Cochabamba, sábado 25 de mayo de 2019
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“El camino al infierno...”

| Ph.D., docente de la Universidad de Évora, Portugal edu_mora123@outlook.com | 06 mar 2019 | Ed. Imp.

La mente humana está demasiado sumergida en el dinero y las consecuencias económicas de todo lo que le rodea. Hemos aprendido también a ponerle un valor monetario a la naturaleza y hemos creado maneras de calcular las pérdidas o ganancias que nos reportan otros organismos vivos. Pues bien, pongámosle números a los efectos del Cambio Climático (CC).

Un estudio realizado el 2014 por el Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (INESAD) muestra que las pérdidas en el sector agropecuario por efectos del CC serán de 106.000 MM $us hasta el 2100. Esto representa 11 veces la deuda externa actual del país y en apenas dos generaciones humanas. Las pérdidas no solo se darán por las altas temperaturas, sino también por cambios en los patrones de precipitación. La estimación de pérdidas de infraestructura pública superan los 93.000 MM $us en el mismo periodo.

Estos estudios no toman en cuenta las consecuencias económicas de la pérdida de suelos, de biodiversidad, de bosques, degradación de la calidad del agua y la atmósfera, depauperación de la salud del sector laboral y la desmejora general de la calidad de alimentación y vida. Estos factores no forman parte de las proyecciones económicas del Gobierno del MAS y, por tanto, tales proyecciones son incompletas e imprecisas por varios órdenes de magnitud.

Tampoco se toma en cuenta que el Gobierno basa sus proyecciones casi exclusivamente en procesos de extractivismo, los cuales son también directamente afectados por el CC y desacelerados por la sinergia de los factores mencionados.

El análisis de Inesad sí toma en cuenta la sustitución de cultivos tradicionales por otros mejor adaptados a las condiciones climáticas cambiantes, pero asume que la calidad del suelo, la disponibilidad del agua y las condiciones para el trabajo en campo, ya sea a escala pequeña o industrial, serán más o menos constantes, lo cual no es cierto.

El estudio en cuestión desmerece que los nuevos cultivos puedan tener una menor calidad debido a las condiciones extremas en los que crecerán y, por tanto, se debe producir más con un mayor gasto económico.

El efecto del CC es más crudo sobre los pobres y zonas rurales. Los impactos monetarios no son todavía muy notorios a nivel de ciudades y se hallan escondidos en pequeñas alzas de precio en productos de primera necesidad, ciertos impuestos, etc., pero no al nivel que afecte visiblemente el bolsillo del ciudadano promedio. De ahí que aún no estamos preocupados y los mensajes de alerta no hacen mella alguna en nosotros.

¿Qué hará usted cuando tenga que pagar 10 veces más por la fruta, hortalizas y otros artículos de primera necesidad? ¿Qué hará cuando el agua sea enormemente cara y tenga la calidad más baja que haya experimentado en toda su vida? ¿Qué hará cuando sus niños vivan en un medio tan lesivo que tendrán que vestir máscaras para ir a la escuela?

El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones y erróneamente estamos creyendo que con buenas actitudes ciudadanas vamos a revertir la hecatombe que se nos viene encima. No, plantando arbolitos, reciclando basura y manejando bicicleta no vamos a salvar al planeta ¿Qué dice, dejamos de ser egoístas?



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