Cochabamba, miércoles 20 de marzo de 2019
DE FRENTE

Culpable de ser víctima

| Abogada y directora de la OJM julietamontaño@gmail.com | 30 dic 2018 | Ed. Imp.

Las opiniones ante la noticia sobre la violación perpetrada por cinco hombres contra una joven que les consideraba sus amigos, devela el enorme atraso que en materia de reconocimiento de derechos de las mujeres existe en el país; la falta de empatía con las víctimas por una parte de la sociedad, la ignorancia sobre lo que es la violencia machista, sus formas de expresión y consecuencias, pero, y sobre todo, la sistemática pérdida de valores necesarios para que la vida se desarrolle en un ambiente de respeto y reconocimiento de la dignidad de otro ser humano.

Además de la repulsión que causa escuchar a la madre de uno de los violadores, minimizando la gravedad del delito cometido por su vástago y cargando la responsabilidad sobre la joven víctima, lo más preocupante es lo que se dice en las redes sociales, espacio de interacción mayoritariamente de jóvenes (hombres y mujeres), que se supone tienen facilidades para acceder a una información que les permita identificar aquellas conductas que degradan al ser humano.

Si bien hay quienes expresan indignación por lo sucedido y se solidarizan con la joven, muchas personas intervienen para juzgar implacablemente y con expresiones tan o más dañinas que la misma violación, contra la que fue vejada, ultrajada y lesionada física y psicológicamente por cinco pervertidos.

El crimen cometido por los delincuentes sexuales, más los respaldos que reciben en las redes sociales, así como el asesinato de una joven prostituida en El Alto o la violación de una mujer al interior de un vehículo oficial por dos policías, no es otra cosa que el reflejo de aquello en lo que se va transformando Bolivia: un país en el que las leyes no están hechas para respetarlas, sino para quebrantarlas impunemente, especialmente si se tiene algún tipo de poder; una sociedad en la que el machismo se refuerza día a día desde el discurso oficial, en la que la perversidad, el odio, el desprecio contra el que piensa, se comporta o es diferente se descarga con toda su fuerza destructiva, especialmente contra la mujer, reduciéndola a la condición de objeto desechable.

Los males señalados, propios de un Estado carente de institucionalidad democrática y de autoridades que sean ejemplos positivos y dignos de seguir, solo podrán superarse y erradicarse cuando gobernantes y gobernados se sometan a la Constitución y las leyes, respeten la independencia de poderes y los DDHH. Entre tanto no suceda, las víctimas seguirán siendo culpables.



Tags: víctima,ser,Culpable

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