Cochabamba, domingo 21 de abril de 2019

LMGTFY

| Docente y Consultor en Tecnología de la Información en la Agencia Bithumano marcelo@bithumano.com | 09 feb 2019 | Ed. Imp.

Tengo el privilegio de ver a mis papás a diario y poder comentar la coyuntura a quemarropa. Mi madre trabaja en una parroquia en la parte administrativa. Hoy me contó que hace unos días llegaron unos escolares preguntando que “¿cuál fue el rol de la Iglesia en la Edad Media”? Menuda pregunta. Me dijo que les respondió con otra pregunta, que según ellos, ¿cuándo fue la Edad Media? Los chicos se miraron entre sí y no tuvieron respuesta. “Vayan, averigüen y vuelvan para que les brinde una respuesta completa a su pregunta”, les dijo. El ejercicio se repitió varias veces. Parece que el profesor del colegio cercano no halló mejor tarea que esa. Me lo contó como anécdota y quedé anonadado.

He ahí un buen ejemplo de lo que está sucediendo en la intersección entre educación y tecnología, un tremendo vacío en las habilidades digitales de los jóvenes para apropiarse del proceso de aprendizaje. Sí, así como lo lees. Justamente, porque el primer error está en decir y creer “que esta generación viene con el chip incorporado”, y no asumir la responsabilidad y el desafío de enseñar a aprender permanentemente, y dejar que los dispositivos sean solo espacios lúdicos y no de aprendizaje. Si la tecnología es fácil, créeme que no es porque los jóvenes tienen el chip, sino porque hay talentosos ingenieros en User Interface (UI) y User Experience (UX) trabajando para que sea lo más intuitiva posible.

Por supuesto que se aprende jugando y es la mejor manera. De hecho es toda una nueva tendencia empresarial llamada Gamificación. Pero mientras los teléfonos estén prohibidos en los colegios, los docentes crean que los smartphones distraen la clase y los padres digan que no pueden hacer nada al respecto, estamos perdiendo esa gran oportunidad de educar a la generación con mayor acceso a la información y conocimiento en la historia de la humanidad.

Hace años salió una web llamada lmgtfy.com, que es el acrónimo de Let Me Google That Four You (“déjame googlearlo por ti”), como una manera (irónica) de responder preguntas de personas que no pudieron empezar en Google, nuestro oráculo de Delfos digital. Esta página te muestra, con una animación muy ilustrativa, los pasos para resolver tu pregunta: 1) entra a google.com 2) haz tu pregunta y 3) haz click en buscar. Es una forma elegante de decir “Antes de preguntar, ¿ya buscaste acá?”. Por lo mismo, me preocupa que unos teens no puedan averiguar cuándo fue la Edad Media con un teléfono conectado en mano y, sobre todo, que no se les ocurra dónde preguntar. Ah, pero seguro saben de Badabun, la tía Mia Khalifa y el negro de Whatsapp.

Educar es despertar la curiosidad y estimular la imaginación. Y mientras sigamos usando la tecnología para el onanismo visual, en vez de aprender y preguntar, seguiremos en la misma Edad Media de la susodicha pregunta.



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