Cochabamba, sábado 24 de agosto de 2019

Martha Wille, el arte de hacer negocios con conciencia social

Heredera de la habilidad empresarial de su padre, su estilo de liderazgo fue marcado por los principios éticos bajo los que se crió. Esa fue la clave del éxito de Coronilla, una empresa que bajo su dirección logró salir de una severa crisis, diversificar su oferta y abrir mercados de exportación.
| | 06 agos 2019 | Ed. Imp.

Martha Eugenia Wille es de aquellas personas que encuentran en las adversidades una oportunidad para crecer. 
Criada en Potosí, estaba a punto de terminar primer curso de primaria y no lograba aprender a leer pese a su esfuerzo y al de su madre, Marta Leytón, que le daba apoyo escolar en casa. Al parecer, tenía un problema de aprendizaje. 
Entró en escena Julio Pérez Chacón, un pacienzudo maestro que con dedicación y constancia logró que lo hiciera y aprobó el curso. 
En segundo año comenzó a aventajar a sus compañeros y a sentirse segura de sí. Esta confianza despertó su gusto por el colegio y en tercero fue distinguida como la mejor alumna del curso.
La felicidad de sus padres fue su mejor recompensa al recordar que, de los seis hijos de la pareja, todos muy buenos estudiantes, fue la única que casi se queda sin aprender a leer. Desde entonces, decidió que eso no cambiaría nunca. Siempre se esforzó muchísimo por vencer los obstáculos y destacar.
Algo similar le sucedió muchos años después, en su vida adulta, cuando en 1997 se hizo cargo de la gerencia de Coronilla, la fábrica de fideos fundada por su padre, Guillermo Wille. 
La empresa sufrió una severa crisis en 1996 y cuando ella tomó las riendas cristalizó un proyecto exportador. “Además de brindar productos orgánicos con certificación internacional            a los consumidores, la empresa les ofrecía un concepto social muy sólido incorporado en los procesos”. 
La crisis no cedió de la noche a la mañana, pero sirvió para que Coronilla fuera conocida en el exterior y expandiera sus horizontes diversificando sus líneas de productos para llegar a mercados en Europa, Estados Unidos y Oceanía.
Siempre apuntando alto, su primer sueño fue aprender física nuclear, pero orientada por su padre eligió Auditoría. “Me persuadió de elegir una carrera administrativa. Siempre me decía que estudiar comercio era una llave para asegurar el futuro de cualquier emprendimiento”, recuerda.
Sus padres fueron su mayor referente en la vida. Recuerda a su madre como una mujer cariñosa, organizada y con una increíble capacidad de liderazgo      y a su padre como un emprendedor nato, lleno de energía y muy exigente.
Aunque heredó la vena empresarial de su padre, aunó las virtudes de ambos para dirigir su vida y su trabajo.
La ética es uno de los valores familiares que guió su estilo empresarial. El modelo de negocio de Coronilla parte de un concepto de transparencia en toda su actividad y ese es el espíritu que rige la gestión empresarial basada en tres pilares. 
El pilar social que concibe la empresa como un todo que solo puede producir bonanza en todos los eslabones de la cadena de valor. Es decir que proveedores, trabajadores, estado, accionistas, medio ambiente y todos los actores que tengan que ver con la empresa deben sentir los beneficios que ésta aporta.
 El pilar medioambiental que incluye un profundo respeto por la naturaleza y el entorno, razón de ser de la producción orgánica, el reciclaje y la reducción del impacto de los residuos.
El pilar de la calidad que impone producir con altos estándares de inocuidad e hizo que Coronilla fuera certificada por el cumplimiento de una serie de normas de calidad.
Su padre fue su inspiración para incorporar el compromiso social en el negocio familiar, donde las minorías tienen espacio, pues emplea mujeres y discapacitados. 
Creó la Fundación Guillermo Wille, a través de la cual estimula a otras empresas a adoptar políticas de responsabilidad corporativa. Martha es una empresaria convencida de que se puede lograr un cambio haciendo negocios con conciencia social. 


Coronilla va rumbo a los 50 años de presencia en el país

Coronilla fue fundada en 1972 por el patriarca Guillermo Wille como una fábrica tradicional de fideos.
Años mas tarde incorporó un molino de trigo como proyecto de integración vertical.
En 1996, la empresa sufrió una severa crisis y fue en 1997 que Martha Eugenia Wille tomó la empresa a su cargo y la relanzó con un proyecto de exportación.
Ocupó la gerencia de una firma que conocía muy bien pues empezó siendo auxiliar, luego fue la contadora, después la auditora interna y también la administradora.
Aunque su padre la concibió como una empresa tradicional, le incorporó un elemento muy importante que era una muy sana relacion con los trabajadores. 
La firma tuvo un sindi-cato desde 1973 que siempre fue un pilar en su desarrollo.



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