Cochabamba, lunes 12 de noviembre de 2018
INNOVACIÓN Y FINANZAS

Innovación e institutos de investigación

| Ingeniero industrial, magister en Innovación y Desarrollo Emprendedor, y docente jmvelasco@fundacionmaya.bo | 04 nov 2018 | Ed. Imp.

Los resultados de la encuesta piloto del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Bolivia demuestran que las empresas bolivianas innovan menos que en la región, y si lo hacen es como resultado de la compra de bienes de capital. Esto se debe a que las empresas nacionales no tienen una estrategia para innovar y menos para gestionar la innovación como una variable clave a la hora de competir en un mercado cada vez más global y en el que se ha producido lo que se ha denominado la “trivialización de las tecnologías”.

La innovación es una de las alternativas para que nuestras empresas sigan siendo competitivas. La innovación permite incrementar o mantener una cuota de mercado sin reducir los niveles de beneficio. Permite que muchas empresas puedan incorporar en sus posibilidades de competitividad el conocimiento tecnológico: I+D. A su vez, la innovación tecnológica se ha convertido en una necesidad y, sobre todo, está actuando como factor limitante a la competencia y supervivencia para aquellas empresas que no incorporan dicho conocimiento.

Sin embargo, en Bolivia es muy bajo el nivel de inversión en investigación y desarrollo (I+D), solo se invierte el 0.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mientras que en Latinoamérica el promedio supera el 1.5 por ciento del PIB, y en países desarrollados supera el 5 por ciento . No se tiene datos de cuánto es la inversión de I+D a nivel empresarial en el país, pero se estima que los esfuerzos todavía son muy bajos, con excepción de aquellas empresas que tienen capitales extranjeros o las que exportan porque están obligadas a competir con estándares internacionales.

Por su parte, las universidades públicas estos últimos 10 años han realizado inversiones importantes gracias a los recursos del IDH. En efecto, existen 212 institutos actualmente (un crecimiento del 50 por ciento ), la cantidad de investigadores ha pasado de 700 a 1.000; lo que les permite contar en la actualidad con institutos de investigación y laboratorios capaces de desarrollar investigación aplicada que sea pertinente para las necesidades del mercado y la sociedad.

Por lo tanto, se hace evidente y necesario crear los mecanismos y estímulos para el acercamiento entre academia y empresas para potenciar la innovación empresarial a través de las capacidades de I+D de los institutos de investigación.

Los institutos de investigación universitaria en el futuro inmediato pueden convertirse en estructuras dinamizadoras de la innovación empresarial, fomentando y haciendo posible la transferencia tecnológica, potenciando la investigación y desarrollo técnico, fomentando un entorno favorable para la creación de nuevas empresas y de vocaciones empresariales, dinamizar la reactivación económica de los departamentos y las ciudades del país, y además generar ingresos para la sostenibilidad de los institutos universitarios.

El Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDE) del Instituto de Investigaciones Industriales de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), en alianza con la Fundación de Emprendedores y Finanzas Maya, desde hace 15 años viene cumpliendo esta misión de acercar empresa y universidad, habiendo logrado impulsar innovaciones empresariales como es el caso de Chillkaflam, a partir de una investigación de la UMSA, que con el laboratorio Lafar sacaron esta pomada antiinflamatoria; otro caso es los pisos ecoseguros. Mamut, a partir de una tesis-investigación de la UMSS; los pellets de castaña de la empresa Pelletbol a partir de una investigación sobre usos de la cáscara de castaña y otras empresas de base tecnológica que han sido creadas y potenciadas gracias al encuentro entre la investigación y la empresa privada.



Tags: investigación,institutos,Innovación

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