Cochabamba, sábado 23 de febrero de 2019

Tips para extinguir culturas

| Antropóloga y docente universitaria maia_te@hotmail.com | 05 feb 2019 | Ed. Imp.

Acertadamente la ONU proclamó 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, para llamar la atención sobre su paulatina extinción recomendando la necesidad de conservarlas, revitalizarlas y fomentarlas.

Alusivo al punto, en el Censo 2001 los quechua bolivianos eran 1.540.833 y solo el 37 por ciento era quechua hablante. En 2012, 11 años después, los quechua disminuyeron a 1.281.116, y curiosamente el dato de los hablantes no existe. Asimismo, los tapiete son 99; los machinari 38 y los guarasugwe 42, sin información de hablantes de las aludidas etnias. En este contexto, si el Estado quisiera implementar políticas de conservación de lenguas indígenas, debería conocer cuántas personas hablan sus lenguas y si existe peligro de extinción. También llama la atención la tasa de analfabetismo, punteando que la nación sirionó presenta el 98 por ciento , le sigue el joaquiniano, el moré, el guarayo con porcentajes altos, sin mencionar si son analfabetos castellanos o de su lengua.

Ahora bien, el bilingüismo que se implementa en nuestro país es unidireccional y no de doble vía. Se demanda que el indígena aprenda castellano y su lengua madre y no se considera la posibilidad de la enseñanza transversal de la lengua nativa territorial en los colegios citadinos para el castellano-hablante; asimismo en las ciudades intermedias donde viven numerosos indígenas migrantes.

Se supone que el sistema educativo considera la diversidad como una ventaja comparativa y un recurso para transformar la educación boliviana, no solo para el educando indígena, sino para todos. Sin embargo, no considera a los sectores mayoritarios y menos coopera para que las lenguas originarias no desaparezcan paulatinamente, por la ausencia de políticas respecto a la revitalización de las mismas y cuyos hablantes en gran porcentaje migran y se ubican en los barrios periurbanos de las ciudades principales. Esta situación es incomprensible en nuestro país, porque vivimos en un contexto multilingüe y pluricultural y necesariamente en la currícula escolar debiera estar el estudio de lenguas nativas para evitar la desaparición de culturas ancestrales.

Pero no es solo la obligatoriedad en la educación, sino las políticas de Estado son adversas a las culturas, principalmente de tierras bajas. Qué hace el Estado para evitar la migración campo-ciudad. Qué hace el Estado para conservar el ecosistema de estos pueblos. ¿No se dan cuenta que sus deidades son el monte, el río, los animales? ¿Y para cazar o pescar se pide permiso al dueño de la naturaleza?

En la Amazonía se está ampliando la frontera agrícola para el monocultivo de caña; estas acciones reforzarán las migraciones de indígenas hacia la periferia de las ciudades donde engrosarán los anillos de pobreza. En consecuencia, sufrirán aculturación, pues perderán su lengua, sus costumbres y formas de organización. En suma, lo que está sucediendo se llama etnocidio, es decir matar culturas, para abrir puertas a políticas extractivistas, además de construcciones de megarepresas hidroeléctricas. De modo que la pérdida de una lengua indígena es producto de la asimilación, reubicación forzada, migración económica, analfabetismo, pobreza, exclusión, discriminación y violación de derechos humanos. Así estamos.



Tags: culturas,extinguir,Tips

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa