Cochabamba, Bolivia, Domingo 12 de marzo de 2017
Informe Especial
En Aiquile, los papás costean los gastos de transporte para que sus hijos asistan a centros especiales. En Punata, la Alcaldía apoya con combustible y el conductor.

Estudian gracias al esfuerzo de padres y el apoyo institucional

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Por: MELISSA REVOLLO P. mrevollo@opinion.com.bo | 12/03/2017


Israel, de 14 años, tiene discapacidad múltiple (intelectual y autismo). Llega todos los días hasta el Centro de Educación Especial Aiquile E, con la ayuda de su familia, para pasar clases.

Él es parte del grupo de estudiantes del aula denominada “necesidades complejas”. Ahí, los educadores apuntan a la enseñanza de Actividades de la Vida Diaria (AVD). Se trata de práctica para vestirse y asearse, por ejemplo.

El presidente de la Federación cochabambina de Personas con Discapacidad, Efraín Rodríguez, expresa que en el departamento hay 19 centros para esta población y existen proyectos para crear otros nuevos, como en el municipio de Sacaba. "Ojalá lleguemos a Colomi, Aiquile, al Trópico. En Ivirgarzama (Puerto Villarroel) se está creando un centro más de educación especial para las personas con discapacidad y hay una carrera técnica que va a ayudar para que los alumnos luego tengan trabajo".

Israel es uno de los 40 estudiantes que acuden al centro aiquileño, que es el único para las personas con discapacidad en la región del Cono Sur. Para llegar al lugar, cerca del centro poblado, no existe un bus escolar, así que los papás se hacen cargo para que sus hijos estén ahí.

En otros municipios, como Punata, se logró la implementación con recursos municipales.

El director encargado del Centro de Educación Especial Aiquile E, Omar Paniagua, describe que hay estudiantes que viajan, cada día, hasta 18 kilómetros. "A veces, los profesores salen con sus vehículos y los traen y, en otros casos, contratan servicios de taxis desde las poblaciones al centro. Los papás realizan el gasto, hacen lo posible por traerlos".

El establecimiento educativo no es propio. Se trata de una infraestructura prestada por el Arzobispado y acondicionada en un patio rodeado de ambientes destinados, en este caso, a aulas. Ahí trabajan 10 profesionales, entre psicólogos, kinesiólogos y auxiliares para atender discapacidades de tipo intelectual, visual, motora, auditiva y múltiple. El funcionamiento depende del Ministerio de Educación.

La Gobernación de Cochabamba entregó un bus escolar para este centro, en 2016. Paniagua explica que resta concluir el trámite para hacer llegar el vehículo hasta Aiquile. “Una vez que tengamos el bus, corremos con el gasto de llevarles. Sería conveniente que haya un chofer, pero incluso si no hubiera nosotros podemos hacernos cargo”.

La institución cuenta con el mobiliario necesario. Solo resta la infraestructura propia.

El centro Aiquile E tiene un convenio con el colegio Narciso Campero, que “es una escuela inclusiva”, para la inserción de personas con discapacidad en la unidad educativa regular. “Este año, una joven con discapacidad motora ya ha sido incluida en el nivel primario y está asistiendo como estudiante regular”.

En la región del Valle Alto están el Centro de Rehabilitación del Valle Alto (CREVA) y el Centro de Audiología, además del nuevo Centro de Rehabilitación inaugurado en diciembre de 2016.

El director de Desarrollo Humano de la Alcaldía de Punata, Omar Torrico, explica que el CREVA gestionó un minibús y la Municipalidad se hizo cargo de la contratación de un conductor para el recojo de los niños y adolescentes desde las áreas rurales. También provee el combustible.

Una de las zonas más alejadas, donde hay estudiantes con discapacidad, es Cursani. Desde esa comunidad se realiza un viaje de 20 minutos en vehículo. El bus llega a otras zonas “en cinco minutos”.

Los responsables de la Defensoría de la Niñez en este municipio trabajan en la sensibilización de los padres. Torrico reconoce que “hay familias que, por vergüenza, no llevan a los chicos al CREVA u otras instituciones”.

En las áreas rurales, el tipo de discapacidad prevalente es el motriz.

“Y en el área rural siempre hay alguien que se resiste para que asistan a la escuela. Las familias prefieren cuidarles, aunque sea en condiciones precarias. Pero, hay que convencerles porque existe el derecho a la educación”.

En el caso de Sacaba, están la Escuela de Integración y Formación Deportiva, Expresión Artística y Desarrollo Laboral (Eifodec), el centro Prosigamos, el terapéutico Puntiti y el centro de educación especial San Benito Menni.

La Alcaldía, como tal, trabaja con el sector desde la Unidad Municipal de Atención a la Persona con Discapacidad (Umadis). Esta instancia tiene entre sus principales programas la inclusión educativa en el sistema regular.

La encargada de la Umadis, Mariela Cossío, explica que brindan apoyo en lo pedagógico y adaptación curricular. "Hacemos una evaluación pedagógica. Si corresponde que la persona con discapacidad ingrese a un sistema regular, lo hacemos y realizamos también el apoyo para la adaptación".

En la actualidad, la Umadis sacabeña atiende a medio centenar de estudiantes con discapacidad leve y regular que asiste al sistema educativo regular.

"Trabajamos en los componentes de salud, educación, sustento, fortalecimiento y la parte social".

TIPOS

Los estudiantes, niños y jóvenes, acuden a los centros educativos según su discapacidad.

Las personas con discapacidad física tienen deficiencias anatómicas, que son causantes de limitaciones en el movimiento.

La discapacidad visual está referida a las personas con deficiencias causantes de la ceguera y la baja visión.

La auditiva se caracteriza por la pérdida o limitación auditiva en menor o mayor grado.

Otro tipo de discapacidad es la intelectual, que de acuerdo a la Ley General para Personas con Discapacidad, se refiere a “las personas con deficiencias anatómicas y/o funcionales del sistema nervioso central, que ocasionan limitaciones en el funcionamiento de la inteligencia.

La mental o psíquica se refiere a personas que debido a causas biológicas, psicodinámicas o ambientales son afectadas por alteraciones de los procesos cognitivos, lógicos, afectivos o psicosociales.

Esto se traduce en trastornos del razonamiento, de la personalidad, del comportamiento, del juicio y comprensión de la realidad, que no les permite adaptarse a ella y a sus particulares condiciones de vida, además de impedirles el desarrollo armónico de relaciones familiares, laborales y sociales, “sin tener conciencia de la enfermedad psíquica”.

También existe la discapacidad múltiple, que se genera por múltiples deficiencias, ya sean físicas, visuales, auditivas, intelectuales o psíquicas.








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