Cochabamba, Bolivia, Domingo 18 de diciembre de 2011
Ramona
DOMINGO DE CH’AKI

En la Feria del Libro de Quito

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Por: *El Papirri | 18/12/2011


En la mañana hace un sol recto que te parte las orejas, en la tarde resuella la lluvia pequeña, chinchosa chilcha la llovizna chulla que te moja hasta la chucha. Armamos un stand esquinero, quedó bonito, tiene un letrero chulo que dice “Bolivia, stand 80”, se encuentra en el pabellón internacional de esta IV Feria Internacional de Libro de Quito 2011, realizada en el Centro de Exposiciones Quito, en la primera quincena de diciembre.

El año pasado principiamos nuestra participación en la FIL Quito. Conseguimos que la Cámara del Libro de Bolivia envié libros con un delegado que llegó con 15 cajas que contenían 800 títulos de 10 editoriales. Fue bueno, vendieron bien recuperando sus gastos y ganando alguito. Este año, la Cámara nos dijo que no podía pagar ni el envío de los libros ni el delegado, venía el vacío de no participar. Entonces se me ocurrió preguntarles dónde se quedaron los libros sobrantes del 2010. Llegó el dato, están en la Librería Editorial Rayuela de Quito. A la sazón me fui para allá en octubre, confirmando que Rayuela tenía en sus muebles más de 300 títulos bolivianos empolvados, paraditos y sin dueño, de las editoriales La Hoguera, Plural, Gente Común, PIEB, Muela del Diablo y otras. Fue así que decidimos hacer una alianza estratégica con Rayuela, quien puso esos 300 libros en nuestro stand, más 105 que llegaron vía Cancillería que pusimos como contraparte, publicaciones estatales muy interesantes de los ministerios de Educación, Medio Ambiente y Aguas, Desarrollo Rural, Proande, que nos hizo llegar gentilmente la dirección de Multilaterales de Cancillería, a la cabeza de José Crespo, luego de que los perseguimos con cartas de auxilio por un par de meses.

Nuestro k’atu está bien alimentadito, oyes, y muy visitado. Al frente está el de Cuba con buenos precios y un Lezama completo, al lado el de Venezuela que presenta el best seller de su embajador, más allá el de Colombia que más parece el living de una agencia de turismo, el de EE. UU. ofrece solo cursos en inglés. Son días feriales maravillosos, por fin puedo mirar el cielo de la tarde aunque sea nublado, sonreír con la lunita quiteña y su lucero nostálgico, respirar fuera de la jaula los árboles del vecino parque de La Carolina, que por falta de tiempo no puedo visitar. La vida es el tiempo denominado libre. Si no tienes ese tiempo no tienes vida, por allí transcurre lo mejor: mi guitarra, la bicicleta, Cortázar, escuchar linda música, conversar con los cuates, respirar árboles con mi Carolina, componer, leer a Horacio Quiroga, caminar, tomarse un trago. No tengo tiempo para esa libertad, grave.

Pero sin llorar, pues llega alegre la inauguración de la Feria con el canciller ecuatoriano dando abrazos, citando a Neruda, Vallejo y Borges, con la Ministra de Cultura de Ecuador que nos nombra como una de las seis embajadas que participan con stand propio, y de pronto nuestros caporales hacen tronar el acto y otra vez Bolivia posesionada en este Quito gris.

Algo curioso, las Crónicas del Papirri están en dos stands, en el stand de Bolivia con la editorial Plural y en el stand de la editorial ecuatoriana JG que se animó a publicarlas.

El invitado de honor fue Perú, todo olía a ceviche, a Vargas llosa y a Bayly, más aun con los conciertos de la cantante Victoria Villalobos, que engalanó versiones de Chabuca con un excelente guitarrista alumno del maestro Félix Casaverde. Ahora que la escucho en el pabellón de artistas de la Feria, la guitarra chola-afro-peruana tiene toda una escuela, identidad, esos sincopas del bajo, los acordes tensionados, esa rítmica del landó que hace tronar al gran cajón peruano globalizado en sus dotes sencillas. Aportar al alma gitana es totalmente top, ¿no?, pienso mientras veo una falda intelectual pasar. Pienso luego insisto.

Entonces de pronto llega uno de la FLACSO con su morral de aguayos y se lleva la obra completa de Sergio Almaraz, más otros 20 libros de ciencias sociales de Albó, Luis Tapia, Lazarte, Oporto. Una señora poetisa se entusiasma con al obra de Yolanda Bedregal y se la lleva recitando. De reojo, mientras atiendo el k’atu, leo El misterio del estido del William Camacho que me hace reír. Un señor de gorrita se lleva feliz y pegado a su cigarrito Vidas y muertes de Jaime Sáenz. Por un libro de compra les obsequiamos afiches y la donosa revista Cultura de la Fundación del Banco Central, que nos llegó en el paquete ministerial como mensaje de saludo de mi amigo Robi Borda. Una señora dice que ama Bolivia, que vivió los años más felices con su difunto esposo en Calacoto, me muestra la foto de su hija, es hermosa, le digo que la traiga, y se va con los Cuentos escogidos de Adolfo Cárdenas no sin antes sacarse fotito con la wiphala. Tengo que leer unas palabras en la presentación del libro En Busca de Bolívar del colombiano William Ospina, representando al jefe de misión que no está en Quito. Un ratito voy a ver los libros en el pabellón ecuatoriano, me animo a comprar los Cuentos Completos de Cortázar edición Alfaguara, promoción dos tomos por uno. Una intelectual me guiña por sus lentes, la invito a tomar café, me cuenta de su novio italiano que le regaló su mini laptop, discutimos sobre el libro de Ospina, me siento todo un Paz Soldán, ¡che!

Cumplimos. La Cámara del Libro vendió sus libros empolvados, nuestro stand fue de los más bonitos y visitados, Bolivia se posesionó de nuevo con su cultura, libros y danzas, 100 mil personas visitaron el campo ferial, se difundieron publicaciones estatales de gran valía. El viceministro de Turismo nos hizo llegar impresos informativos que repartimos intensamente, todos quieren ir al salar. Con esto hemos cerrado una intensa agenda anual de gestión cultural acá en Ecuador, que incluyó entre lo más sobresaliente el I Fesdabec 2011 (I Festival de Danzas Bolivianas en Ecuador), que tuvo 200 bailarines ecuatorianos participantes bailando caporal, tinku, morenada y hasta diablada; la V Semana Cultural de Bolivia en Ecuador, que benefició a 15 mil hermanos ecuatorianos con sendos conciertos gratuitos del grupo Alaxpacha, con exposiciones y entrada folklórica más; el V Ciclo de Cine de Bolivia, estrenando en Ecuador la obra de Jorge Ruiz, Wara Wara de Velasco Maidana e Inal Mama de “Chichiso” López; y esta participación cálida, fluida, sin dramas, en la FIL Quito. Todo sin un dólar de presupuesto. Bien, ché, pa ques decir, aunque sigo extrañando al tiempo que es vida.

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*El Papirri es el popular cantautor Manuel Monroy Chazarreta, quien escribe sus crónicas desde Quito, Ecuador.

papirri@hotmail.com



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