Cochabamba, miércoles 23 de enero de 2019
OIKOS

El Efecto Espectador

| Ph.D., docente de la Universidad de Évora, Portugal edu_mora123@outlook.com | 09 ene 2019 | Ed. Imp.

¿Le preocupa el cambio climático (CC) y el futuro de sus hijos, pero sigue comiendo parrillada, planchita y picana, vacacionando en otros países y llenando de focos el árbol de Navidad? Entonces usted sufre del Efecto Espectador. Es una persona que mira y no interviene, que sabe que la hecatombe está cerca, pero decide suicidarse colectivamente, sin hacer nada significativo y real.

A nivel local, vemos todavía los efectos del CC como algo lejano, que ocurre en otros continentes. Y también creemos que comenzarán a palparse a partir de una fecha específica que figura en algún reporte elaborado en un país lejano.

La realidad es que se hace investigación activa sobre CC en Bolivia, pero esta se difunde con poca efectividad y se encubre a favor de una agenda desarrollista, la agenda que inconstitucionalmente se pretende extender hasta 2025. Pero, los resultados de las investigaciones no dejan duda: el CC también afecta a nuestro país y se hace visible a través de claros patrones de deshielo, sequía, inundaciones y cambios en flora y fauna.

Nuestras respuestas contra el CC son febriles y no existe evidencia de que los proyectos instaurados hayan tenido éxito alguno. A 2014, las agencias internacionales, lideradas por la Cooperación Alemana (GIZ) habían invertido 260.9 millones de dólares en proyectos de adaptación (reducción de vulnerabilidad ante el CC) y 5.7 millones en proyectos de mitigación (reducción y limitación de efectos del CC). A la fecha no hay proyectos de reversión del CC.

A 2015, el gasto público en el tema CC era de 258 millones de dólares, un magro 0.8 por ciento del presupuesto total, y ese monto ya representaba una disminución con respecto al presupuesto de años anteriores. Más del 70 por ciento de ese gasto en CC se destina al sector transporte, el cual continua produciendo una creciente contaminación atmosférica en el país. La agricultura y los bosques reciben presupuestos menores al 18 por ciento .

La participación ciudadana en temas de CC es mínima y lo poco que se hace está destinado a resolver pequeños problemas como la sensación térmica en una zona o calle. Mientras tanto, el mismo ciudadano sigue construyendo a expensas del agua, suelo y áreas verdes. Para 2017, la construcción en el país se había desacelerado, pero igual creció un 4.99 por ciento . Cochabamba asemeja una zona de desastre, se construye en todas sus zonas.

La producción y consumo de carne vacuna son actividades que producen grandes emisiones de dióxido de carbono. El promedio mundial de consumo de carne es de 6.5 kilogramos por persona al año, mientras que en Bolivia ese promedio es de 21 kilogramos. En 2018, el Gobierno anunció que se incrementará la producción de carne vacuna y autorizó el desmonte de 700.000 hectáreas de bosque para ello.

Alrededor de 700.000 personas viajan al exterior anualmente y aunque solo retornen poco más de 230.000, tomando en cuenta las emisiones de carbono del transporte aéreo y terrestre y la huella ecológica del turismo, los agravios a la naturaleza son considerables.

Esta última Navidad, Cochabamba parecía más iluminada que nunca dentro y fuera de las casas y también en calles y parques, con tremendas consecuencias para el ecosistema urbano y la misma gente. ¿Ya se dio cuenta del significado del Efecto Espectador, verdad?



Tags: Espectador,Efecto,El

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