Cochabamba, Bolivia, Domingo 18 de diciembre de 2011
Ramona
UNA LECTURA DEL LIBRO MEDIOS A LA VISTA 2, DEL ONADEM DE LA FUNDACIóN UNIR BOLIVIA

Una mirada seria al ejercicio del periodismo*

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Por: Mabel Azcui | 18/12/2011


Buenas noches a cada uno de ustedes. Me han encomendado una tarea que es muy especial para mí: comentar un conjunto de trabajos reunidos en el segundo tomo de Medios a la Vista del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM).

Es especial para mí, pues he visto dar los primeros pasos a esta criatura de la Fundación Unir Bolivia, que conocemos por ONADEM, de la mano de Erick Torrico, de Vania Sandoval, de Bernardo Poma y su equipo, bajo la celosa mirada primero de Anita Romero de Campero y ahora de Antonio Aramayo y María Soledad Quiroga.

ONADEM, con seis años ya, ha ido mostrando de a poco, pese a las resistencias y a las reticencias muy humanas del gremio, la realidad del trabajo en los medios y, de los comunicadores.

Sin duda, han sido importantes sus aportes para enderezar el camino en muchos casos, pero también para mostrar el creciente atropello desde varias direcciones a los trabajadores de la prensa y a sus medios, sin parcialidades, pues se condenaron los ataques que también alcanzaron a trabajadores y emisoras del gobierno.

Es mi privilegio poder comentar desde el enfoque periodístico este último aporte de ONADEM.

Trataré de ser breve, concisa y clara para abarcar lo más posible de sus contenidos, porque son muy oportunos tanto en la coyuntura local como por el contexto mundial.

La coyuntura

En el contexto mundial el periodismo afronta retos muy grandes. Lo hemos visto en la primavera árabe, con una decena de periodistas muertos, otras decenas de detenidos, y la amenaza de tener enfrente un agujero negro de la desinformación debido a los fuertes controles de los gobiernos cuestionados. Pero, no. Los periodistas y los ciudadanos con celulares y cámaras digitales en mano mostraron al mundo lo que realmente estaba pasando. Este es un giro que plantea sinnúmero de reflexiones: la primera que la información no será más la primera víctima bajo totalitarismos o estados de guerra gracias al floreciente periodismo ciudadano y al empleo de la tecnología.

En Europa, los indignados contra el poder político y el régimen económico de sus países han cuestionado también el trabajo de los informadores por sesgado e incompleto.

Existen, además, desafíos en la función de informar. Ahora hay una gran competencia con los propios destinatarios. Internet y las redes sociales están generando al minuto contenidos de interés y que, al final, nos va a obligar a todos quienes estamos en este gremio a volver a plantearnos nuestra forma de trabajar y entender la realidad; tal vez primero nuestra realidad inmediata, para saber para quiénes escribimos, qué escribimos y cuánto beneficio reciben los destinatarios de la información que entregamos.

El periodista en el mundo afronta el reto de sobrellevar un difícil relacionamiento con el poder político o con el poder económico, con las opciones de ser adversarios o aliados si se identifican con sus ideologías y pierden su capacidad de crítica. Este difícil relacionamiento, a veces, significa poner en riesgo la vida, como les está sucediendo a los colegas de México que cubren el tráfico de estupefacientes.

En lo que respecta a Bolivia: vive un momento complicado propio de un efervescente proceso de cambio. Es el período de mayor conflictividad social, de marchas y contramarchas en la gestión gubernamental y crecientes críticas cargadas de violencia contra el desempeño de medios y de comunicadores.

Pareciera que la coyuntura actual tiene que servir para que medios y comunicadores debatan sin dilación su futuro. Pese a quien pese, esta actividad está entretejida, ligada desde el núcleo, con la existencia de la democracia. El lema asumido por todas las organizaciones del sector: sin libertad de expresión no hay democracia, lo dice todo.

Medios a la Vista

Por todos los antecedentes que acabo de mencionar es que la presentación de este segundo libro del ONADEM intitulado Medios a la Vista 2, no puede ser más oportuna en cuanto al tiempo y en cuanto a la provisión de insumos para pensar, reflexionar y actuar.

Es un resumen de tres años de trabajo de investigación sistemática sobre los medios, sus aciertos y sus desaciertos, una mirada seria al ejercicio del periodismo, pero también a las debilidades de la formación de profesionales en las universidades.

Se puede no estar de acuerdo con nada de lo que se ha escrito, pero para cerciorarse de que uno tiene la verdad absoluta, tiene que mirar las parcialidades de su entorno.

La primera razón de su valor está en los insumos que propone para un debate de urgencia respecto del pilar de la democracia: el derecho a la información y a la comunicación y, la segunda razón es que permite al gremio periodístico mirarse de cuerpo entero en el espejo de su realidad y, tener la posibilidad de aplicar el zoom o un enfoque preciso en muchos detalles que pasan desapercibidos, tal vez por la característica del ejercicio periodístico: las prisas, la vorágine del tiempo, el cúmulo de informaciones y los límites de espacio en la radio, la televisión y los impresos.

Con el libro en mano podrán apreciar cinco apartados, el segundo de los cuales, el derecho a la información y a la comunicación, norte y desafío, entrega un buen material –como dije antes- para la reflexión y la acción en un momento crucial como es el presente.

Con carácter previo, Vania Sandoval introduce un par de premisas como recordatorio de que el Derecho a la Información y la Comunicación “forma parte del nuevo concepto de la democracia, que exige un debate público en todos los temas de interés ciudadano en el marco del pluralismo y la inclusión”. Esto “convierte a la información periodística en un bien público” para participar en la vida política y social.

¿En qué condiciones está llegando este bien público a los receptores y cómo estimula su participación ciudadana, en igualdad de condiciones y de conocimientos, en la vida política y social?

El estudio expresa que los niveles de calidad del periodismo establecidos en los códigos de ética de las organizaciones del gremio están muy por encima de la producción noticiosa. O, al revés. El esquema de producción noticiosa utilizado por los medios masivos, del sector privado y del Gobierno, no cumple ni alcanza los estándares de calidad del periodismo. Y aún más, en el caso de los medios financiados por el Estado se percibe una polarización política y una tendencia a fusionar opinión e información en hechos de conflicto, cuando no a banalizar los contenidos.

Con independencia de la línea editorial del medio, en mi experiencia personal he encontrado que el comunicador no suele visualizar a quién dirige su trabajo cuando escribe una información y, se mantiene ajeno a las demandas de los receptores o destinatarios del mensaje.

Y los destinatarios reclaman un mayor acercamiento del informador a su realidad, a su entorno, en cumplimiento de una de las funciones básicas del periodista: el ser intermediario entre la sociedad y el poder.

En un grupo de trabajo con la sociedad civil el ONADEM ha recogido ese mensaje: que los periodistas salgan a las plazas para hablar con la gente.

Vania destaca que la calidad de la información redunda en un periodismo para la cultura de paz, no tanto para evitar la violencia sino para promover una ciudadanía bien informada, con conocimiento de causa y entendimiento de la realidad que le lleve siempre a decisiones que redunden en beneficio suyo y de la colectividad.



Ideas para la reflexión

Los siguientes estudios pertenecen a Erick Torrico, que ha enriquecido la teoría y la práctica de la comunicación y la información con trabajos de investigación que obligan a la reflexión.

El primero es “La Información y la Comunicación como derechos fundamentales en la transición política boliviana”, el segundo titula “Entender la información y la comunicación como un derecho” y el tercero afirma “Información y Comunicación, derechos de todas las personas”…

En la segunda entrega, Torrico analiza las cuatro opciones que tienen los medios y los periodistas ante el futuro de corto y mediano plazo; plazos en los que inexorablemente habrá cambios en el marco jurídico que rige el trabajo de los comunicadores y sus medios.

Estaba en la duda de si resumir el contenido de estos cuatro escenarios para apoyarles en su trabajo de difusión o dejar que cada uno, por sí mismo, los examine. Opté por lo segundo. Están en las páginas 24 y 25.

Por supuesto que entre las opciones que plantea Torrico se menciona el futuro de la Ley de Imprenta de 1925. Modernizarla o abrogarla y elaborar una nueva ley. Esa es una decisión que necesita de una profunda pero corta reflexión, dada las circunstancias de apremio.

He trabajado toda mi vida profesional al amparo de la Ley de Imprenta, que la considero un tesoro para el periodista, porque en la sencillez de su texto –de hace casi noventa años—están los principios básicos no sólo del periodismo responsable, sino los principios de la democracia de todos los tiempos.

Los primeros 14 artículos de los 71 que tiene son los mismos que en este tiempo se consideran principios democráticos irrenunciables: la libertad de pensamiento, de expresión, de información y de prensa, el respeto a la privacidad, la dignidad y el interés público. La ley menciona categóricamente el respeto al secreto de la fuente y, como dice el artículo noveno, la infidencia de la fuente sin orden judicial convierte al periodista en delincuente contra la fe pública.

Quiero decir que los principios de la Ley de Imprenta son imperecederos y debiera de mantenerse ese espíritu. Siempre.

La disección del derecho

La propuesta de Erick es la de aprovechar la coyuntura y ampliar el espectro del debate. Es decir, no restringir la discusión al campo exclusivo de la ley de medios, de las normas sobre el trabajo de los comunicadores, sino, más bien, trabajar por la plena vigencia del derecho a la información y a la comunicación que asiste a todos los ciudadanos.

Complementa esta propuesta un detenido trabajo sobre el derecho de todas las personas a informarse y comunicarse.

Creo que este trabajo es de cirujano pues el autor ha hecho una detallada, meticulosa, disección de este derecho, cuya definición está aún en pleno proceso de elaboración, pero aspira a abarcar libertades individuales y colectivas en 18 incisiones, vamos a decir, que se complementan con suturas como la no discriminación, el pluralismo, la participación, la transparencia, entre otros.

Por supuesto que el asunto tendrá aliados y adversarios, como todo en la vida.

Lo importante es que los comunicadores se comuniquen para lograr entendimientos y acuerdos que lleve a nuestra profesión a ensanchar, como es su vocación, los derechos y las libertades de todos los bolivianos.

Dice Javier Moreno, director de El País, que el debate de las ideas en libertad y la provisión de información veraz y precisa se constituyen en indicadores de extrema importancia para medir la calidad de la democracia, en cualquier sociedad.

*Primera parte del texto leído por la autora, periodista boliviana, en el acto de presentación en Cochabamba del libro Medios a la vista 2, el pasado 8 de diciembre. En la siguiente edición se publicará la segunda y última parte.



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