Cochabamba, sábado 25 de mayo de 2019
DIDASCALIA

Espiritualidad

| Máster en Formación Docente e Innovación Educativa nestor.arinez @gmail.com | 07 mar 2019 | Ed. Imp.

Días atrás tuve la oportunidad de encontrarme con algunos jóvenes de distintas zonas del país que quieren dedicar, al menos un año de sus vidas, en favor de poblaciones juveniles e infantiles desprotegidas, de manera voluntaria. Por motivos organizativos nuestro encuentro debería girar en torno al tema de los jóvenes en Bolivia, pero a partir de algunos datos y reflexiones, llegamos al centro del asunto: el sentido de la vida, el motivo que los impulsa a tomar una decisión tan importante y a donar tiempo y capacidad por el bien del otro.

Después de ese intenso momento me puse a pensar en la importancia de la espiritualidad en la formación de nuestros jóvenes. Sin embargo, a pesar de que el actual currículo plantea el área (materia) de valores, espiritualidad y religiones, no logra ofrecer a los jóvenes lo que ellos verdaderamente están buscando. Las causas son muchas, aunque dos de ellas me parecen fundamentales: la formación de los maestros y la concepción de espiritualidad. Me centraré en la manera de entender la espiritualidad.

Para realizar este ejercicio mencionaré primero lo que no es espiritualidad. Espiritualidad no es religión. La religión responde más a una forma estructurada de manifestaciones humanas con relación a divinidades, por esto la espiritualidad no es catequesis, no es dogmatismo, no es historia de las religiones.

No es ritualismo: No es ch’allar, no es q’oar, no es ninguno de los ritos andinos ni amazónicos, no es misa ni sacramentos, aunque estos puedan expresar alguna espiritualidad. No es un intelectualismo que pretende entender lo espiritual como la consciencia, es decir, como la capacidad de razonar y de conocer muy propia del ser humano. No es moralismo, no se identifica con normas morales aunque estas puedan adquirir algún sentido desde la espiritualidad. No es intraculturalidad, porque aunque puede extenderse a grupos sociales, se vive en primera persona, es parte del individuo.

La espiritualidad está relacionada con la pregunta por el Yo, por el sentido de la vida, es una dimensión ontológica del ser humano. Es la comprobación de que el hombre es cuerpo pero mucho más que cuerpo, es la representación más cabal de nuestra dimensión trascendente. Por ella el hombre se descubre como ser en relación consigo mismo, con los otros, con la naturaleza y con lo trascendente o divino. La espiritualidad les otorga sentido a las distintas manifestaciones religiosas.

Posee una enorme carga simbólica, por ello el arte es fundamental para la expresión de esta dimensión humana, es así que la pintura, la escultura, la música, la literatura, la danza, etc. poseen una enorme carga espiritual que permite al hombre adentrarse en su mundo interior para descubrir su propio camino.

Pero también la relación con el otro distinto, con el que desafía el propio punto de vista y la manera de vivir, con ese que ayuda al hombre a descubrirse. La relación con la naturaleza, la comprensión de que el consumo rompe con esa armonía y, finalmente, las distintas formas de relacionarse con lo divino, conforman aspectos de la dimensión espiritual.

Veo que el cultivo de esta dimensión ha llevado a esos jóvenes a plantearse un año de servicio gratuito en favor de los necesitados y veo también que los hace personas alegres, optimistas y entusiastas. ¿Cuándo empezaremos a educar verdaderamente lo espiritual en la escuela?



Tags: Espiritualidad

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