Cochabamba, jueves 21 de marzo de 2019
INNOVACIÓN Y FINANZAS

La banca ética y economía circular

|  Ingeniero industrial, magíster en Innovación y Desarrollo Emprendedor, y docente jmvelasco@fundacionmaya.bo | 10 mar 2019 | Ed. Imp.

En los últimos meses se ha empezado a mencionar mucho sobre la economía circular en nuestro país. Han empezado a surgir iniciativas y comunidades de empresas B que buscan promover el cambio de modelo económico actual de consumo en que vivimos, de “usar y tirar”, hacia nuevas economías más sostenibles como la circular. La economía circular es un sistema que busca aprovechar los recursos para reducir, reciclar y reutilizar todo aquello que se desecha y darle una segunda vida. Ya hay empresas, entre ellas Mamut, que están desarrollando sus negocios en torno a un modelo productivo que ha llegado para quedarse.

Muchos de nosotros hemos vivido la experiencia de un sistema circular, porque los papás y abuelos siempre tenían un deposito-taller donde se guardaba todo tipo de cachivaches: botellas, cajas, fierros, maderas, chapas, resortes, etc. Todo servía, nada se botaba, y cuando algo se descomponía en la casa, entonces con el ingenio, las herramientas y los cachivaches se reparaban radios, cocinas, bicicletas, muebles,etc. Era un modelo donde las cosas duraban muchos años, la calidad era sinónimo de duración y se consumía lo necesario, se reciclaba una gran parte de las cosas y se reutilizaban por generaciones muchos objetos y bienes. Hoy, este modelo se ha perdido y más bien vivimos en un sistema de consumo, donde es más barato tirar las cosas que reparar. Entonces, las ciudades se han convertido en grandes generadores de miles de toneladas basura que se están convirtiendo en un serio problema de salud ambiental.

En la economía circular, las empresas luchan contra el calentamiento global y el cambio climático, reducen su dependencia de materias primas a favor de los productos reutilizados y producen la menor cantidad de desechos. Para lograr estos objetivos aplican nuevas estrategias y nuevos modelos de negocio, establecen políticas de ahorro de energía, evitan la contaminación y reciclan.

El surgimiento y sostenibilidad de este tipo de empresas necesita del apoyo de una nueva banca, una banca con “rostro humano”, que busca un equilibrio entre los resultados financieros y el impacto social y medioambiental de los proyectos y empresas que financian. Se trata de un nuevo modelo de banca que pone foco de interés en las personas y el medioambiente.

Triodos bank y otros en el mundo son referentes cómo la banca ética puede ser un modelo sostenible y rentable para permanecer en el mercado, a través de algunos principios fundamentales como la transparencia, que significa comunicar lo que se hace con el dinero de los clientes, para que conozcan en qué proyectos y empresas se invierte o coloca créditos gracias a sus ahorros; la sostenibilidad que debe estar en el ADN de la entidad para buscar el equilibrio entre personas, planeta y beneficio en el desarrollo del propio negocio bancario. Esto se logra colocando créditos a empresas y proyectos que promueven la educación y la cultura, el cuidado de los más desfavorecidos, la integración social, la producción ecológica y eficiencia energética; y finalmente que todas las actividades e iniciativas de la entidad se concentren en el impacto social, es decir, transformar la sociedad a través del sistema financiero.

Los bancos bolivianos tienen programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y de impacto social, pero existe un gran desafío para aproximarse a una banca ética que priorice el apoyo a estas nuevas economías que están surgiendo y tomar conciencia que no es una moda más, sino que tarde o temprano llegará para quedarse.



Tags: circular,economía,ética,banca,La

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