Cochabamba, Bolivia, Lunes 20 de - de 1999
Informe Especial
LA TUBERCULOSIS, DIABETES, LAS INFECCIONES URINARIAS Y LOS RESFRíOS SON LAS ENFERMEDADES MáS FRECUENTES

Sólo dos médicos para más de 2 mil reos en Cochabamba

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15/05/2011

Paulino enseña el pie afectado por la Leishmaniasis, una enfermedad que avanza poco a poco.

A pesar de las múltiples enfermedades que padecen algunos reclusos, unos más graves que otros, en los 16 recintos penitenciarios que hay en el país, apenas existen 29 médicos para asistir a una población de 9.664 presos.

En Cochabamba, la Dirección Departamental del Régimen Penitenciario cuenta sólo con dos médicos y dos odontólogos que hacen turnos para atender las diferentes complicaciones de salud que puedan presentar los más de 2 mil internos de los seis penales del departamento.

El escaso personal tiene friamente programada las horas que deben dedicar a uno y otro penal, donde existen presos con enfermedades que van desde la epilepsia, problemas renales, VIH-Sida, polineuritis, diabetes, tuberculosis y muchas otras más.

Según datos de delegados de los penales de San Sebastián varones, San Sebastián mujeres, San Antonio y El Abra, existen al menos 30 reos con enfermedades graves.

En El Abra, el reclusorio de máxima seguridad, hay nueve casos de personas con epilepsia, tres con VIH-Sida, dos enfermos renales y dos con problemas mentales.

En tanto en San Sebastián mujeres, una reclusa requiere con urgencia un transplante de riñón, además de otras con problemas urinarios, entre otros.

En San Antonio, si bien existe una diversidad de enfermedades, no hay ningún preso en situación grave.

En San Sebastián varones, a diferencia del resto, “por fortuna”, dicen algunos reos, cuentan con un médico recluso, quien se ha convertido en el doctor de cabecera de todos.

Doctor aquí, doctor allá. Todos lo llaman para pedirle ayuda ya sea por una diarrea, cortaduras, infecciones, entre otras.

El médico, un hombre de estatura baja, cabellos canosos y casi 60 años encima, los asiste con lo que puede y aplica todos sus conocimiento para calmar las dolencias. Sin embargo, pronto dejará la cárcel y los reos se quedarán sin el médico gratuito que tienen a la mano.

En tanto el delegado Wilfredo, que estudió odontología, los asiste curando los dientes o sacando las muelas de los presos, en casos de emergencia.

En El Abra, también existen dos privados de libertad de profesión médicos que también ayudan a su compañeros.

EN EL PAÍS

Durante el Foro Nacional de Análisis y Propuestas sobre la Problemática de Salud en los Centros Penitenciarios, realizado en abril por la ONG Ayni Ruway, se reveló que la situación en otras cárceles del país es también dramática.

En Pando, por ejemplo, no cuentan con médicos, por lo que los 156 internos deben realizar una serie de trámites para recibir atención en un centro de salud externo al recinto.

En todo el país, la única cárcel que cuenta con un laboratorio médico es Palmasola de Santa Cruz, mientras que en Cochabamba los reclusos deben ser trasladados a hospitales estatales para hacerse análisis y para ello los médicos asignados deben hacer un informe previo, que facilite el trámite del traslado. Solamente el penal de El Abra cuenta con un ambiente un tanto adecuado para que los presos reciban atención: tiene una farmacia y un consultorio, pero hace falta equipamiento y medicamentos para la asistencia médica.

En el foro, las autoridades de régimen penitenciario se comprometieron iniciar un diagnóstico de la infraestructura, equipamiento, recursos humanos, perfil epidemiológico de las sanidades de los penales, entre otros.

Asimismo, en la oportunidad, la responsable de Salud y Rehabilitación Social de la Dirección General de Régimen Penitenciario, Teresa Valencia Barrenechea, admitió que las principales dificultades en el área de salud son la dotación escasa de medicamentos, la infraestructura inadecuada, mal equipamiento en el área de sanidad y la falta de recursos humanos del Ministerio de Salud.

La mayoría de los reos enfermos son de escasos recursos y fueron abandonados a su suerte tanto por sus familiares como por sus amigos, por lo que sólo esperan que los ayuden y se apiaden de ellos para curarlos.

Los que tienen algo de dinero piden un espacio en los hospitales públicos para lograr su recuperación y tratamiento.

DATOS PARA TOMAR EN CUENTA

Enfermos graves reciben ayuda

Las personas que padecen de enfermedades graves reciben algún tipo de ayuda externa. El programa de VIH, la Fundación María de los Ángeles, La Pastoral y Acción 365 son algunas de las instituciones en Cochabamba que colaboran con fármacos y tratamiento.

Pocos médicos para muchos reclusos

En los recintos penitenciarios de La Paz, 9 médicos atienden a 1.064 privados de libertad. En Cochabamba hay 2 médicos para 2.017 reclusos. Un total de 3.061 personas esperan ser atendidos por 6 doctores en Santa Cruz. En Sucre y Oruro tienen asignados a 3 médicos y en Trinidad sólo a uno.

Colapsa población penitenciaria

En Bolivia existen 16 recintos penitenciarios, con una capacidad para albergar a 2.272 individuos, sin embargo, según datos de la Dirección General de Régimen Penitenciario hasta marzo hay 9.664 personas privadas de libertad.

1 persona con Sida en etapa terminal

En El Abra hay tres reos con VIH-Sida, pero uno de ellos ya se encuentra en etapa terminal.

Estas personas reciben apoyo del responsable del Programa de Infección, Manejo y Tratamiento del VIH- Sida, Freddy Zambrana, y ayuda económica de la Pastoral de la Iglesia.






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