Cochabamba, miércoles 23 de enero de 2019
DIDASCALIA

Desafíos educativos para 2019

| Máster en Formación Docente e Innovación Educativa nestor.arinez@gmail.com | 03 ene 2019 | Ed. Imp.

Les presento algunos retos de la educación boliviana para 2019: Uno de los desafíos es pensar en un currículum más flexible. Los planes y programas que el Ministerio de Educación elabora parecen ser más sagrados que la Biblia, puesto que muchos maestros desconocen y hasta incumplen las Sagradas Escrituras; pero ninguna coma se les escapa a la hora de poner en práctica el dictamen de los planes y programas. Detrás de esto, está, sin duda, la universalidad de la educación boliviana, pero también está la idea de que el maestro es incapaz de pensar y de plantear, con creatividad y conocimiento, aquellos saberes necesarios para el aprendizaje de sus estudiantes.

Los programas tienen que adecuarse más al mundo actual, un mundo globalizado, muy influido por las TIC, con muchísima información, con innovaciones en todos los ámbitos que suceden a cada rato por todo el globo. No se trata, entonces, de encerrarnos en un pachamamismo que nos enclaustre en el pasado, sino más bien de mirar a nuestro alrededor y apuntar al futuro.

Abrirse a un mundo tecnologizado supone también hacer uso de las tecnologías que están a nuestro alcance. ¿Hasta cuándo las unidades educativas estarán rogando a los gobiernos municipales para que les doten de internet? ¿Hasta cuándo las salas de computación seguirán empolvadas porque esas computadoras no se utilizan? Abrirse a un mundo tecnologizado significa también usar los celulares en el aula y enseñar a los chicos a dominar esos aparatos antes de que ellos los dominen. ¿Por qué los maestros les tienen tanto miedo a los smartphones en clases y en su vida privada son tan apreciados?

Otro desafío de este modelo es el de dar un verdadero lugar a la enseñanza de las artes. ¿Qué lugar tiene la clase de música en el horario de cada nivel? ¿Qué se hace en esas clases, aparte de repasar los himnos para entonarlos en las efímeras y vacías horas cívicas? Repensar la enseñanza de la música como una verdadera expresión artística sería un avance de este modelo. ¿Qué se aprende en la materia de artes plásticas? Solo dibujo técnico. ¿Algún estudiante sale bachiller conociendo lo mínimo de la historia del arte? ¿Habrá algún bachiller que sepa distinguir entre un Picasso y un Dalí? ¿Alguno podrá decir el título y el compositor de una obra musical con solo escucharla? Y así como con las artes, se debe dar un enorme impulso a la literatura. ¿Habrá algún bachiller que diga con orgullo y placer que ha leído durante su tiempo de escuela más libros que dedos en su mano?

Ni qué decir con la enseñanza de las ciencias. Al parecer las famosas olimpiadas científicas son un espejismo, ya que los chicos que participan y ganan y llegan a competir internacionalmente, no son producto de lo que se enseña en las aulas. Sus triunfos se deben a la preocupación de sus familias por darles una verdadera formación científica de manera particular. Los niños que participan en esas lides reciben unos temarios que no corresponden con lo que les enseñan en aula.

Y no olvidemos las clases de educación física. ¿De qué se tratan? ¿De dar dos o tres vueltas a la cancha para luego patear pelota el resto de la hora? ¿No habría más bien que desarrollar la conexión mente cuerpo a través del correcto manejo de la fuerza, la espacialidad, la temporalidad, etc.?

¡Y la enseñanza de las lenguas! ¿Cómo creen nuestras autoridades educativas que la maestra de aula pueda enseñar inglés y una lengua originaria si no las domina? ¿Alguien en este país ha salido bachiller dominando el inglés que solo ha aprendido en la escuela?



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