Cochabamba, jueves 21 de marzo de 2019
Desde Afuera

El dilema de los fondos de la UE para generar empleo rural en África

| | 11 mar 2019 | Ed. Imp.

La ayuda que la Unión Europea (UE) destina cada año a África debe recorrer largas distancias plagadas de obstáculos hasta poder crear empleo rural, que es visto como la respuesta al hambre y la pobreza en el continente.

El dilema de cómo hacer un buen uso de esos fondos no solo se decide en las altas esferas comunitarias, sino también a nivel local, como la provincia de Zambezia, en Mozambique, donde las autoridades seleccionaron hace unos años 35 proyectos entre los que repartir 40.000 euros de financiación europea con el objetivo de crear nuevos negocios.

"Esa cantidad pequeña sirvió para producir pan, dotar de motor a embarcaciones pesqueras o abrir puntos de venta locales para que la gente no tuviera que recorrer cien kilómetros para comprar un litro de aceite", explicó a Graciano Francisco, representante del Gobierno local, durante una visita a Bruselas.

Ahora que los fondos se han agotado, Francisco pide más ayuda y que "los beneficiarios devuelvan parte de lo que reciban para financiar otras iniciativas".

Aunque es prematuro hablar del volumen de los fondos europeos que irá dirigido a la cooperación a partir de 2020, actualmente en negociación, fuentes de la Comisión Europea explicaron en un encuentro con periodistas que quieren movilizar más recursos en África con la participación del sector privado.

Cada año la Unión Europea destina de media 22.000 millones de euros a la ayuda oficial al desarrollo en ese continente, que tiene en la UE un importante socio comercial, destino del 35 por ciento de sus exportaciones y responsable del 40 por ciento de inversión directa extranjera.

Las fuentes consideraron que la agricultura puede proporcionar trabajo y alimentación a una población que crecerá hasta los 2.500 millones de africanos en 2050, así como el desarrollo rural también puede contribuir a frenar la migración.

Alrededor de un millón de empleos necesitan crearse al mes en África, pero la agricultura de subsistencia o centrada en el comercio de materias primas no basta, por lo que la estrategia pasa por ofrecer productos de más valor de manera sostenible.

Las prácticas monopolísticas, la baja productividad, la escasez de infraestructuras, la fragmentación de los mercados y la falta de acceso a recursos como tierra, energía y agua son algunos de los principales obstáculos.

Según la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el hambre creció en 2017 en África subsahariana hasta afectar a 237 millones de personas.

El representante de esa agencia Rodrigo de Lapuerta insistió en que la prioridad principal es afrontar el desempleo de los jóvenes en las zonas rurales y mencionó programas como el que lucha contra la desertificación en el Sahel plantando árboles.

No obstante, lo que sirve en Ruanda o Malaui puede no ser útil en Chad o Benín, pues los contextos son "muy diferentes" entre los países de África subsahariana, afirmó Baudouin Michel, enviado de la Red de Parques Africanos. Para que las inversiones tengan impacto, Michel recomendó garantizar un "mínimo respeto por las reglas", aunque sea en países en conflicto, conservar la biodiversidad, desarrollar pequeñas y medianas empresas involucrando a las comunidades, dialogar con los gobiernos y evitar las distorsiones de unos pocos intermediarios.

Tomado de la agencia EFE



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