Cochabamba, miércoles 20 de marzo de 2019
OJO EN TINTA

¡Que este 2019 duerma más…Y bien!

| Comunicador y experto en Comunicación y Gestión Estratégica jmedrano@medranoasociados.com | 31 dic 2018 | Ed. Imp.

De acuerdo con la Organización Internacional de Trabajo (OIT), cerca de 350 millones de personas al año en el mundo padecen de estrés laboral o burnout (síndrome del trabajador quemado). Patología, además, considerada como una de las principales causas de discapacidad mental en hombres y mujeres laboralmente activos.

El impacto económico en las organizaciones es millonario por las bajas de productividad, eficiencia laboral, deserción, accidentes en el trabajo, falta de compromiso, incumplimiento de metas y, lo más grave, altos niveles de depresión, trastornos mentales e incluso causales de suicidio.

Para la OIT, el estrés es la respuesta física y emocional a un daño causado por un desequilibrio entre las exigencias percibidas y los recursos y capacidades percibidos de un individuo para hacer frente a las exigencias diarias del trabajo.

Pero el informe de la OIT arroja una alerta muy preocupante: el número creciente muestra que el género femenino es el más proclive a padecer del estrés laboral o burnout por el doble papel que tienen que desempeñar en el hogar y en el trabajo.

La OIT es muy clara al advertir que los roles de género de la sociedad por la inequidad laboral, la influencia de las expectativas sociales, el riesgo de acoso sexual en el trabajo, la violencia doméstica y la discriminación de género reflejada en los salarios inferiores y en las mayores exigencias del trabajo, hacen de la mujer más vulnerable de sufrir severos niveles de estrés y de agotamiento mental.

Si a estos factores le añadimos la variable de bajos ingresos económicos, el síndrome del trabajador quemado casi se duplica en las mujeres, frente al de los hombres.

Las principales características son cuadros de depresivos, pérdida de interés, incluso de placer, disminución de la energía, sentimientos de culpa o de baja autoestima, alteración del sueño y del apetito, y poca concentración.

¿Qué podemos hacer? Al margen de las consabidas recetas de fin de año de hacer más deporte, estar más relajado, o ser más práctico en el trabajo… Los expertos coinciden en buscar un equilibrio laboral, fijarse micro objetivos realizables en lugar de grandes metas inalcanzables, ¡comer sano y dormir mucho y bien...pero dormir es el principal desafío! ¡Así que Feliz Año Nuevo y buenas noches durante los 365 días del 2019!!!



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