Cochabamba, Bolivia, Domingo 29 de abril de 2012
Ramona
NOTA EDITORIAL POR LOS SIETE AñOS DE ESTA PUBLICACIóN

Erase una vez en El Corso

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29/04/2012


Por una -a estas alturas- antinatural costumbre, a la RAMONA se le da por celebrar cada uno de sus aniversarios. Lo hizo con pompa en los dos o tres primeros años y a tiempo de festejar sus primeros 50 y sus primeros 100 números. De hecho, uno de sus editores se ha especializado en esa suerte de subgénero periodístico que es la carta editorial autocelebratoria. Se entiende que estos tempranos arrebatos conmemorativos se debían a que los miembros de entonces del suplemento temían que estas ocho páginas no aguantarían más que un par de años. Sin embargo, han pasado ya siete años desde la publicación del primer número de la RAMONA, que salió a la luz el 1º de mayo de 2005, y con el de este domingo son 366 los números que han salido a circulación como parte de la edición dominical del diario OPINIÓN editado en la ciudad de Cochabamba.

No deja de ser motivo de alegría y orgullo el que este suplemento siga en pie, pero, para efectos de “autobombo”, la obligación de escribir el recordatorio por cada nuevo aniversario se ha vuelto en una pesada carga, en una mala y antinatural costumbre que, aun a regañadientes, seguimos practicando. De hecho, ha sido la jubilación -esperamos que temporal- del tradicional encargado de cubrir este espacio de aniversario y la previsible resaca ferial de su suplente natural lo que ha motivado este improvisado y no menos antinatural recordatorio. Tanto o más antinatural como el propio día en que salió a las calles el primer número de la RAMONA: un domingo 1º de mayo, nada menos que un Día del Trabajo en pleno día no laboral. Un día en el que, según la siempre desconfiable web, al mundo asistía al nacimiento de uno de sus mayores iconos actuales. No, señores, no se trata de este suplemento, sino de Lionel Messi, el astro argentino que aquel domingo anotó su primer gol oficial con el Barcelona, en el Camp Nou y ante al Albacete, a pase de Ronaldinho y merced a una proverbial “vaselina” de zurda. Uno de esos prodigiosos goles -del entonces 30 y ahora 10 azulgrana- que tanto hemos extrañado en los últimos días los editores de la RAMONA -como otros tantos millones- , a los que pocas cosas unen tan genuinamente como su afición por el equipo culé.

Valga la digresión futbolera como otra muestra del antinatural rumbo que han tomado estas líneas, en consonancia con el antinatural destino de este ejercicio autocelebratorio por los siete años de la RAMONA.  Y es que, viéndolo en perspectiva, lo cierto es que la propia historia de este suplemento está atravesada por una serie interminable de antinaturales personas, lugares y circunstancias que no vale la pena recapitular ahora mismo. No sería descabellado asumir a la RAMONA como un proyecto de periodismo cultural decididamente antinatural, al que solo la generosidad del diario OPINIÓN que lo cobija, la fidelidad crítica de sus lectores y el aguante patológico de sus últimos sobrevivientes -editores y colaboradores- le permiten seguir saliendo a la luz domingo a domingo.

Permítasenos, pues, culminar estas antinaturales palabras de aniversario con el típico brindis que ha institucionalizado para este espacio el escribiente oficial de las cartas autocelebratorias, con esa expresión, tan primaria como jubilosa, que sabe ilustrar cabalmente el espíritu lúdico de estas páginas. Una expresión que, desde su cervecera genealogía, consigue trasladarnos -sobre todo a los circunstancialmente legionarios- a esa orgullosamente infame y no menos antinatural cantina donde todo comenzó y, seguramente, también terminará: El Corso.

¡Salud!

Santiago Espinoza, a nombre de los editores.





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