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Cochabamba, Bolivia, Domingo 6 de agosto de 2017
Informe Especial
Las danzas y los bailes propios de Bolivia son interpretados con destreza por los hijos de los compatriotas que nacieron en Estados Unidos.

Niños mantienen viva la cultura de sus padres

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Por: JORGE FERNÁNDEZ B. | 06/08/2017

Un grupo de niños, hijos de bolivianos, baila durante el Festival Boliviano 2016. COMITÉ PRO BOLIVIA<BR><BR>

Con espontaneidad y patriotismo. Así interpretan las canciones folclóricas y las danzas autóctonas de Bolivia, niños que si bien no conocen la tierra de sus progenitores, sienten un lazo afectivo que los une a ella.

Los padres que ven a sus hijos interpretar esas danzas y melodías “se emocionan hasta las lágrimas” y se enorgullecen porque ellos conservan sus raíces, pese a que nacieron en Estados Unidos, a casi 7.000 kilómetros de Bolivia, afirma Nelly Zapata, una paceña que reside en el Estado de Virginia desde hace 28 años.

Lo importante -destaca Zapata- es que la comunidad boliviana mantiene sus costumbres y tradiciones y las transmite a las nuevas generaciones.

En la misma línea, Édgar Zurita, un cochabambino que vive con su familia en Virginia desde 1997, destaca el entusiasmo que todavía demuestran los jóvenes y niños a la hora de participar en las actividades cívicas que organiza la comunidad boliviana en ese país.

Agrega que sus dos hijos, por ejemplo, se interesaron siempre, desde pequeños, por conocer las costumbres, tradiciones, festividades y la música folclórica de Bolivia, pese a que ambos nacieron en Estados Unidos y conocían el país de sus padres solo mediante libros.

Sus hijos Rodrigo, de 16 años, y Fernando de 14, tocan instrumentos de viento, zampoña el primero, y quena el segundo, y les gusta interpretar música folclórica, “e incluso alguna vez componen”.

Con el respaldo de sus padres y la ayuda de sus amigos, estos adolescentes quieren formar una agrupación que se dedique exclusivamente a tocar música nacional, de autores y músicos bolivianos.

"Eso es lo más lindo, que nuestra música guste a los jóvenes y que bailen danzas que prácticamente no conocían siquiera", matiza Zapata.

La comunidad boliviana en Virginia organizó, con la participación de los niños, un festival para conmemorar el 192 aniversario de la Patria, evento previsto para hoy, en el teatro George Mason Center for de Arts.

Zapata asegura que este evento “saca lágrimas a más de una persona, porque son niños que no han nacido en Bolivia, pero les gusta nuestro folclore y bailan en homenaje a la Patria”.

Agrega que el cariño por la cultura de Bolivia no solo se nota en Virginia, sino también en Nueva York y California, “y en todo lugar donde hay un grupo de bolivianos”.

UNA GRAN COMUNIDAD

Nelly Zapata destaca la importancia de la comunidad boliviana en Virginia, no solo por la cantidad de personas que se han afincado en esta ciudad, sino también porque han logrado reproducir la cultura y costumbres de Bolivia.

Y la comunidad se hace cada vez más grande, no solo por las personas que han llegado a Estados Unidos desde Bolivia, sino también por los hijos que nacen en ese país.

Los jóvenes que llegan a Estados Unidos se hacen grandes, forman familias y tienen hijos, "pero lo más importante es que nosotros nos preocupamos de recordarles nuestras raíces, nuestras tradiciones, las fiestas cívicas y los aniversarios de todos los departamentos".

Zapata señala que la comunidad boliviana se destaca también porque se encuentra bien organizada alrededor de comités, grupos de danzas folclóricas y equipos de fútbol, entre algunos.

“Los bolivianos que forman parte de esta comunidad se sienten como en casa, porque tienen a mano su gastronomía, sus danzas, sus bailes y están cerca del consulado y de sus autoridades”.

Esta misma impresión tiene Marco Ledezma, quien se vio gratamente sorprendido cuando llegó a Virginia hace dos años, junto con su esposa, y pudo saborear el chicharrón, un plato que siempre les gustó cuando vivía en el municipio de Vinto, en Cochabamba.

Pero, además de la comida, Marco afirma que se siente emocionado cada vez que acude a un festival organizado por la comunidad boliviana, especialmente cuando se da prioridad a la música y danza autóctonas de Bolivia, en muchos casos interpretadas por niños que han nacido en Estados Unidos.

Zapata destaca, además, la importancia del Festival Boliviano, uno de los más grandes eventos folclóricos que se realiza en el país del Norte, en el que participan más de 3.500 bailarines. La fecha fijada para este año es el 3 de septiembre, según la página web del Comité Pro Bolivia.

Los trajes que utilizan los bailarines de las fraternidades que participan en este festival son confeccionados en Bolivia, por artesanos de este país. Zapata señala que se invierte en este rubro al menos 1.5 millones de dólares.

Otra festividad que tiene relevancia es la de Urcupiña, que se realiza a mediados de agosto.

La familia Tamayo organiza una de las fiestas más grandes en honor a la Virgen de Urcupiña en el condado de Arlington, Virginia, desde hace más de dos décadas.

Los integrantes de las fraternidades que participan en la Entrada son bolivianos o sus hijos.

PLATOS TÍPICOS

En lo que se refiere a la gastronomía, la comunidad boliviana mantiene vigentes sus platos típicos con la organización de ferias del silpancho, del pampaku o del chicharrón, entre otros.

En el Estado de Virginia se puede encontrar una gran variedad de comidas típicas de Bolivia, especialmente de Cochabamba, además del néctar de los valles, la chicha.

COMITÉ PRO BOLIVIA

Al referirse a las organizaciones que agrupan a los bolivianos en Virginia, Zapata menciona, por ejemplo, al Comité Pro-Bolivia, que este año cumple 30 años de vida.

Esta organización, a decir de Zapata, difunde desde hace tres décadas la cultura de Bolivia y se encarga de transmitirla a las nuevas generaciones, especialmente las que nacen en Estados Unidos.

Zapata destaca, asimismo, las muestras de solidaridad que hay entre los bolivianos, en educación y ayuda social. Cuando algún miembro necesita ayuda, todos colaboran para organizar kermeses, con el fin de reunir fondos para los damnificados.

El sábado 29 de julio se realizaron dos kermeses solidarias para recaudar fondos.

Oportunidad

Casi todos los niños y jóvenes, hijos de bolivianos que llegan a Estados Unidos o nacen en ese país, tienen la oportunidad de estudiar en el colegio, y muchos de ellos en la universidad, según la residente Nelly Zapata.








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