Cochabamba, miércoles 21 de agosto de 2019

Antonio José de Sucre

| Escritor, abogado y “Cronista de la Ciudad” ramonrochamonroy@gmail.com | 05 feb 2019 | Ed. Imp.

Escribí la novela “Qué solos se quedan los muertos”, quizá la biografía más completa del Mariscal, que en Venezuela es astro de segunda magnitud, para descubrir que 10 años antes el argentino Mempo Giardinelli había publicado otra novela con el mismo título y que en los años 20 un poeta español de nombre Gustavo Adolfo Becquer nos había plagiado con un verso igualito.

Recuerdo que Gustavo Medeiros, pintor, arquitecto y constructor de la Ciudad Universitaria en Oruro, junto a nuestro Franklin Anaya Vásquez, me habló de un escritor colombiano que en su novela sobre Sucre agradecía “a un Ramón Rocha Montoya”, para que yo le aclarara que soy Monroy.

El origen de esa novela fue la lectura de 17 tomos de la correspondencia de Sucre, editados por la Fundación Vicente Lecuna, que me sedujeron al punto de que yo debía escribir una novela sobre esa vida. Esto porque, a diferencia de los mejores de su época, como Napoleón o Bolívar, no era un retórico, sino un hombre de estado mayor, y como segundo del Ejército Libertador escribía cartas llenas de información escueta y clara, sin artilugios verbales. Además, porque él veneraba a Bolívar, como lo manifestó incluso con la dimisión de 1828 en Bolivia, pero no se ahorraba críticas contra él y le escribía con increíble sinceridad.

Esto ocurrió, por ejemplo, luego de la batalla de Junín, en la cual no participó Sucre, no obstante que era el segundo, y fue comisionado más bien a marchar por retaguardia para recoger armamento y rezagados, cosa que se encomendaba a un sargento y no a un general. Tal fue la rabia de Sucre contra Bolívar, un quedabién político, que este tuvo que compensarle con la conducción de la batalla de Ayacucho. Pero ese Sucre insomne, barbado, abrigado con un poncho andino, veía a las tropas realistas en el callejón de Andahuaylas y no había cuándo llegara la orden de Bolívar de atacar, única esperanza de Sucre, inferior en número, pero no en capacidad de maniobra. Al final, Sucre advirtió a Bolívar que atacaría el 9 de diciembre, llegara o no la orden. Creo que no llegó y Sucre atacó y puso fin al dominio español en el continente. Cuando Bolívar llegó a Bolivia, quiso que ese 9 de diciembre se festejara más que el 6 de agosto, pero nunca más se celebró. ¿Por qué? Por el odio inveterado del presidente Santa Cruz contra él, que suspendió para siempre los festejos del 9 de diciembre.

Sucre criticó la conducta militar de Santa Cruz, designado Mariscal de Zepita por el Perú, no por Bolivia, pero esa es otra historia.



Tags: Sucre,José,Antonio

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa