Cochabamba, Bolivia, Domingo 8 de enero de 2017
Informe Especial

Choferes sin experiencia manejan transporte público

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Por: MARIO ARANÍBAR Voluntario del SAR Bolivia | 08/01/2017
Considero que hay un elemento determinante en los accidentes que ocurren en Cochabamba y el país. Una de las primeras causas es la entrega de licencias a personas que no tienen la suficiente experiencia para manejar, tal es el caso de los conductores de surubís, que llevan pasajeros de un lugar a otro, cuyos conductores son jóvenes entre 18 y 22 años.

Estas personas no están legalmente habilitadas, de acuerdo con el tipo de permiso que requieren, a nivel profesional, una licencia de conducir B o C. Ese es un factor en el que estamos fallando, de manera radical, y que ha generado por falta de experiencia accidentes bien tristes, con la pérdida de vidas humanas.

Otra causa es la imprudencia, por ejemplo invasión de carril, que resulta ser otro elemento que ocasiona accidentes fatales.

Para reducir el número elevado de accidentes de tránsito se debería trabajar en la prevención, que es algo básico. El elemento de prevención resulta ser siempre la mejor herramienta para evitar la pérdida de vidas humanas.

Un segundo elemento es el control. Las carreteras deberían estar constantemente controladas por la Patrulla Caminera de la Policía, con el principal objetivo de evitar las acciones imprudentes de los conductores, que ocurren constantemente. Pero, lamentablemente, las unidades de control de las carreteras están estáticas en los puestos, haciendo un control muy básico de la existencia de botiquín, extintor o triángulo, que si bien es una tarea destacable, no es suficiente. Se necesitan controles más contundentes y constantes.

Considero que si en la carretera me detuvieran por lo menos un par de veces para ver si utilizo el cinturón de seguridad, o por si cometo una imprudencia, tendré mucho más cuidado en la conducción del vehículo. Pero eso no sucede, porque uno pasa la tranca y es nuevamente un alma libre, que puede hacer lo que le venga en gana, excederse en velocidad o invadir carril, y poner en riesgo la vida de sus pasajeros y la de otros vehículos.

Considero que se necesita mucho más trabajo en la prevención y mayor control. Pero, al margen de estos controles, debería haber más conciencia y educación en los conductores, porque al final se pone en riesgo a la familia y a las otras personas cuando se conduce en forma imprudente.

El dato de que más jóvenes provocan accidentes de tránsito debería llamar la atención de todos, definitivamente. Ahí se puede observar también la falta de control de parte de los padres. En primer lugar, a los hijos no se les debe permitir, antes de los 18 años, utilizar un vehículo. Y si un joven va a manejar debe, en primer lugar, acceder a su licencia de conducir, después de un proceso de evaluación y capacitación que él tiene que haber pasado.

Pero ocurre a la inversa, de pronto el joven está manejando un vehículo porque el padre le prestó para que vaya a practicar y lo hace en lugares donde hay más congestionamiento vehicular.

El consumo de bebidas alcohólicas se convierte en el otro componente que deriva en accidentes de tránsito, porque tenemos a un muchacho inexperto y encima bajo la influencia del alcohol.





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