Cochabamba, Bolivia, Domingo 14 de mayo de 2017
Informe Especial
Los tres son estudiantes de Estados Unidos, Francia e Italia que están realizando su voluntariado por convenios con universidades y programas relacionados con sus carreras.

Hanna, Carlos y Margherita educan a niños y jóvenes

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Por: JHENNY NAVA B. jnava@opinion.com.bo | 14/05/2017



Hannah F. es estudiante de último año de audiología de la Universidad de Pensilvania Estados Unidos y llegó a Bolivia hace una semana. 

Como voluntaria, trabaja con niños de un hogar en el centro de la ciudad que necesitan apoyo escolar y rehabilitación.

Su grupo compuesto por seis estudiantes de la misma universidad se quedará dos meses en el departamento realizando la tarea de voluntariado, con el objetivo de conocer la cultura del país y aprender mejor el español.

“Me encanta amanecer entre las montañas, las comidas tradicionales y la amabilidad de la gente. Vinimos a ayudar pero también a enriquecernos culturalmente”.

La joven que aprovechará su estadía en el país para conocer el Salar de Uyuni y Copacabana durante los fines de semana, cuenta que es su primera experiencia como voluntaria.

Su apoyo social es posible gracias al convenio de su universidad con una institución cochabambina.

Ella permanece en una casa junto a otros voluntarios y todos los gastos del viaje están corriendo por su propia cuenta.

FRANCIA

Carlos Baudelaire terminó sus estudios en la carrera de logística y transporte en París y llegó a Bolivia hace una semana para compartir sus conocimientos y desarrollar un proyecto.

Su objetivo es conseguir un financiamiento externo para la construcción de una biblioteca en Sacaba.

La obra beneficiará a niños que están en la zona del mercado de ese municipio y acompañan a sus madres a realizar la venta de los productos.

El objetivo es que los niños puedan aprovechar el tiempo para aprender algo productivo, por eso Carlos dedica su tiempo para enseñar pintura y algo de cocina con los frutos de los comerciantes de la zona.

Lo que lo impulsó a ser voluntario son las raíces de su familia.

“Mis abuelos eran indígenas y yo quiero ayudar a gente de escasos recursos a que sean mejores cada día”.

Otro de sus objetivos es practicar el español y mejorarlo.

Por el momento, trabaja todos los días con los niños y después presentará una propuesta.

Su permanencia en Cochabamba es de cuatro meses, gracias a un convenio realizado por uno de sus profesores de la universidad que ya estuvo en Bolivia con una misión similar.

Al terminar su voluntariado, su objetivo es retornar a Bolivia y Latinoamérica para realizar más proyectos que puedan ayudar a la gente que lo necesita.

ITALIA

Después de trabajar dos años en un estudio de diseño de interiores, su carrera profesional, Margherita Tezza, de 27 años, decidió darle su tiempo a otras personas que lo necesitan.

“Al finalizar el día sentía que me sobraba el tiempo, que estaba en la rutina y podía hacer algo más por los demás, así decidí ser voluntaria”.

La joven, que llegó a Cochabamba en noviembre del 2016, enseñará durante un año sus conocimientos en programas de computación como Ilustraitor y Photoshop a los jóvenes del Tecnológico de Eterazama en el Chapare.

Asimismo quiere implementar un sitio en internet y las redes sociales del centro para que los jóvenes puedan mostrar sus habilidades.

La diseñadora gráfica, que compitió con cientos de jóvenes para optar por el programa de enseñanza fuera de su país es parte del programa denominado Proyecto Civil que es financiado por el parlamento de su país.

“Es una especie de beca en la que los estudiantes pueden explotar sus conocimientos y conocer otras culturas”.

Margherita que aprendió a vivir con lo básico en uno de los municipios más alejados del departamento señala que no es fácil estar fuera mucho tiempo de su país, pero asegura que era necesario hacer esa tarea antes de pensar en formar una familia.

El voluntariado lo lleva en la sangre, pues cuando era muy pequeña sus padres hicieron una misión en la zona de El Acre en Brasil.

Señala que aunque recuerda muy poco porque apenas tenía dos años, la experiencia le dejó muy marcada porque toda su familia vivía en una casa de madera para trabajar por personas de escasos recursos.

“Yo sé que los chicos pueden mejorar el contexto en el que viven y espero poder ayudar para que algo cambie en sus vidas”.

Idiomas

Aunque la mayoría de los voluntarios tiene conocimiento básico de español, muchos buscan mejorar esta lengua en su voluntariado.

Experiencia

Al terminar su carrera o en los últimos años de estudio los extranjeros buscan en el voluntariado conocer otras culturas y realidades diferentes a su país.








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