Cochabamba, miércoles 20 de marzo de 2019
MIRADAS ANTROPOLÓGICAS

Machismo y violencia

|  Antropóloga y docente universitaria maia_te@hotmail.com | 08 ene 2019 | Ed. Imp.

El machismo es la actitud de superioridad hacia la mujer; además, es un conjunto de comportamientos, prácticas y formas de ser que son ofensivos contra las féminas. La RAE marca: “Es una actitud del hombre”. En ese entendido, ¿será posible que la mujer, “entre comillas”, reproduzca el machismo? ¿Por qué no creer que el hombre también es víctima de la violencia machista de la mujer y del propio hombre?

Como referencia, la socióloga SK. Steinmetz publicó en 1977 una investigación que se refería al “Síndrome del esposo golpeado”, sugiriendo que la mujer tiene más intencionalidad de violencia, pero no puede llevarla a cabo. En dicha violencia, en primera instancia, se utiliza la agresión verbal, luego la física arrojando objetos, para terminar en el chantaje sexual y/o emocional para resolver el conflicto marital. Sin embargo, la investigadora fue criticada por la Academia, pues realizaba analogías no aceptadas por el método científico. (¿El silencio patriarcal?). El punto es que en estos instantes es posible que afloren en el hombre instintos del mero macho territorial y ejecute lo irreparable

En un anterior artículo intitulado “Violencia de género” señalo: “Los hombres son víctimas de otros hombres y de la presión que sienten al verse envueltos en una serie de exigencias para demostrar su masculinidad, con todas las condicionantes que la sociedad patriarcal exige”. Sin embargo, y muy a pesar nuestro, las mujeres, lastimosamente, reproducen el machismo y reafirman la masculinidad tóxica, para empoderarse de espacios que les fueron negados, básicamente por ese sentido de prepotencia respecto de ellas y transmitiendo esa forma de ser en las principales instituciones donde se desenrolla este asunto.

Pues bien, ¿Creería usted que el maltrato de la mujer hacia el hombre es una realidad encubierta por la propia víctima, que se siente forzada a cumplir a rajatabla el ethos patriarcal? Además, sorprendentemente, la familia íntegra silencia este asunto, pues es una vergüenza cargada en la espalda, no así, si fuera lo contrario. De hecho, los investigadores sociales agrupan este tipo de violencia en diversos contextos: violencia en el noviazgo, de género, intrafamiliar, infantil. No es poco, tiene una carga simbólica pesada. Ahora bien, la violencia encubierta puede ser un factor desencadenante de más violencia: venganza cometida hacia los hijos y/o hacia la familia extendida, o finalmente ser un sujeto que vive con una sobrecarga emocional fuerte, pues no cumple el mandato de masculinidad que le exige la sociedad.

Así es que pienso en el Pocholo: ¿Cuantos pecho amarillos son víctimas de la violencia encubierta que soslayadamente va “in crescendo”? ¿Por qué genera más lástima un hombre maltratado, chantajeado y abandonado con hijos, que una mujer en peor condición?

Hace un año, en Cochabamba se reportaron 5.019 casos de violencia de género, de los cuales el 5 por ciento correspondía a la violencia en contra los hombres. De 22 feminicidios, 3 fueron hominicidios, es decir, tres hombres fueron asesinados por sus convivientes.

Sociedad, este es un tema que se lo debe abordar, pues muchos componentes de violencia se los mimetiza debido al habitus macho asimilado e irrumpe contra la mujer. Afrontemos y no seamos cómplices.



Tags: violencia,Machismo

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