Cochabamba, miércoles 21 de noviembre de 2018
Michael Herrera De la Zerda

“Amo y extraño a mi tierra, mi familia y mi gran cultura”

Radica en Buenos Aires y tiene su propia empresa de producción musical. Intérpretes valoran su trabajo.
| | 05 nov 2018 | Ed. Imp.

MICHAEL HERRERA, EN EL GRAN BUENOS AIRES, AL FONDO EL OBELISCO. FACEBOOK



Michael Herrera De la Zerda nació en 1982, en Santa Cruz de la Sierra. Actualmente radica en Buenos Aires, Argentina donde cumple la función de profesor y productor musical. Le gusta el rock pop y es cantante de ese género.

Michael cuenta que desde muy pequeño comenzó a enamorarse de la música, este talento iba creciendo con el tiempo hasta convertirse en su forma de vida, sin dejar de lado estudios y ocupaciones cotidianas de un joven.

Ya era hora de mostrarse con todo su repertorio y esto lo llevó a armar sus propias pistas y grabaciones caseras con un teclado antiguo, pero más pudo la virtud innata de un músico, y así poco a poco ingresó al mundo de la producción musical.

Un año antes de su bachillerato nació su primer proyecto musical llamado Sin Fronteras, banda de rock latino con influencias en rock nacional argentino, como los grupos Enanitos Verdes o Puerto Seguro.

A mediados de 1999, junto a compañeros de colegio y su hermano Luis Alberto, se lanzaron a grabar su primer single, titulado “Canción de amor por ti”, que hasta hoy recuerdan como un clásico del rock nacional. Tres meses después lanzaron el tema “Nació el amor”, que también sonó mucho en Argentina.

Empezó a difundirse su música y a participar de conciertos que lo llevaron por Argentina, Perú y Brasil, con dos lanzamientos que engrandecieron sus composiciones, “Razón de vivir” en 2001 y “Volver a empezar” en 2005.

Fruto de esta carrera el grupo es nombrado como la “Mejor banda revelación” en los premios MBs en Santa Cruz de la Sierra.

MOTIVO DE MIGRAR En 2005, en una gira por Buenos Aires, vio las posibilidades de crecimiento y la dinámica musical que proporcionaba dicho país, y a causa de esa ”locura e inquietud” encaró futuros retos en cuanto a la pasión por la música.

Dijo que este fue el arranque que lo llevó a emigrar a la Argentina en 2006, donde estudió la carrera de música en el Instituto Canzión, pero no concluyó por razones económicas.

Desde entonces se dedicó a trabajar como ayudante de costura y empleado en una carnicería de un supermercado, preparando milanesas para pagar su alimentación y alquiler, con el deseo de continuar su carrera y lograr algo con su pasión, la música.

Por intermedio de un amigo se enroló en el estudio de la banda Puerto Seguro, donde trabajó como arreglista musical, para en 2008 lanzar al mercado su primera producción, “Verdad escondida” grabada en los estudios de Circo Beat (Fito Paez) Sono luz (Marcos Álvarez) El Pie (Alejandro Lerner), y mezclado y masterizado por Mariano López de Soda Stéreo.

Aquella experiencia por grabar en los más grandes estudios de Argentina le dio más ánimo y caracterización. Pero la vida de músico seguía tornándose dura en cuanto a lo laboral. Pese a eso cuenta que jamás daría fin a su virtud y sus anhelos.

En 2010 se casó con Claudia Salvetti, teniendo otro motivo más, según él el más importante, para quedarse en el vecino país luchando por sus ideales y su familia, entre fracasos y alegrías.

“La idea de irme a vivir a Campana era buscar un trabajo fijo, ya que es una ciudad industrial y de muy buena salida laboral, pero, no tuve éxito porque mi perfil no era apto para las fábricas, más aún con la llegada de mi primer bebé tuve que enseñar música para ganarme el sustento diario”, cuenta Michael, quien actualmente tiene dos hijos, Agustina de 6 años y Franco de 4.

En el afán de posicionarse laboralmente en un empleo fijo en alguna fábrica y teniendo la música como su segunda opción, el año 2014 cayó seriamente enfermo de los ojos y estuvo a punto de perder la vista.

Una inflamación en la retina devastó al cantante, impidiéndole producir música por dos años. Cuenta que fue lo más doloroso, no por la visión, sino por ese amor a la música que era su alimento emocional.

A medida de su recuperación, enseñaba música a los adolescentes, y esto lo inspiró a abrir su propia academia de música en pleno centro de Buenos Aires, enseñando a por lo menos 50 alumnos mensualmente.

Comenzó de nuevo otra batalla, la cual era crear su estudio de grabación Plus Rec donde, paulatinamente iba grabando a varios intérpretes argentinos.

Ya un poco reestablecido, Michael empezó con su carrera de solista, editando nuevas placas discográficas: “Claro Oscuro” en 2011 y “Mañana” en 2013, en la que se destaca el corte “Sin tu amor”, que incluye un videoclip.

Y después de cinco largos años, tras haberse recuperado de la vista, volvió a los estudios para grabar su último disco titulado “Se trata de vivir”, a finales de 2017. Y en febrero de este año lanzó el videoclip “Te espero”.

Recorrió diversos escenarios de Buenos Aires, y municipios como Tigre, Escobar y Zárate.

Para próximos días, el intérprete cruceño tiene planificada la filmación de dos videoclips.

“Amo y extraño a mi Santa Cruz , a mi familia, su folclore, las comidas, nuestra gente; aún conservo los DVD de cuentos y leyendas del oriente boliviano, para no perder mi esencia, mi cultura, mis raíces, cada vez lo vemos junto a mi esposa Claudia, y es inevitable llorar”, acotó el compositor.



En sus conciertos

Michael siempre menciona que es boliviano.

Lucha día tras día con el anhelo de volver y realizar una gira por su amada tierra.

Dos

Hijos alegran la vida de Michael, Agustina de 6 años y Franco de 4.

Está casado con Claudia, quien lo apoya en todo momento.

Michael se recupera favorablemente de una afección ocular.





Tags: gran,cultura”,familia,tierra,,extraño,“Amo

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