Cochabamba, Bolivia, Domingo 9 de julio de 2017
Informe Especial
Los cazadores furtivos matan vicuñas para sacar la fibra o jaguares y osos jukumaris, para vender los colmillos y pieles a mercados del exterior. La Ley 1333 sanciona con hasta seis años de cárcel la tenencia y tráfico.

Clanes familiares ganan $us 10 millones con tráfico de animales

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Por: JORGE FERNÁNDEZ B. | 09/07/2017

Un cachorro de jaguar (i) rescatado en el trópico de Cochabamba y uno adulto recuperado en Beni por Pofoma. POFOMA

Simoné tiene tres meses de vida, y a su corta edad es una víctima del tráfico de animales silvestres. Todavía temerosa para acercarse a las personas, esta monita capuchina se encuentra en el refugio de la Alcaldía de Cochabamba, en el sector norte de la laguna Alalay.

Abrigada con una manta, por el rigor del frío invernal que arrecia más por la cercanía del espejo de agua, Simoné se recupera de sus heridas: tiene amputada la cola.

Al igual que sucede con esta monita, cientos de animales silvestres en el país son víctimas de tráfico por parte de personas que ven en esta actividad un negocio lucrativo que mueve millones de dólares.

Las personas que cazan animales silvestres y los comercializan están agrupados en clanes familiares que lucran con esta actividad en varias de sus etapas, reveló el director nacional de Inteligencia de la Policía Forestal y de Medio Ambiente (Pofoma), Wálter Andrade.

El jefe policial dijo que los clanes familiares son aquellos, por ejemplo, que se conforman en torno a la caza de la vicuña y la comercialización de su fibra.

Estos clanes están, según Andrade, clasificados como "organizaciones criminales", en los que participan padres, hermanos, tíos y primos.

Algunos clanes están encargados de obtener la fibra de la vicuña y otros de comercializar las mantas tejidas con este material.

Andrade denunció que existe "ayuda" entre los clanes para completar los cupos que deben reunir, por ejemplo, si se trata de pieles de osos jukumaris o colmillos de jaguares.

Ratificó que el tráfico de animales es en el mundo el cuarto negocio más lucrativo y, aunque no dio cifras exactas, afirmó que en el país la comercialización de animales silvestres mueve millones.

Calculó que solo la comercialización ilegal de fibra de vicuña mueve en el occidente del país al menos dos millones de dólares cada año.

En una muestra que Pofoma realizó en Cochabamba, el 19 de junio, exhibió más de 40 kilos de fibra de vicuña, secuestrada a los traficantes, cuyo valor bordeaba los 20 mil dólares.

Si este material se convierte en mantas, el valor llega a 40 mil dólares.

En el oriente, los clanes familiares que cazan jaguares venden cada colmillo en 2.000 bolivianos, y en el exterior el precio sube hasta mil dólares.

EL LUCRATIVO NEGOCIO

El dinero que se cobra por un kilo de fibra de vicuña o por los colmillos de los jaguares hace que el negocio del tráfico de animales silvestres sea uno de los más rentables en el mundo, afirmó Andrade.

En la zona andina del país, por ejemplo, la vicuña y el guanaco son dos de las especies más perseguidas por los traficantes, y que están en peligro de extinción, debido a que su fibra vale su peso en oro. La caza indiscriminada de estos animales hizo que Naciones Unidas estuviera a punto de sancionar a Bolivia "porque casi acabamos con ellos".

El kilo de fibra de vicuña se comercializa en el mercado negro entre 500 y 600 dólares. Para obtener esta cantidad, los traficantes sacrifican (matan) a por lo menos cinco ejemplares.

Los que trafican con este animal confeccionan mantas, utilizando hasta dos kilos y medio de fibra. Eso quiere decir que una persona que compra esta prenda de vestir lleva sobre sus hombros entre 12 y 15 vicuñas que han sido sacrificadas.

Una manta confeccionada con fibra de vicuña puede costar entre 2.000 y 2.580 dólares, según la información facilitada por Inteligencia de Pofoma.

Andrade afirmó que agarrar a una vicuña o a un guanaco es difícil, por lo que los cazadores furtivos optan por tomar un atajo: sacrificarlos.

Los colmillos de los jaguares bolivianos son también demandados por compradores que se encuentran al otro lado del mundo, en China.

Los cazadores matan ejemplares de esta especie para arrancarles sus colmillos y venderlos a traficantes que los envían hasta Asia. Cada colmillo, según Andrade, es comercializado en mil dólares, porque es considerado un afrodisíaco.

En dos últimos operativos realizados por agentes medioambientales, en Beni, se aprehendió a dos personas, las cuales son procesadas. Pofoma pidió ocho años de cárcel para estos cazadores.

Hace un par de semanas, Pofoma logró rescatar en la localidad de Coroico, La Paz, a un jaguar de 120 kilos, que se encontraba encerrado y no podía moverse libremente.

Otro animal que está en peligro de extinción es el oso jukumari. Su piel se vende hasta en 9.000 dólares en el exterior. Los traficantes lo cazan en forma indiscriminada.

Las parabas, que se encuentran en un estado crítico de extinción, se comercializan también en elevadas sumas de dinero. La paraba barba azul, que es traída del Beni, Chapare y los Yungas, se vende hasta en 10.000 dólares, en Chile y Argentina.

RESCATE DE ANIMALES

La Ley del Medio Ambiente (1333) prohíbe el tráfico de animales silvestres en el territorio nacional, y sanciona con penas de cárcel a quienes cometen este delito, sin embargo, muchos cazadores furtivos y comercializadores lo siguen haciendo, en detrimento de la biodiversidad, advirtió Andrade.

En los últimos dos años (2015 y 2017) se rescató unos mil animales que eran comercializados por los traficantes, muchos de ellos en condiciones deplorables de salud, con las alas amputadas (aves) o las colas cortadas (monos).

Los animales silvestres rescatados son enviados a los refugios temporales y luego derivados a las reservas como el parque Machía.

Según las estadísticas presentadas por Andrade, la mayor parte de los casos de animales recuperados se refiere a la tenencia ilegal, en un 50 por ciento , mientras que la comercialización y el tráfico es el resto.

La tenencia ilegal implica que la gente mantiene a estos animales silvestres en sus domicilios, en hoteles, circos, u otros lugares públicos, con el fin de utilizarlos como un atractivo. Los tienen como mascotas.

CÁRCEL

Las personas que tienen en su poder animales silvestres, que los comercialicen o los trafiquen pueden ser sentenciadas con hasta seis años de cárcel, y ocho si son funcionarios públicos, recordó Andrade.

"La Ley de Medio Ambiente (1333) tipifica como delitos la tenencia, comercialización, captura o acopio de animales silvestres, tanto vivos como sus derivados".

Andrade señaló que en los primeros seis meses de este año se procesaron a por lo menos 35 personas por delitos relacionados al tráfico o tenencia de animales silvestres: 17 en La Paz, en Potosí 2, en Beni 2 y en Cochabamba 1. Este último se acogió a las medidas sustitutivas por la condena de tres años.

Agregó que los animales silvestres no pueden ser parte de espectáculos circenses, porque de acuerdo con la Ley 4040, reforzada por la Ley 700, se constituye en un delito.

Si se encuentra a un animal silvestre o salvaje en un circo, se lo recupera inmediatamente y se aprehende al propietario. En uno de los últimos casos, Pofoma logró rescatar a una llama y dos alpacas que estaban estacadas en el piso, durante 12 horas al día. El fin era que se acostumbren a bajar la cabeza para saludar al público.

Este circo funcionaba en la ciudad de El Alto. Fue cerrado y su propietario aprehendido por el delito de tenencia de animales silvestres.

La recuperación de un jaguar de 120 kilos en el departamento del Beni fue uno de los casos más mediáticos que se conoció en los últimos años.

Este animal fue llevado al zoológico paceño de Vesty Pakos, pero se analiza si luego será trasladado a Tarija o Santa Cruz.

POLICÍA ECOLÓGICA

En Cochabamba opera la Policía Ecológica, unidad que tiene su base de operaciones en el trópico, cuyo objetivo es detectar la caza ilegal indiscriminada y proceder a la detención de quienes cometen este delito.

Los efectivos de esta unidad, a decir del teniente Jorge Olarte Pérez, se desplazan por el monte e instalan sus campamentos por varios días y semanas para detener a los que trafican o cazan animales en forma indiscriminada.

Olarte señaló que como parte de los operativos que se ejecutan en el monte, se pudo recuperar cueros y huesos de animales silvestres en viviendas precarias al interior de los parques nacionales.

La Unidad de la Policía Ecológica cuenta con 120 efectivos en el trópico de Cochabamba y su trabajo abarca desde el sector de Locotal (Cochabamba) hasta Buena Vista (Santa Cruz), pasando Yapacaní.

La Policía Ecológica tiene también la tarea de rescatar a los animales silvestres vivos que son comercializados o se encuentran en domicilios particulares.

ESPECIES AMENAZADAS

El comercio ilegal de animales silvestres es un problema global en el mundo y puede constituir una amenaza seria para las especies en peligro de extinción, advirtió el biólogo José Balderrama.

El comercio ilegal de animales silvestres incluye mascotas y otros animales mantenidos en casa, y productos derivados, como trofeos de caza, artículos de moda, objetos de arte, ingredientes para la medicina tradicional y carne para el consumo humano. “Se habla de comercio ilegal de animales silvestres si la importación viola la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres o si viola las leyes nacionales de cuarentena, veda u otras leyes que regulan el comercio de ciertos animales o productos (por ejemplo, pieles de gatos de monte)”.

Agregó que los vínculos entre la prosperidad, la pobreza y la participación en el comercio de animales silvestres son complejos: las personas involucradas en el comercio no son necesariamente pobres, y los pobres que están involucrados no son los que reciben la mayor parte de los beneficios monetarios del negocio.

El comercio de animales silvestres puede convertirse en un problema serio para la conservación de la vida silvestre, especialmente cuando es ilegal y abarca especies endémicas de un área limitada, que consisten de pequeñas poblaciones.

EL TRÁFICO DE ESPECIES

Anualmente, el tráfico ilegal de vida silvestre extrae de su medio a miles de individuos de decenas de especies tanto de flora como de fauna a nivel mundial, sin que existan datos exactos respecto al volumen capturado, transportado y comercializado. De acuerdo a estimaciones de este proceso por cada animal vendido vivo como mascota, otros 8 a 10 murieron en el proceso.

El tráfico como tal se inicia en los sitios donde se encuentra el recurso, el cual generalmente, es extraído por los pobladores locales, por cuenta propia o por ser parte de redes de tráfico. Dependiendo de si se trata de organismos vivos o muertos (o sus partes), pasará por diferentes rutas.

En el caso de las partes o individuos muertos, generalmente son transformados localmente. Esta transformación, dependiendo de la especie que se trate, puede consistir en el curtido (cueros), taxidermia (individuos completos o cabezas), elaboración de artesanías (dientes, osamentas, escamas, cuernos), adornos (caparazones, garras), utensilios (huesos), medicamentos (grasas) o instrumentos (maderas, huesos). Una vez transformados, los productos son acopiados por traficantes organizados en el país, y con contactos internacionales, que transfieren estos productos o los individuos vivos a distribuidores que se encargan de hacerlos llegar a mercados ilegales o directamente a los compradores.

Denuncias

La gente puede llamar al 71721344, número corporativo de la Unidad de la Policía Ecológica para denuncias de tenencia y tráfico de animales silvestres.






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