Cochabamba, Bolivia, Domingo 12 de noviembre de 2017
Informe Especial

Señor del Buen Viaje obra milagros y convoca a peregrinos del exterior

La fiesta en honor a esta advocación de Jesús se celebra el segundo domingo de cada mes. El templo Santiago Apóstol de El Paso recibe a por lo menos 1.000 personas que acuden para escuchar la misa y la reflexión del sacerdote.
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Por: JORGE FERNÁNDEZ B. | 12/11/2017


El día en que le diagnosticaron cáncer de cuello uterino a Giovanna Veizaga Pedrazas, sintió que el mundo se le venía encima. Sin embargo, después de recibir el primer embate, pensó inmediatamente en el Señor del Buen Viaje y recobró el aliento.

Encaminó sus pasos hacia la localidad de El Paso, a 17 kilómetros de Cochabamba, ingresó con determinación en el templo Santiago Apóstol, se arrodilló ante la imagen del Señor, lloró a torrentes, y le solicitó “una segunda oportunidad” por sus cuatro hijos.

Giovanna estaba consciente, una vez que recibió el diagnóstico médico, que este tipo de cáncer es uno de los más mortales en Bolivia y el mundo.

Un estudio presentado en abril de este año por la Organización Mundial de la Salud (OMS) da cuenta de que entre cuatro y cinco mujeres mueren cada día por cáncer de cuello uterino en Bolivia, la más alta tasa de incidencia y mortalidad en América Latina.

“El Señor del Buen Viaje es tan milagroso, que cuando salí del templo, el sangrado que tenía paró”, rememora Giovanna.

A esta devota le detectaron el cáncer en 2015, cuando se encontraba en la fase cuatro. Tres años después, afirma que se ha recuperado, pese a que algunos médicos le habían augurado, como máximo, un año más de vida y le recalcaron que el tratamiento que le iban a realizar sería solamente para “alargarle su vida”.

El de Giovanna es uno de varios testimonios que pudo recabar este diario, de parte de feligreses del Señor del Buen Viaje, quienes aseguran haber sido bendecidos con un “milagro” que les devolvió la salud y fortaleza.

EL SEGUNDO DOMINGO

Cientos de fieles llegan hasta la localidad de El Paso, a 17 kilómetros de Cochabamba, para ser parte de una fiesta que empezó a cobrar relevancia en los 70 en honor al Señor del Buen Viaje, con el impulso de la familia Zambrana, el segundo domingo de cada mes.

Y si bien a finales de los años 80 empezó a declinar por la poca afluencia de fieles, la fiesta empezó a cobrar nuevamente fuerza a principios de los 90, nuevamente de la mano de los Zambrana.

La fiesta grande, como la denominan sus devotos, se celebra hoy con la misa principal, la presencia de mariachis, banda de música y una procesión alrededor de la plaza principal 27 de Mayo.

Para esta ocasión se espera la llegada de más de 1.000 feligreses, y para albergar a esta cantidad de personas la parroquia habilitó al menos 380 sillas, al margen de las 80 bancas del templo.

Los visitantes llegan de las diferentes provincias de Cochabamba, de otros departamentos de Bolivia y de países vecinos. Por lo menos así lo atestiguan los fieles y el párroco Rodolfo Ramírez.

El sacerdote señala que los peregrinos extranjeros llegan el segundo domingo de cada mes, pero su presencia se hace más evidente en noviembre, cuando se celebra la fiesta principal.

Para esta oportunidad llegan peregrinos de Perú, Argentina, Colombia y Ecuador, además de bolivianos que residen en Estados Unidos.

La mayor parte de los extranjeros, según el párroco, son comerciantes que viajan constantemente y, por ende, realizan algunos negocios en el país.

La romería de visitantes extranjeros es también una constante durante el año. Ramírez señala que hace dos semanas visitó el templo un grupo de turistas argentinos, de Buenos Aires; y otro de coreanos.

En otra oportunidad, según recuerda el sacerdote, llegaron hasta la parroquia de El Paso turistas canadienses, quienes se habían informado sobre los milagros del Señor del Buen Viaje. Todos estos grupos son llevados por las agencias de turismo.

A decir del sacerdote, El Paso se ha convertido en un referente turístico gracias a esta advocación de Jesús, que concita la atención de católicos y no católicos, “porque todos viajan en la vida”.

Ramírez recuerda que justamente esa es la esencia de la fiesta, para el peregrino que viaja “y por eso tenemos que encomendarnos al Señor”.

Por esta razón son los transportistas quienes se encomiendan con más frecuencia al Señor del Buen Viaje. Soyeros, arroceros, ganaderos y tomateros, que deben llevar sus cargas de un departamento a otro, piden con devoción su protección.

Asimismo, según el sacerdote, llegan a los pies del Señor personas que trabajan con sus tractores en El Mutún (Santa Cruz) o que han ido a la competencia del Dakar y aprovechan para hacer bendecir sus vehículos.

Ramírez asegura, además, que el Señor del Buen Viaje es la única advocación de Jesús con esas características en el país y el mundo, de acuerdo a las investigaciones que hizo a lo largo de varios años.

El sacerdote recuerda que la particularidad del Señor es que protege a todas las personas que realizan viajes, sean estos cortos o largos.

Lo importante de esta fiesta, según el párroco y algunos feligreses entrevistados, es que se ha convertido en un encuentro familiar, es decir, llegan hasta el templo Santiago Apóstol para oír la misa abuelos, nietos, padres, hijos y hermanos, y se advierte la presencia de jóvenes de entre 20 y 30 años.

PASANTES Y DEVOTOS

Tuvieron que esperar una década para ser los pasantes de la fiesta grande de este año y ahora se sienten felices por haber sido bendecidos con “esta oportunidad”.

Los esposos Christian Villacorta y Jhovanna Paniagua son los encargados de pasar la fiesta principal. Ambos coinciden en señalar que no repararon en los gastos, toda vez que la fe que le tienen al Señor del Buen Viaje está por encima de lo material.

Para dar una idea de la inversión económica que se realiza en esta fiesta, Christian señala que solo en el arreglo del altar del templo invirtieron unos 30 mil bolivianos.

Lo más importante para esta familia es recibir la bendición, especialmente en lo que se refiere a salud y trabajo.

Jhovanna recuerda que su esposo trabajaba en el Chaco, en Villamontes, y como viajaba cada dos meses le pidió al Señor del Buen Viaje que lo cuide de sufrir accidentes.

“Y gracias a Dios, el Señor lo trajo siempre sano y salvo durante los cinco años que estuvo viajando. Además, tenemos un hogar estable y dos hijos buenos”.

Y al referirse a sus retoños, señala que ellos le acompañaron desde el vientre a la misa que se celebra el segundo domingo de cada mes.

Jhovanna agradece al Señor del Buen Viaje porque gracias a él su madre, que tenía muchas dolencias y no podía caminar durante más de dos años, se recuperó.

Lo que más le impresiona a esta pareja de esposos, al igual que a otras que escuchan la misa, es que la reflexión del sacerdote es como si estuviera hecha para ellos en particular.

Roxana Veizaga, de 44 años, pasó la fiesta en octubre de este año y asiste a El Paso desde hace tres lustros. Cuenta que se convirtió en devota gracias a su madre, para solicitar al Señor protección porque son comerciantes y viajan con frecuencia.

Al igual que los otros feligreses, Roxana y su familia se sienten bendecidos con salud y trabajo. En el caso de su hermana, por ejemplo, señala que gracias al Señor pudo superar un cáncer.

En su caso, es la primera vez que pasó la fiesta, después de esperar dos años, pero su madre fue pasante en al menos tres oportunidades.

Ricardo Siles Pérez es otro fiel asistente a la misa del segundo domingo, desde hace dos décadas, por el impulso de sus padres. A este devoto se le llenan los ojos de lágrimas cuando se refiere al Señor del Buen Viaje, por las bendiciones que han recibido él y su familia, especialmente cuando le ayudó a superar una grave dolencia que sufría en la cadera, que le impedía caminar.

“Pero, como dice el refrán, la fe mueve montañas y ahora estoy bien”.

Asimismo, Ricardo se entrega a las manos del Señor cada vez que tiene que viajar y, para su fortuna, nunca le ocurrió algún accidente, pese a que en alguna oportunidad “eché una pestañeada en el camino”.

Atribuye su buena fortuna a que en realidad es el Señor del Buen Viaje quien agarra el volante y no permite que sucedan desgracias.

Sus tres hijos (María Elena, Marcia y Gerson) están tomando la posta y lo acompañan a El Paso para oír la misa.

La última fiesta que pasó en El Paso fue la de septiembre y recomienda a los que asisten al igual que él, que lo más importante es escuchar la palabra de Dios y las reflexiones del sacerdote.

PEDIR CON FE

Lo más importante para recibir las bendiciones del Señor del Buen Viaje es pedir con fe, aconseja Nelson Puyal Guzmán, quien asiste a esta fiesta desde hace una década, alentada por su suegra, Sara Herrera.

En su familia hay transportistas y comerciantes, por lo que viajan con frecuencia, y antes de emprender su travesía se recomiendan a él.

Asegura que el Señor del Buen Viaje es su “brazo firme” en el camino y siempre está con él.

Jhonny Rojas fue pasante de la fiesta grande en noviembre de 2011. Asegura que llega hasta El Paso desde que tiene uso de razón, en 1978.

Rememora que en esa época los matarifes antiguos se hacían cargo de la fiesta, pero la afluencia de gente era todavía pequeña. Actualmente son los transportistas que han tomado la posta y espera que sus hijos, que ya son profesionales, hagan lo mismo.

Su padre, Fructuoso Rojas, y su madre, Inocencia Mérida, pasaron la fiesta en cinco oportunidades. Sus hermanos también lo hicieron.

Jhonny Herbas y su familia son los benjamines de la fiesta. Acuden a El Paso desde hace un año y aseguran que en ese tiempo han quedado gratamente sorprendidos.

Se animaron a asistir a la fiesta porque les habían hablado bastante de lo milagroso que es esta advocación y sobre la protección que brinda a los viajeros. Y si bien él no es transportista, tiene una movilidad en la cual viaja.

“Seguiré yendo con mi familia. Hemos empezado un camino con mis hijos y espero que sea por mucho tiempo”, concluye.

LOS ORÍGENES

DE LA IMAGEN

La imagen del Señor del Buen Viaje, según el párroco, fue traída junto con la del Tata Santiago, desde España, en 1568.

El sacerdote señala que los primeros evangelizadores que llegaron a Bolivia (dominicos y agustinos) decidieron quedarse en El Paso para fundar una parroquia, la más antigua del país, en 1571. Desde sus inicios, la población empezó a celebrar, aunque en forma precaria, la fiesta del Señor del Buen Viaje.

La parroquia se fundó el 27 de mayo de 1571.

Una de las joyas del templo de El Paso es el retablo principal que data de 1570. Su característica principal es que está pintado con pan de oro.

En este retablo están las imágenes del Señor del Buen Viaje, San Pedro, San Pablo, San Marcos, la Virgen de la Candelaria, San José y San Ramón.

El templo conserva en sus paredes pinturas valiosas que datan de los años 1750 y 1780.

La investigación de un equipo de arqueólogos concluyó que los cimientos del templo fueron edificados con piedra negra que se trasladó en esa época desde la zona de El Abra, Sacaba.

El sacerdote señala que lo más probable es que ese material fue llevado hasta El Paso a lomo de burro.

La construcción del templo de El Paso data de principios de 1550. Fue declarado como monumento nacional mediante Decreto Supremo 12555, el 4 de junio de 1975.

Fiesta

En el mes de noviembre, El Paso se viste de gala para agasajar al Señor del Buen Viaje con la llegada de cientos de fieles. Hoy se celebra la fiesta mayor.

Familias

Una característica de la fiesta que se celebra en la localidad de El Paso, a 17 kilómetros de Cochabamba, es que congrega a grupos familiares. Abuelos, nietos, padres e hijos participan de la procesión que se realiza alrededor de la plaza principal 27 de Mayo.





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