Cochabamba, lunes 17 de diciembre de 2018
Hoy se realiza la procesión en Tarata

San Severino está de fiesta y fieles esperan una lluvia de bendiciones

Los municipios del Valle Alto, que conservan aún su vocación agrícola, se encomiendan al santo patrono con un pedido en común, que las cosechas del próximo año sean abundantes.
| | 25 nov 2018 | Ed. Imp.

LA IMAGEN DE SAN SEVERINO ES LLEVADA EN ANDAS POR DEVOTOS, ESCOLTADA POR CADETES DE LA ESCUELA DE SARGENTOS DEL EJÉRCITO MAXIMILIANO PAREDES. DICO SOLÍS



Damián Gutiérrez es un agricultor que tiene un pequeño terreno en el municipio de Tarata y este año espera que San Severino le bendiga con abundante lluvia para sus cultivos y lleve armonía a su familia.

Este productor de trigo, al igual que muchos otros del Valle Alto, es devoto de San Severino, el santo de la lluvia, y asegura que asistirá hoy a la fiesta principal que se realiza en honor al patrono de Tarata.

La fiesta de San Severino comenzó en 1973 cuando una severa sequía castigaba al Valle Alto, por lo que un grupo de pobladores de Tarata decidió sacar la imagen en procesión.

El santo, que en esa época se guardaba en una capilla lateral al convento franciscano de San José, fue llevado en hombros hasta el templo. El grupo de peregrinos había recorrido apenas unos metros hasta el atrio principal, en no más de 10 minutos, “cuando en ese momento el cielo, que estaba totalmente despejado, se encapotó y cayó una torrencial lluvia”, rememora el responsable de Cultura y Turismo de la Alcaldía de Tarata, Mario Gonzales.

Ese año, según el funcionario, hubo inundaciones en Tarata y en todo el Valle Alto en general. Ese día la procesión tuvo que regresar del atrio del templo hacia la capilla lateral y dejar la imagen en su sitio.

Un día después de la “providencial lluvia”, a Tarata empezaron a llegar visitantes que, anoticiados por “el milagro”, querían ver la imagen de San Severino.

Los agricultores del Valle Alto tuvieron ese año una cosecha “pródiga” y la devoción por San Severino dio paso a su fiesta.

Inicialmente, la Entrada Folclórica empezó con tres agrupaciones de bailarines del pueblo, que fue creciendo con el paso de los años y con la participación de grupos de otros municipios, actualmente hay cerca de 50 fraternidades que bailan por devoción al santo de la lluvia.

“Desde esa época se saca en procesión al santo y la fiesta central se realiza el último domingo del mes de noviembre”, puntualiza Gonzales.

Como anécdota, Gonzales repite una historia que es bastante conocida, pero que sigue sorprendiendo a los turistas que llegan hasta los pies de San Severino.

En una de las celebraciones (no recuerda el año con exactitud) no hubo lluvia como solía suceder y algunos visitantes dejaban entrever su incredulidad hacia el santo de la lluvia. Ese día el río Seco no tenía una sola gota, y como era bastante espacioso, decenas de peregrinos habían dejado sus vehículos en su cauce a manera de estacionamiento.

Gonzales recuerda que durante el día no había caído una sola gota de agua en el Casco Viejo de Tarata, pero sí había llovido bastante en las alturas.

El agua turbia, con maderos y otras basuras llegó con fuerza por el río Seco, de banda a banda, y empezó a arrastrar los vehículos allí estacionados, “y los hacía flotar como chalanas”.

Después de esa jornada, la fe de los devotos, y de los que aún no estaban totalmente convencidos con el santo de la lluvia, se fortaleció.

“Ese día y los siguientes, los mecánicos de Tarata tuvieron mucho trabajo”.

Gonzales afirma que si no llueve en la ciudad, llega agua por los tres ríos que circundan Tarata: Seco, Pilcomayo y Calicanto.

Cuando se realiza la procesión, el último domingo de noviembre, suele caer siempre algunas gotas de agua y, en algunos casos, una torrencial lluvia.

Para el día de la fiesta, la cantidad de personas que habitan Tarata se llega a triplicar, según Gonzales, de 5.000 a 15.000 por la visita de los turistas de los municipios aledaños, de otros departamentos y países como Argentina.

Agrícola

Tarata es un pueblo esencialmente agrícola, que depende para su subsistencia de las lluvias. Por eso celebra en noviembre a San Severino.

Apuntes

Historia

La imagen de San Severino fue traída el año 1843, como obsequio del Papa Gregorio XVI a las misiones que existían en Tarata, según el responsable de Cultura y Turismo, Mario Gonzales.

Franciscanos

La imagen de este santo fue trasladada por los franciscanos desde Italia y la ubicaron en lo que hoy es el convento San José. de Tarata

Huesos

El responsable de Cultura y Turismo de la Alcaldía de Tarata, Mario Gonzales, recuerda que con el sacerdote Andrés Herrero llegaron a Tarata las reliquias y los restos óseos de San Severino. En la imagen que se encuentra en el templo del convento se colocaron fragmentos de huesos en el brazo derecho, el tórax y el cráneo.

Su vida

Históricamente se afirma que San Severino, patrono también de Viena (Austria) y de Baviera (Alemania), nació en Roma en el año 410 y murió el 9 de enero del año 482, pronunciado la última frase del último salmo de la Biblia (el 150): "Todo ser que tiene vida, alabe al Señor".

Consejero

Su biografía, escrita por su discípulo Eugipio, señala que tenía los dones de la profecía (anunciar el futuro) y del consejo.

Visitas

La imagen de San Severino se encuentra en el convento franciscano de San José, a donde acuden los devotos durante todo el año para rezar, pedir bendiciones y colocarle flores y velas.

La lluvia

Desde que se inició la celebración en honor a San Severino, en la década del 70, en el mes de noviembre, llueve cada vez que se saca al santo en procesión por las calles de Tarata.





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