Cochabamba, sábado 23 de febrero de 2019

Sistema financiero tiene buena salud

| Jefatura de Comunicación Institucional ASFI vmonroy@asfi.gob.bo | 10 feb 2019 | Ed. Imp.

Causa extrañeza que algunas publicaciones de prensa, de manera intencional o por desconocimiento, quieran alarmar a la población con interpretaciones erróneas sobre el supuesto crecimiento excesivo de la cartera reprogramada y la cartera en mora, cuando dicha apreciación está completamente desacertada y alejada de la realidad, y no tiene correspondencia con la buena salud que goza el sistema financiero nacional.

En ese sentido, es importante aclarar algunos aspectos que se relacionan con las cifras de la cartera de créditos reprogramada.



• No es correcto afirmar que durante la gestión 2018, el sistema de intermediación financiero reprogramó 4.000 millones de bolivianos, pues si se hace una diferencia simple entre el saldo de cartera reprogramada entre 2017 y 2018, esta alcanza a un valor de 1.579 millones de bolivianos, que representa 39 por ciento del monto antes citado (4.000 millones). En este caso, pareciera que se confunde lo que en términos de la jerga económica se denomina una variable de flujo (valor de un determinado periodo) con una variable de stock (acumulada a una fecha de corte).



• De igual manera, es erróneo afirmar que la cartera reprogramada de vivienda de interés social en el año 2018 registró un valor de 1.000 millones de bolivianos. En este caso se confunde el término “renegociado” con “reprogramado”; en el caso de vivienda de interés social, la cartera renegociada se refiere a aquella que se adecuó a las condiciones establecidas en la normativa vigente (tasas de interés máximas en función del valor del bien inmueble) y no a una reprogramación debido a un problema en la capacidad de pago del prestatario. Así púes, si se considera la cartera reprogramada de créditos de vivienda de interés social nuevos y renegociados, esta cifra registra un valor de 23 millones de bolivianos.

Más allá de lo expuesto, corresponde hacer notar que si bien una reprogramación se efectúa por alguna modificación en la capacidad de pago de un prestatario, debido a un evento no previsto al momento de tomar un crédito, esto implica solo el ajuste del plan de pagos inicial en reconocimiento a esta situación. Por lo tanto, los prestatarios continúan pagando sus obligaciones con normalidad, situación que se reconoce en la calificación crediticia favorable que mantienen.

En el contexto nacional, las reprogramaciones de cartera pueden ser asociadas, por ejemplo, con la ocurrencia de eventos climáticos que tuvieron incidencia en la capacidad de generar flujos de los prestatarios del sector agropecuario, situación que pasa en cualquier economía del mundo, y es justamente para este tipo de casos que la normativa prevé que se pueda efectuar una reprogramación de créditos.

La buena salud del sistema financiero nacional no está en duda, pues la cartera en mora no supera los 3.000 millones de bolivianos (1.8 por ciento de la cartera total); de hecho, a nivel regional, Bolivia es el país con menor índice de mora. Además que la cartera en mora está cubierta casi dos veces con previsiones (el monto de previsiones es de 4.846 millones de bolivianos) y alrededor del 98 por ciento de la cartera corresponde a prestatarios calificados en las categorías “A” y “B”, es decir, que los prestatarios cuentan con capacidad de pago suficiente para cumplir con el pago de capital e intereses según los términos pactados. Esto muestra que el sistema financiero está suficientemente preparado para afrontar el riesgo de crédito emergente de las operaciones que realiza.



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