Cochabamba, Bolivia, Lunes 10 de abril de 2017
Cobocitos

Paulina, Amalia y Cristian cuentan sus tristes historias

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10/04/2017



Paulina experimentó la violencia sexual desde los seis años. Fue víctima no solo de su padre, su tío y su primo, sino también de amigos de la familia que frecuentaban la casa para beber con el papá de la niña.

Su hermana mayor, Teresa, descubrió lo que ocurría y se lo contó a su abuela (no se sabe dónde está la madre de las niñas).

Paulina y Teresa viven ahora en un centro de acogida administrado por una de las entidades integrantes de la Red Departamental de Protección de la Niñez y Adolescencia para una Vida Libre de Violencia Sexual de La Paz.

Paulina ya tiene once años y ha recibido terapia en los últimos meses, pero está delicada y es tratada por una infección de transmisión sexual.

Amalia sufrió abusos y violaciones desde los ocho años por parte del hermano de su madre. Durante muchos años, Amalia lloró en silencio y guardó en la oscuridad su angustia. Sufría porque su tío la amenazaba con matar a su papá y su mamá si ella decía algo.

"Si pudiera ser un animal, sería un pájaro para volar lejos de aquí", dijo Cristian antes de iniciar su terapia. Este adolescente fue víctima de abusos de Alberto, la pareja de su tío. Su madre descubrió los abusos y buscó ayuda psicológica en una de las instituciones de la red, pero finalmente, por vergüenza, no quiso denunciar a Alberto.

El tío contrajo el virus de inmuno deficiencia adquirida (VIH) y murió y Cristian también fue infectado y hoy se desconoce dónde están él y su madre.

Doce relatos reales de menores que fueron presa de violencia sexual fueron rescatados en el libro "Invisible. Historias que se ocultan en el silencio", presentado la pasada semana en La Paz por la Red Departamental de Protección de la Niñez y Adolescencia para una Vida Libre de Violencia Sexual.

La publicación lleva ese nombre porque "es una temática invisible, que está tapada con siete mantos", dijo a EFE Jacqueline Butrón, integrante del Comité Impulsor de la Red Departamental.

A falta de cifras oficiales sobre un problema tan serio, las 22 instituciones públicas y privadas que integran la red acuden a datos de la Defensoría del Pueblo que señalan que el 83 por ciento de los niños y adolescentes bolivianos han vivido algún tipo de violencia por más de dos veces y el 23 por ciento fue víctima de violencia sexual.

Más duro aún es saber que alrededor de un 80 por ciento de los abusos se producen en el entorno más próximo de los menores (familia, amistades, colegio) y apenas un 10 por ciento es perpetrado por desconocidos, según estimaciones propias de la Red Nacional de Protección de la Niñez y Adolescencia para una Vida Libre de Violencia.








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