Cochabamba, Bolivia, Domingo 1 de octubre de 2017
Informe Especial

Restringe el ejercicio de los derechos humanos

VOTAR
  • Actualmente 0
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
RESULTADO
  • Actualmente 61.176470588235
Compartir
Por: EDWIN CLAROS ZURITA | 01/10/2017



Partimos de la premisa de que la pobreza tiene una causa estructural, sustentada en una realidad, la sociedad. En ella, hay pocos que tienen todo, o casi todo, y muchos que no tienen nada o casi nada. Cabe aclarar que dicha brecha no fue establecida por un orden natural o por razones de buena o mala voluntad, responde a los procesos históricos de la lucha de clases y tiene una larga data.

La pobreza es privación extrema de bienestar. Ser pobre es pasar hambre, carecer de vivienda y vestuario adecuados, estar enfermo y no recibir cuidados, ser analfabeta y no contar con servicios educativos ni trabajo.

La pobreza es expresión, efecto y resultado de estructuras que han vulnerado de manera crónica los derechos humanos, porque los beneficios del crecimiento, las políticas públicas y los recursos públicos han tendido a asignarse en mayor proporción a los más favorecidos, en vez de dedicarse a educación, salud, trabajo, apoyo a fortalecer los mecanismos de participación de los empobrecidos y a reducir los estigmas sociales que fomentan la discriminación.

En Bolivia, si bien la pobreza y extrema pobreza han disminuido, aún falta mucho por hacer. Vale la pena aclarar que no somos una sociedad de pobres, como a otros les gusta denominar, somos una sociedad empobrecida, que es muy diferente.

La pobreza que restringe el ejercicio de los derechos humanos, afecta de manera distinta a los diferentes grupos humanos, según el género y el origen étnico. La pobreza y la inequidad conllevan una ciudadanía limitada y precaria, afecta a la calidad de vida de la mayoría de su población y restringe el disfrute y el ejercicio de sus derechos humanos.

Todo ser humano tiene derecho a satisfacer sus necesidades básicas. Ser pobre no solo significa la incapacidad de hacerlo, también supone estar excluido de la oportunidad de desarrollar capacidades para desenvolverse productiva y creativamente en la sociedad.

La vulnerabilidad es el riesgo de que los hogares o individuos experimenten un episodio de pérdida de ingreso o mala salud, pero, a su vez, significa también la probabilidad de estar expuestos a un número de otros riesgos, como la violencia, el crimen, los efectos de desastres naturales o ser expulsados de la escuela.

La pobreza también está influenciada grandemente por prácticas, valores y normas que, dentro de la familia, las comunidades o el mercado, conducen a la exclusión de las mujeres, los grupos étnicos y raciales, o los que enfrentan desventajas sociales.

La pobreza y la exclusión social constituyen una violación de la dignidad humana, por lo que se debe dar prioridad a la adopción de medidas en los planos nacional e internacional para eliminarlas bajo estrategias y planes construidos con sensibilidad a las necesidades de las personas y colectividades más pobres, fundamentados en los principios de los derechos humanos y dando cumplimiento a una obligación y no a la asistencia social o a la caridad o al desprendimiento de algún político o partido alguno.

Los derechos humanos son garantías jurídicas universales para proteger a las personas, a título individual y colectivo, frente a las acciones y omisiones que interfieran con sus derechos fundamentales, las prestaciones a las que pueden acceder y la dignidad humana.





  • QUIENES SOMOS:



Copyright © 2003-2017 Opinión. Todos los derechos reservados.