Cochabamba, miércoles 21 de agosto de 2019

Para los anfibios tampoco es fácil

| Ph.D., docente de la Universidad de Évora, Portugal edu_mora123@outlook.com | 06 feb 2019 | Ed. Imp.

Con más de 7.000 especies, los anfibios son un grupo antiguo de animales que se originó hace 400 millones de años, mucho antes que los reptiles. Hoy en día enfrentan las mayores tasas de extinción con 250 especies desaparecidas en las últimas tres décadas y la probable desaparición de la mitad del resto en los siguientes 40 años (menos de dos generaciones humanas). Y sí, la razón detrás de esa catástrofe es el hombre.

Procesos como la deforestación, contaminación e introducción de especies invasoras eliminan el hábitat de los anfibios causando su extinción, pero un evento relacionado con la reproducción humana ha sido el factor clave para el deceso de cientos de especies de sapos y ranas. Entre los años 1930 y 1950, millares de ejemplares de la rana africana Xenopus laevis fueron exportados desde África hacia el resto del mundo para pruebas de embarazo, pero con el advenimiento de los métodos modernos esos ejemplares fueron liberados en ecosistemas locales. El problema fue que las ranas venían desde África infectadas con el quitridio Batrachochytrium dendrobatidis, un hongo altamente infeccioso para especies locales, causándoles la quitridiomicosis. Esta enfermedad se establece en la piel del animal, ocasionando un desbalance de iones que termina afectando al corazón, mortalmente.

Estudios recientes determinaron que el quitridio ya estaba presente en muchas especies de anfibios a nivel mundial, pero que las cepas halladas en la rana africana eran mucho más agresivas. La patogenicidad del hongo se ha incrementado con el cambio climático, principalmente debido a que el sistema inmunitario de los anfibios se debilita en un ambiente de temperaturas fluctuantes.

En Bolivia no se tiene una estimación de cuán extensa es la quitridiomicosis entre las 323 especies de anfibios registradas, pero si se ha descubierto que una especie emblemática, la rana del lago Titicaca (Telmatobius culeus), está infectada y que esto podría ser en parte causante del grave riesgo en el que se halla esta especie.

La carencia de información epidemiológica sobre los anfibios del país es lamentable ya que Bolivia se halla en una de las zonas con mayor tasa de extinción de anfibios en el mundo. En vista del rol que estos organismos desempeñan en los ecosistemas y los servicios ambientales que proporcionan, esa carencia es inadmisible y pone en serio riesgo el balance de nuestro entorno, en detrimento de nosotros mismos.

La experiencia en Cochabamba muestra que con la disminución de las poblaciones de batracios se ha dado un incremento en las poblaciones de insectos, incluyendo aquellos que son vectores de transmisión de enfermedades graves como la chicunguña, fiebre amarilla y dengue.

Añado que nuestros hijos disfrutan cada vez menos de los cantos de apareamiento de los sapos y ranas en torrenteras y lagunas locales, y de la diversidad faunística que estos representan. La pérdida se traduce en la desmejora del legado y acervo natural que les dejamos y, con ello, en el empobrecimiento de su identidad. Después de todo, sería un acto hueco pretender que como nosotros, ellos se definan con base en el chicharrón, el guarapo o el Cristo de la Concordia. ¿O qué dice usted?



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