajeados de este año y que estará presente con una retrospectiva de su obra. Cabe remarcar que es la primera vez que un festival de cine en Brasil lo homenajea y visibiliza su obra de forma extensa.

- ¿Cuántas secciones acogerá el festival, tanto en competencia como fuera de ella?

Las secciones de Pachamama son la Competencia Oficial de Cortometraje, Largometraje y Comunitaria. Las paralelas son Trifrontera, que es la que muestra la producción de los tres países que hacen frontera (Bolivia, Brasil, Perú); Mirada Latina, que muestra la producción más reciente del continente; Miraçao, que trabaja con filmes referidos a drogas y rituales sagrados en las culturas del continente. Este año dedicamos el festival al tema agua, esto porque la Amazonia tuvo inundaciones sin precedentes en su historia, por lo que queremos contribuir al debate y reflexión sobre el cambio climático y la importancia del agua como recurso natural, Son cuatro filmes los que componen esta muestra. Este año abrimos tres nuevas secciones paralelas que serán permanentes. Una es Identidades, que busca abordar desde lo formal y temático la diversidad de pensamientos, creencias y culturas, haciendo énfasis en las tribus urbanas, colectivos GLTB, entre otros. Otra es Indio, que está dedicada a la producción indígena del continente y que será representada este año por la producción audiovisual del pueblo amazónico Ashaninka. Finalmente, tenemos Pacha Caboquinho, dedicada a la producción enfocada a los más pequeños.

Pachamama tendrá este año la participación de 12 países. La presencia más fuerte es de Brasil, Argentina, Perú, Chile, Bolivia y Colombia.

- ¿Quiénes serán los jurados e invitados especiales de este festival?

Este año tenemos como jurados a la activista feminista María Galindo, a Marisa Merlo, que es la Directora Artística de Olhar de Cinema – Festival Internacional Curitiba, al artista plástico brasileño Danilo de S’Acre, a los cineastas Lisandro Alonso (Argentina) y Adirley Queirós (Brasil) y al crítico Diego Lerer (Argentina). Este año el homenajeado es Luis Ospina. Contaremos además con distribuidores, productores.

- ¿Qué desafíos ha traído consigo la organización del Festival Pachamama-Cinema de Fronteira 2015 en términos de programación?

La línea editorial del festival se enfoca en el riesgo, experimentación, innovación y provocación. Buscamos películas que respondan a estos criterios, siendo más exigentes en la competencia de largo y corto. Los criterios son estrictamente de índole formal y estéticos. Nos limitarnos estrictamente a lo cinematográfico como lenguaje; el tema o contenido de la obra puede considerarse, pero no pesar al momento de decidir sobre los filmes que nos interesan. Buscamos, promovemos y apoyamos películas que asumen riesgos, con propuesta, innovación, que jueguen, busquen formas de narrar, de representar, expresar. Filmes que dialoguen con la Historia del Cine, con la Historia del Arte, con lo político, con la filosofía, entre otros, pero desde lo cinematográfico, desde lo visual, desde lo artístico. Entendemos que el cine también es contenido y tratamos que los filmes sean también motor para reflexión política, medioambiental, de derechos humanos etc.

- Al margen de la organización del festival como tal, sus organizadores han estado participando en muestras itinerantes y otras actividades culturales en la región del Acre. ¿En qué han consistido estas actividades y cuáles son sus beneficios? ¿Estas actividades contribuyen a la formación de públicos para el festival y, en general, para el cine en la región?

El festival tiene como uno de sus objetivos principales la formación de públicos. En ese entendido, fuera del evento principal, Pachamama trata de mantenerse visible con actividades a lo largo del año. Como parte de esta política es que tenemos el Pacha Itinerante, que viaja llevando cine a todo el territorio, amazónico incluyendo el Acre y la zona andina de Bolivia y Perú. Fuera de la exhibición de filmes se realizan talleres de formación cinematográfica en todos los lugares donde el Pacha Itinerante aterriza. La idea también es trabajar el concepto de integración cultural y social a través del cine. En este entendido tenemos alianzas con otras instituciones e iniciativas que hacen que permanentemente Pachamama no solo este visible como evento anual, sino que contribuya al desarrollo de otros sectores del ámbito artístico.

- ¿Cuál es la importancia para este festival de prolongar su vida y sus actividades más allá de los siete días en que se celebra como tal?

El festival quiere ser una plataforma donde se trabaje en la formación de nuevos públicos con mirada crítica y el fortalecimiento de los que ya existen para el cine que se produce en el continente. Como parte de esto queremos ser motor para el fortalecimiento y creación de nuestro mercado interno y para el desarrollo de ventanas de exhibición y circulación de la producción, pero también un centro de debate y reflexión sobre los modos de producción y creación. Comprendemos que el continente no tiene un problema de falta de películas, sino tiene un serio problema de acceso a los productos cinematográficos y de públicos que no se identifican con lo que se produce. En este sentido queremos ser una provocación, no queremos repetir el común de los festivales de la región, ni copiar lo que se hace en otros lados. Un ejemplo sobre esto es que los idiomas oficiales de Pachamama: son el portugués y el español porque apuntamos al público y mercado latino. Es curioso ver como la mayoría de los festivales latinos, a pesar de decir que apoyan la producción de la región, no consideran los idiomas que se hablan en el continente, teniendo como primera opción el inglés. Pachamama se ha convertido en una plataforma de acercamiento de producciones que conviven en la misma tierra, pero siempre están de espaldas mirando fuera de su mundo. Los mismos festivales no miran en su propia tierra.

- Entrando ya a su sexta edición, ¿cómo creen que el festival ha avanzado, en estos años, en su objetivo de contribuir a la integración cultural de Brasil, Bolivia y Perú, que comparten la frontera de la región del Acre? ¿Funciona el cine como un vehículo de integración cultural en países como los nuestros, que aun siendo geográficamente vecinos, no hacen suficientes esfuerzos para conocerse entre sí?

Pachamama nace como una iniciativa civil. En estos seis años se logró crear una red de contactos y aliados que pertenecen a los tres países y sin los cuales el festival no tendría cómo producirse, por lo que creemos que la meta que nos trazamos de integración está siendo alcanzada. Pachamama es un evento de frontera con esfuerzo colectivo que viene de los tres países. Tenemos por supuesto problemas, sobre todo en lo que se refiere a la importancia que dan las autoridades al ámbito cultural, pero así y todo creo que en este tiempo hemos avanzado. Hemos comprobado en estos seis años que el cine sí sirve como vehículo de integración. La prueba es que Pachamama es una realidad y que año a año se unen más esfuerzos.

- ¿Cuáles creen que han sido sus principales logros en estos cinco años del festival?

El principal logro es haber convertido a Pachamama en el evento cinematográfico más importante de la región amazónica en tan solo seis años. Ser parte de la agenda cultural de la ciudad de Rio Branco, así como la sensibilización de las autoridades locales que ven en el evento una oportunidad y ventana para el desarrollo cultural y artístico de la ciudad, y un puente de promoción turística. También hemos conseguido la integración de empresas, instituciones y personas que hacen al festival, la descentralización del evento y, por último, ser un punto de reflexión y debate sobre el cine como lenguaje. El próximo año comenzaremos a generar conocimiento, que es nuestro siguiente paso.

- ¿Cuáles consideran que son sus desafíos pendientes de cara a las siguientes versiones?

Hasta la fecha hemos contabilizado alrededor de 50 mil espectadores en cinco años, más unos 5 mil en el Pacha Itinerante. Nuestros retos en el corto, mediano y largo plazo son institucionalizar el evento, que es lo único que puede garantizar la existencia de una iniciativa de estas características. Por otra parte buscamos fortalecer y consolidar los espacios de formación y fomento a la producción y generación de conocimiento. Así mismo estamos enfocados en visibilizar el cine comunitario, entendiendo por esto toda producción realizada fuera de la esfera profesional y que responde a las necesidades no solo expresivas del cine como arte, sino de las necesidades sociales de la población. Por último, queremos ser un festival necesario en la agenda anual de la cinematografía, pero replanteando la necesidad y existencia de un festival de cine que contribuya a la creación de plataformas de circulación de los productos audiovisuales a partir de iniciativas que respondan a las realidades económicas, sociales y culturales del continente.

- En estos cinco años de vida, ¿en qué medida creen que el festival ha aportado a visibilizar y desarrollar las cinematografías de Bolivia, Perú y Brasil, y de Latinoamérica en general?

La Amazonia es casi un continente y, sin embargo, es un territorio que bajo los actuales modelos de negocios cinematográficos se encuentra excluida de la oferta y diversidad cinematográfica tanto de lo que produce dentro de su territorio como lo que se hace en el mundo. En este entendido, Pachamama es una plataforma que ha permitido visibilizar la producción local y traer a este territorio la producción latina. Pachamama es un evento muy nuevo para sacar conclusiones concretas y certeras, pero hay resultados que hablan por sí solos. Como el hecho de que Pachamama fue y es una ventana para la circulación de filmes que de otro modo nunca hubieran llegado a Brasil o la visibilización de maestros del cine como Raúl Perrone, José Celestino Campusano y ahora Ospina, que, a pesar de su extraordinaria obra, no eran conocidos o no tuvieron la oportunidad de mostrarse en Brasil. Hemos logrado, gracias a Pachamama, estrenar filmes brasileños en Bolivia y en breve se estrenarán filmes bolivianos en Brasil. Además tenemos presencia en otras plataformas como en el Festival de Valdivia (Chile) o el Bolivia LAB, entre otros. Nuevamente es solo el comienzo y no quiero ser injusto, ni exagerado en las apreciaciones. Solo el tiempo nos dirá si estamos en el camino correcto.

santi.espinoza@gmail.com

El Festival



El Festival Pachamama-Cinema de Fronteira es organizado por Saci–Conteúdo em Movimento de Brasil y Yaneramai Films de Bolivia. Demanda una inversión aproximada de un millón de bolivianos (al cambio de moneda). Es Patrocinado por Petrobras y el Banco da Amazônia y cuenta con el apoyo del Ministerio de Culturas de Bolivia, el Consulado de Perú en Rio Branco, el Governo do Estado do Acre, la Prefeitura Municipal de Rio Branco y la Universidad Federal do Acre, entre otros,. Nuestros aliados son el Festival de Valdivia, Canal Brasil, Fora do Eixo, Nómadas Perú, Eme Amazonia, Opiniões Cineclube, Fundação Aldeia de Comunicação, Esfera Cultural, Super 8, Tucuma Filmes, entre otros.

El equipo del Festival Pachamama está compuesto por 15 personas, pero el evento genera además alrededor de 40 empleos directos e indirectos durante los días en los que se desarrolla.

El equipo de programación está compuesto por un director y tres curadores. Hay uno por cada uno de los países que forman frontera.



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