Cochabamba, Bolivia, Domingo 12 de febrero de 2017
Informe Especial

Son ineficientes y no dejan un aporte técnico

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Por: Gonzalo Maldonado RojaS | 12/02/2017
Los bolivianos sienten una fuerte presencia de empresas extranjeras, en la preinversión e inversión, contratadas para desarrollar la infraestructura: son españolas, chinas y, en menor, escala de otros países.

Los ingenieros bolivianos vemos con sorpresa cómo se ha desechado la contratación de empresas nacionales. Nuestras empresas son débiles financieramente, pero no en lo técnico.

Los grandes proyectos viales, hidroeléctricos y otros están en manos de empresas chinas: el ingenio azucarero de San Buenaventura, en La Paz; carreteras en el Chapare, empresa Sinohydro con 220 millones de dólares, la central hidroeléctrica de San José (Paracti); la CAMC con 120 millones de dólares en la presa de Misicuni.

En Cochabamba, la Vicstar construyó tres distribuidores, de las avenidas República, Barrientos y Beijing. Sumó 200 millones de bolivianos (30 millones de dólares), los tres con problemas.

El problema común de estas empresas es que no cumplen plazos. Llegan hasta más de 12 meses de atraso. En Misicuni debían concluir en noviembre de 2015, y pasará 2017 y no habrá terminado las obras. El daño es económico y social.

El segundo problema, control de calidad. En el Distribuidor Beijing, después de seis meses, siguen corrigiendo problemas de orden técnico de diseño y constructivo, han fallado piezas de hormigón armado, han tenido que reforzar con vigas de acero y reconstruir losas de hormigón .

El tercer problema, presupuesto. Se incrementa en las obras, por modificaciones de soluciones técnicas como es el caso de los “tirantes” o cables en el Paso Elevado de la avenida República.

El cuarto problema es que no tienen los equipos comprometidos para ejecutar las obras. En Misicuni no colocaron todo el equipo comprometido en la licitación. Usaron los equipos del Consorcio Hidroeléctrico Misicuni, confiscado por la Empresa Misicuni.

El quinto problema es que no cumplen con el personal técnico que debería estar dirigiendo las obras.

El sexto problema se refiere a la seguridad industrial. Los trabajadores no están protegidos como establecen las normas generales en obras de construcción.

El séptimo problema, social, conflictos de beneficios que tienen los obreros, seguro médico y calidad de la alimentación.

Después de conocer parte de los problemas de estas empresas, no todo es visible, los montos que están manejando, a nivel nacional llega a unos 3.000 millones y en Cochabamba al menos 500. Las empresas chinas están dejando un sabor de mala calidad, solo ven cómo lucrar más. Lo peor es que no dejan ningún aporte técnico, peor científico, están para exprimir al trabajador y llevarse más dólares.

A nivel social y político, estas empresas y las otras que están manejando varios miles de millones de dólares, han llegado como en el siglo XV, nos están colonizando y nuestras organizaciones profesionales no abren la boca. El pueblo ve con asombro y sin posibilidad de decir nada.

En resumen, lo chino (las obras) es de mala calidad, una mala experiencia, por falta de transparencia.






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