Cochabamba, lunes 17 de junio de 2019
TEXTUAL

Telenovela turca

| | 15 abr 2019 | Ed. Imp.

De pronto, el hombre se puso majareta, confundió la realidad con las Mil y una Noche, protagonizada magistralmente por Recep Tayyip, más conocido como el sultán Erdogan, y cuyas series son de gran aceptación a nivel nacional, según lo hizo conocer el amauta mayor en acto oficial internacional.
Nuestro hombre, el gurú de las finanzas, en simpática verborrea, sostuvo que 100 pesitos de los nuestros, billetes recién puestos en circulación con simpáticas figuras de héroes tornasolados, son más que suficientes para cubrir el  costo de la canasta familiar. Empero, es hidalgo reconocer que admitió  no consumir leche por pavor a los parásitos que contiene, no obstante que el producto viene en primorosas bolsitas pasteurizadas.
El gluten de la harina lo fastidia; no admite su dieta pancitos recién horneados, menos fideos u otros sucedáneos como las empanadas con rictus labiales.
Ni hablar de azúcar, la glucosa ocasiona mellitus y, por tanto, dependencia a la insulina que en el mercado tiene un precio que cubre la canasta entera. De ahí que el Ministro,  hace ya tiempo prefiera los frasquitos de estevia, barato, endulzante, vegetal que dura todo el año, solo es cuestión de saber administrar la dosis, de similar manera que la economía nacional. De vez en cuando un baño con jabón es cosa buena, dirá, no sea que la excesiva higiene pueda alterar las neuronas. Nada de shampoo, no obstante que el producto tiene origen hindú y cuyo Presidente hizo el honor de visitarnos recientemente.
Para una alimentación saludable, económica y suficiente en grasas y proteínas, aconsejó el majareta de referencias, basta  una buena una sopita, elaborada en base a hueso blanco, a la cual se añade algún vegetal y una que otra especia, con tal sustento el cuerpo aguanta cualquier jornada, para tal sustanciosa alimentación basta y sobra, cien bolivianitos siempre que se acompañe con los alimentos que subsidia el Estado gratuitamente, como el desayuno escolar para los niños  o el Carmelo para los adultos mayores, sin olvidar el acullico constante de la sagrada hoja andina que, como bien dijo uno de sus colegas, sustituirá, algún día, la leche materna.
Cabe recordar que el Ministro, de su propio bolsillo no paga nada, ni siquiera al diligente lustrabotas, tampoco prueba cosa alguna en casa, se sirve alguna cosilla en  los desayunos trabajo, cita obligada con sus dependientes y que le permiten medir el flujo de los ingresos y los egresos. Tampoco paga el costo de los periódicos que se acumulan en su escritorio, incluyendo el Financial Times, menos el internet,  las llamadas cotidianas  a Nicolás Maduro, recomendándole pan y circo, no le cuestan un centavo.
El almuerzo hogareño es suplido por las odiosas recepciones oficiales y el engullimiento de canapés de ostiones o huevos de esturión que no los resiste, empero los ingesta como un servicio al país. Jamás consume alcohol, pero en sus bodegas acumula vino de Borgoña, coñac Martell cordon bleu y en su vestidor privado trajes de diseño, corbatas italianas y zapatos de cabritilla, producto de genuflexas gratitudes. Es así como vive en el Nirvana, con cien pesitos.



Tags: turca,Telenovela

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