Cochabamba, lunes 22 de abril de 2019

Chanchullos

| Abogado, docente e historiador del Derecho imcorajq@hotmail.com | 11 feb 2019 | Ed. Imp.

En días precedentes, y a través de los diversos medios de comunicación, se ha conocido la noticia de un hecho por demás insólito. Un muchacho se transforma en mujer, pretendiendo, en tal condición, dar examen de ingreso en una universidad local. Sorprendido, in fraganti en ese acto, es llevado ante las autoridades policiales, donde en principio declara que tal amague de fraude lo realizó motivado por su situación económica, y de esa manera obtener algunos recursos. Poco después, cambia la versión y esgrime que sustituyó a otra personas por razones sentimentales para favorecer a la dueña de su corazón.

Este hecho, singular por sí, ya vale una primicia, dado que el transformers enamorado se valió de todos los medios posibles que confiere el arte de la impostura, camuflaje: cosmética, vestimenta, andar, etc. Como es dable suponer, la situación motivó múltiples y variados comentarios, tomando en cuenta, además, que situaciones de fraude y engaño se realizaron en similares centros de educación superior del país, donde también se encontraron evidencias de otras formas y maneras de hacer chanchullos, casticismo que se incorporó a los diccionarios de RAE hace más de dos siglos y cuya significación es nada más ni menos que la actitud mañosa para conseguir un beneficio personal, confabulando las circunstancias; o lo que es mismo, se trata de un embuste engañoso y de males artes, deviene la palabra de chanza o burla. Está demás decir que existen muchos localismos sobre el mismo asunto.

Este tipo de tretas han existido desde siempre y los estudiantes de todos los tiempos, con mayor o menor frecuencia, han sido ejercitadas, frecuencia y práctica inveterada injustificada, al contrario, censurada y penalizada, por ser contraria a la ética, la moral y la razón y el derecho.

Esta situación, en el plano local, ha dado pábulo a ciertos comentarios mal intencionados o generalizaciones inadmisibles, que dañan el buen crédito y la honorabilidad de la universidad donde se ejecutó la acción mañosa así como también de sus autoridades, sin tomar en cuenta que fueron sus autoridades las que se dieron a la tarea de descubrir, denunciar y poner en conocimiento público tanto el hecho de referencias, asumiendo las acciones legales pertinentes

Vale la pena hacer hincapié sobre lo expresado anteriormente, dado que demuestra que las corruptelas realizadas por individuos aislados no son parte de la institucionalidad ,como tampoco de sus administradores, hecho muy importante para puntualizar y que contrasta grandemente con otra similar y pública que con caracteres de gran escándalo justificado se produjo en la sede de Gobierno y evidenció toda una sistemática y reiterada acción de fraude y corrupción, en la que se hallaban involucradas autoridades del más alto nivel, mandos medios y postulantes de un centro educativo superior, encargado, nada menos de formar futuros profesionales destinados a garantizar el orden, la tranquilidad y la seguridad ciudadana. Como en todos los casos, habrá que salvar la dignidad y el honor de otros miembros de esa institución que coadyuvaron en la denuncia y esclarecimiento de los delitos y actuaron conforme a las circunstancias, encuadrando sus actos a la legalidad y la justicia.



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