Cochabamba, Bolivia, Domingo 3 de septiembre de 2017
Informe Especial

Los locales venden la comida que sobra a Bs 10 para las mascotas

Los dueños de cachorros que no tienen tiempo para cocinar llegan hasta los restaurantes y broasterías para comprar este alimento.
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03/09/2017



Cuando no le alcanza el tiempo para cocinar, o simplemente le vence la flojera, Mercedes Rocabado se dirige a la broastería que está a dos cuadras de su casa y compra las sobras que se vende en este negocio a partir de las ocho de la noche.

Mercedes tiene dos cachorros (ambos son perros criollos) y los alimenta con esta comida que compra por lo menos día por medio. Entre las sobras que adquiere hay papas fritas “sin tocar”, arroz y restos de carne de pollo, en algunos casos presas enteras.

La mujer, quien vive en el kilómetro 5 de la avenida capitán Víctor Ustáriz, puntualiza que sus mascotas nunca han tenido problemas de salud por estos alimentos que consumen y por eso considera que es una buena alternativa para su familia, porque todos trabajan o estudian y no tienen mucho tiempo para cocinar.

Thalía es una joven de 21 años que también acude a una broastería para comprar las sobras de comida para su mascota, pero en su caso solo dos veces por semana.

Cuando compra las sobras de comida no paga en la caja sino a las meseras que son las que administran este "negocio".

Thalía compra la bolsa mediana en cinco bolivianos, que pesa unos dos kilos, donde "todo está mezclado, pero es fresco. Compro con esa garantía".

En otros locales grandes que venden pollo se comercializa los huesos para las mascotas y se puede encontrar desde bolsas de 2 bolivianos hasta paquetes más grandes de 10 bolivianos.

Víctor administra un local de venta de pollos al spiedo en la avenida Juan Pablo II, kilómetro cuatro y medio de la Blanco Galindo y asegura que antes él botaba todas las sobras a la basura hasta que uno de sus clientes le pidió que le vendiera las sobras.

Al principio, él se encontraba renuente a vender las sobras, pero después se dio cuenta de que podía tener algunos ingresos extras que le sirvan para comprar algunos ingredientes.

Víctor, quien prefiere guardar en reserva su apellido y el nombre de su local, asegura que por lo general termina en el día el 100 por ciento de lo que prepara y lo que vende es lo que sus clientes dejan en los platos, que a veces es casi la mitad de lo que les sirve.

EN BOLSAS

El administrador del restaurante Las Tejas, Carlos Peña, asegura que cuando algunos de sus clientes no terminan sus porciones de comida, se llevan lo que sobra en bolsas de plástico.

"La gente, a diferencia de años pasados, tiene la costumbre de llevarse en bolsita lo que sobra, especialmente si se trata de carne de res o pollo”.

Añade que algunas personas comen la mitad de su porción y la otra parte se la llevan, porque las comidas tienen como ingrediente principal la carne y no quieren desperdiciarla por el costo.

Ese es el caso, por ejemplo, de Pablo Fuentes, quien asegura que no tiene vergüenza cuando debe llevarse la carne, especialmente a la parrilla, que le sobre cuando se pide un plato entero.

Para evitar que los comensales sobren mucha comida en sus platos, Peña asegura que en el caso de su restaurante informan a los clientes que tienen también disponibles los medios platos.

Sin embargo, señala que en otros locales los garzones traen a los comensales directamente un plato entero, por ganar mayor porcentaje. “El cliente paga por el entero, pero no come todo. En cambio, si se le diera el medio plato sí terminaría”.

La gente, según Peña, no pregunta si es medio o plato entero. Por eso sería correcto que se le informe sobre la cantidad que se le va a servir. “Ese es el error que cometen los garzones, no les avisan”.

REGALAN

La comida que sobra en el restaurante Las Tejas (huesos, ensaladas, arroz y papa frita), según el administrador, se junta para las mascotas, en este caso para la persona que les alquila el local.

En su caso, no venden la comida que sobra porque una persona recoge para los perros todos los días, las sobras, huesos de pollo y arroz.

La comida que no se vende en el día, especialmente la sopa, se la regala al personal que trabaja en el restaurante Las Tejas, pero no se bota a la basura, afirma el administrador de este local, Carlos Peña.

Y si aún quedan algunos platos (unos 10 como promedio), se los dona a personas que llegan al local y que se llevan en bolsas a sus hogares este alimento.






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